Proteger a los que protegen
Las mujeres, los ni?os y los adolescentes en zonas de conflicto son extremadamente vulnerables, al igual que las y los trabajadores de la salud que se esfuerzan por atenderlos. A medida que las bombas contin¨²en cayendo sobre Ucrania y otros lugares, es m¨¢s necesario que nunca invertir en su seguridad
A medida que las bombas caen como lluvia sobre las comunidades indefensas de Ucrania, hemos recordado una vez m¨¢s la extrema vulnerabilidad de mujeres, ni?as, ni?os y adolescentes; as¨ª como los riesgos que enfrentan los trabajadores de salud al intentar atender sus necesidades en tiempos de conflicto y crisis.
Reconocemos que los derechos b¨¢sicos de la salud ¨Cdesde los servicios de parter¨ªa hasta la vacunaci¨®n rutinaria¨C son un sustento esencial, sobre todo en condiciones de conflicto. Sin embargo, son demasiadas las mujeres, ni?as y ni?os a los que se les niegan estas atenciones. La horripilante realidad de Ucrania es la m¨¢s reciente de un creciente n¨²mero de crisis humanitarias desencadenadas por conflictos; en 2020 se registr¨® una cifra r¨¦cord de 56 conflictos activos, y el a?o anterior, ?frica subsahariana experiment¨® el mayor n¨²mero de golpes de Estado de los ¨²ltimos 20 a?os. Por tanto, si bien Ucrania ha acaparado la atenci¨®n del mundo, existen otros conflictos mucho m¨¢s antiguos que est¨¢n en aumento y que tambi¨¦n merecen la atenci¨®n y la incidencia pol¨ªtica de la comunidad mundial.
Trabajadores humanitarios y de la salud que brindan atenci¨®n en la primera l¨ªnea se enfrentan a inmensos retos y riesgos que van en aumento. Estas circunstancias dificultan a¨²n m¨¢s el acceso de las mujeres, la infancia y los adolescentes m¨¢s vulnerables a la atenci¨®n que necesitan.
Cuando trabajadores humanitarios y de la salud se convierten en blancos del conflicto, los principios de la ley internacional humanitaria y los derechos humanos tambi¨¦n se ven atacados. Muchos de estos profesionales se convierten en v¨ªctimas, ya sea por da?o colateral o porque son agredidos deliberadamente. En 2020, 484 trabajadores humanitarios fueron v¨ªctimas de conflictos, de los cuales 117 perdieron la vida; lo que convierte al 2020 en el peor a?o registrado en este tipo de ataques.
Debido al asesinato de ocho trabajadores que combat¨ªan la polio en Afganist¨¢n en febrero de 2022, la campa?a nacional contra la enfermedad tuvo que ser suspendida en dos provincias
Solamente en Ucrania, hasta el 19 de abril de 2022, se hab¨ªan registrado 147 agresiones al personal de salud, instalaciones, suministros y transporte. En Yemen, seg¨²n un an¨¢lisis de Save the Children de 2021, casi la mitad de los entrevistados aseguraron haber estado presentes en infraestructuras sanitarias durante un ataque y el 93% de los profesionales del sector indicaron que los servicios en sus centros hab¨ªan tenido que ser interrumpidos debido a los mismos.
Cuando los trabajadores de la salud est¨¢n en riesgo, la vida de mujeres, ni?os y adolescentes tambi¨¦n est¨¢ en peligro. M¨¢s de 10 millones de muertes de menores de cinco a?os, entre 1995 y 2015, pueden ser atribuidas directa o indirectamente a conflictos. Las mujeres en edad reproductiva que viven cerca de guerras de alta intensidad tienen tres veces m¨¢s probabilidades de morir en comparaci¨®n con las que viven en condiciones estables.
De igual manera, como resultado del asesinato de ocho trabajadores dedicados a combatir la polio en Afganist¨¢n en febrero de 2022, la campa?a nacional contra la enfermedad tuvo que ser suspendida en dos provincias. Cabe recordar que Afganist¨¢n es uno de los pocos pa¨ªses en los cuales la polio a¨²n es end¨¦mica pese a los esfuerzos globales para erradicarla. El conflicto ha causado que rebrote en otros pa¨ªses libres de polio. Por ejemplo, Siria e Irak han visto brotes de polio por primera vez, d¨¦cadas despu¨¦s de la emergencia de la guerra civil.
Siria es otra cruda se?al del retroceso en el progreso que se produce cuando los trabajadores sanitarios no son capaces de brindar sus servicios. En 2010, se hab¨ªa logrado una cobertura del 80% de la vacunaci¨®n combinada contra la difteria, la tos ferina y el t¨¦tanos (DPT). Sin embargo, despu¨¦s de a?os del devastador conflicto armado, la tasa de cobertura en 2018 cay¨® al 47%. Del mismo modo, en 2012 Ucrania ten¨ªa una cobertura de vacunaci¨®n contra la DPT del 76%, pero en 2016 cay¨® bruscamente al 19% tras la guerra de 2014 y se teme un resultado similar, o peor, durante la actual.
Un indicador de las inequidades que enfrentan la ni?ez y sus familias es la prevalencia de ni?os y ni?as con cero dosis en situaciones de conflicto. Estos no han recibido ni siquiera una dosis de la vacuna DPT. Estos peque?os y sus allegados viven en comunidades excluidas de la protecci¨®n social y pueden carecer de acceso a algunos o a todos los servicios esenciales en el espectro de la salud sexual, reproductiva, materna, neonatal, infantil y adolescente.
Una respuesta multisectorial y equitativa
Para proteger a los que nos protegen, es urgente que se coordinen las inversiones para promover un acceso seguro a los servicios, incluida la entrega de vacunas, otros servicios y productos esenciales a trav¨¦s de esfuerzos p¨²blicos y privados, de varios niveles y multisectoriales. Por ejemplo, cuando se involucran de manera significativa, las ONG locales y la sociedad civil pueden mejorar ampliamente el alcance y la flexibilidad operativa de las intervenciones sanitarias.
Cuando el Gobierno es parte de un conflicto interno, a menudo se violan los principios humanitarios de neutralidad, independencia e imparcialidad; en estos casos, la ONU y otros actores no partidistas deben liderar una respuesta multisectorial y localmente sensible fundamentada en tales principios.
Para que los trabajadores de salud puedan suministrar vacunas y otros servicios esenciales en entornos inestables, necesitan protecci¨®n permanente
Para que los sanitarios puedan suministrar vacunas y otros servicios esenciales en estos entornos, necesitan una protecci¨®n permanente, tal y como insta el Consejo de Seguridad de la ONU (Resoluci¨®n 2286) y lo ordena el derecho internacional humanitario y de los derechos humanos. La comunidad internacional debe exigir a los Estados y a los grupos armados que respeten estas normas en los territorios que controlan.
Adicionalmente, los trabajadores de la salud deben ser reclutados, entrenados y dotados con recursos locales siempre que sea posible. Esto ayudar¨¢ a fomentar la confianza entre ellos y las comunidades a las que sirven, dada su comprensi¨®n ¨²nica de los contextos locales.
El progreso global hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la salud depende del reconocimiento de estas disparidades y la orientaci¨®n a aquellos entornos que m¨¢s necesitan apoyo para garantizar la continuidad y el acceso a los servicios. Dos a?os de pandemia ya nos han hecho retroceder mucho, as¨ª que no hay tiempo que perder.
A medida que las bombas contin¨²en cayendo sobre Ucrania y otros lugares, es m¨¢s necesario que nunca invertir en seguridad y protecci¨®n de los y las trabajadores de la salud, para asegurar la continuidad de los servicios y suministros bajo fuego.
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