V¨ªctimas ecuatorianas luchan por hacer justicia contra Chevron
Los afectados por las actuaciones del gigante petrolero en Ecuador llevan desde 1993 pidiendo que se reparen los da?os
"Y llega un momento en que uno debe adoptar una posici¨®n que no es ni cautelosa, ni diplom¨¢tica, ni popular, sino que uno debe adoptarla porque la conciencia nos dice que es la correcta¡±. Martin Luther King, Jr.
El pasado 15 de octubre comenz¨® un juicio emblem¨¢tico en un tribunal federal de la ciudad de Nueva York; Chevron Corp vs. Steven Donziger et al.; una de las mayores petroleras del mundo contra los abogados y defensores que representan a los 30.000 demandantes de Lago Agrio, en Ecuador. Este caso es el m¨¢s reciente de la larga y tr¨¢gica historia de las v¨ªctimas ecuatorianas que luchan por hacer justicia.
Escribo esto porque no quiero que el problema real y de fondo quede en el olvido. Las comunidades ecuatorianas est¨¢n luchando para obtener justicia por las violaciones de los derechos humanos y cr¨ªmenes ambientales cometidos por Texaco entre 1971 y 1992 en la Amazon¨ªa norte del Ecuador. Desde 1993 estas v¨ªctimas ecuatorianas han estado buscando ayuda en el mayor litigio ambiental en la historia de Am¨¦rica Latina.
He decidido hacer escuchar mi voz como una defensora de los derechos humanos; en 2003 visit¨¦ las comunidades afectadas en las provincias ecuatorianas de Orellana y Sucumb¨ªos, y durante mucho tiempo les he apoyado en su b¨²squeda de la justicia.
No estoy escribiendo como una defensora del equipo legal, ni apruebo su comportamiento, pero creo en la necesidad de hablar por las v¨ªctimas ecuatorianas que tal vez ahora nunca logren la justicia que merecen. Es sumamente importante que el Juez Lewis Kaplan, la prensa, y el p¨²blico en general no pierdan de vista el problema de fondo.
El caso original contra Texaco (hoy Chevron) ha sido bien documentado. Entre 1971 y 1992, Texaco estuvo involucrada en una exploraci¨®n petrolera descuidada, de la cual extrajo 1.500 millones de barriles de petr¨®leo en el Ecuador. Texaco perfor¨® m¨¢s de 350 pozos en un ¨¢rea de selva aproximadamente tres veces el tama?o de Manhattan, y arroj¨® cerca de 16.500 millones de agua contaminada en unas piscinas sin revestimiento protector ¨C un 150% m¨¢s que la cantidad que derram¨® el buque cisterna Exxon Valdez. Cuando Texaco sali¨® de Ecuador en 1992, dej¨® 916 piscinas sin revestimiento y llenas de desperdicio t¨®xico, algunas apenas a unos metros de las casas de los residentes. Se dej¨® permear estos desechos altamente t¨®xicos derivados de la extracci¨®n petrolera hacia los acu¨ªferos y el ecosistema en una de las selvas m¨¢s valiosas del mundo. Al no haber agua potable, las familias de la regi¨®n, entre ellos miles de ni?os, no tuvieron otra alternativa que beber, ba?arse y cocinar con el agua envenenada de los riachuelos, r¨ªos, lagunas y pantanos que han sido contaminados por Texaco.
La legislaci¨®n de Estados Unidos exigen que estas piscinas sean cubiertas con un revestimiento impermeable. Los estados de Luisiana y Texas, grandes productores de petr¨®leo, aprobaron estas leyes en la d¨¦cada de 1930. Texaco debi¨® ser consciente de las terribles consecuencias estas piscinas si no se las revest¨ªa debidamente ¡ªtomaron una decisi¨®n basada en los c¨¢lculos de las ganancias. La compa?¨ªa se ahorr¨® unos 3 d¨®lares por barril de petr¨®leo producido al manejar el desecho t¨®xico en Ecuador de una manera que era impensable e ilegal en los Estados Unidos. El costo a la poblaci¨®n humana es incalculable: ha destruido ecosistemas, ha hecho proliferar enfermedades, ha arruinado cultivos y ha matado ganado.
Durante mis visitas a las comunidades afectadas en 2003, qued¨¦ horrorizada ante la evidencia de las consecuencias por la exposici¨®n directa a esta agua t¨®xica. El sufrimiento y la devastaci¨®n ambiental que presenci¨¦ no es una invento ni ficci¨®n. Es el legado t¨®xico dejado por Texaco para las generaciones presentes y futuras.
En mayo de 1995, tres a?os despu¨¦s de que Texaco saliera del pa¨ªs, la Rep¨²blica de Ecuador y Texaco llegaron a un acuerdo con respecto a las obligaciones de Texaco para limpiar el porcentaje de los sitios de explotaci¨®n que le correspond¨ªa seg¨²n su participaci¨®n en el consorcio que sac¨® beneficios de la extracci¨®n petrolera. La empresa estatal petrolera de Ecuador, PetroEcuador, era el due?o mayoritario con el 62% de ese consorcio desde 1976 hasta 1992; por tanto, a Texaco se le exigi¨® que limpiara solamente una parte menor de los sitios de explotaci¨®n.
Este acuerdo form¨® parte m¨¢s tarde de las alegaciones de Chevron que sosten¨ªan que el caso ya hab¨ªa sido zanjado. Sin embargo, no zanj¨® las reclamaciones de particulares o afect¨® a los derechos de las comunidades afectadas por las acciones de Texaco. Definitivamente el trabajo de limpieza realizado por Texaco fue limitado y no tuvo ning¨²n efecto material que marcara una diferencia en las vidas de las comunidades ecuatorianas.
El desastre de Texaco desemboc¨® en la demanda ambiental m¨¢s grande de Latinoam¨¦rica hasta la fecha; fue interpuesta por 30.000 demandantes de la Amazon¨ªa ecuatoriana. Presentaron una demanda colectiva por 1.000 millones de d¨®lares contra Texaco en Nueva York. Texaco hizo desestimar la demanda en Estados Unidos por motivos de forum non conveniens. En 2002, el tribunal estim¨® la petici¨®n de Texaco y el caso se traslad¨® a Ecuador con la condici¨®n de que la compa?¨ªa no usara la figura de la prescripci¨®n del caso como defensa y que cualquier fallo tuviera validez en los Estados Unidos. Entre los demandantes existen cinco tribus ind¨ªgenas: los cofanes, los siona, los secoya, los quichuas y los huaorani.
Chevron adquiri¨® Texaco en 2001. A diferencia de los accidentes de Exxon Valdez y Deepwater Horizon, donde Exxon y BP, respectivamente, asumieron algo de responsabilidad por su negligencia, Chevron tuvo ¨¦xito en trasladar el caso fuera de los Estados Unidos porque le proporcionaba dos opciones: ama?ar el sistema judicial de un pa¨ªs extranjero, o eludir su responsabilidad al no reconocer la validez de la sentencia si no era favorable para ellos.
En febrero de 2011, el juez Nicol¨¢s Zambrano emiti¨® un veredicto final ordenando a Chevron el pago de 18.500 millones de d¨®lares a los demandantes ecuatorianos. No obstante, debido a que Chevron no tiene propiedades en el Ecuador, los demandantes no han podido cobrar la indemnizaci¨®n que estipulaba el fallo.
Chevron ha gastado m¨¢s de 400 millones de d¨®lares en un ej¨¦rcito de abogados para evitar que la compa?¨ªa pague, y ha gastado m¨¢s de 100 millones de d¨®lares en grupos de presi¨®n que influencien a legisladores y funcionarios gubernamentales para afectar el comercio entre Ecuador y Estados Unidos y desacreditar a Ecuador, su gobierno y su sistema judicial. Chevron inclusive ha presionado al Congreso de Estados Unidos y al Secretario de Comercio para no renovar las preferencias arancelarias de Ecuador, que expiraban el 31 de julio de 2013.
Incluso antes del fallo ecuatoriano en 2011, la firma legal Gibson, Dunn & Crutcher, que representa a Chevron, estuvo trasladando f¨ªsicamente el caso de Ecuador hasta Nueva York, de contaminaci¨®n y derechos humanos a ¨¦tica de abogados.
Gibson Dunn logr¨® ordenes judiciales en Estados Unidos para obligar a los productores del documental CRUDO a entregar 600 horas de video sin editar sobre el caso ecuatoriano en 2010. Estos v¨ªdeos aparentemente muestran a un abogado de las comunidades ecuatorianas relatar c¨®mo ejerci¨® presi¨®n sobre los jueces ecuatorianos. Ahora Chevron est¨¢ acusando al abogado de cometer fraude y asociaci¨®n il¨ªcita ¡ªprocurar obtener un arreglo para su propio beneficio¡ª y ha demandado a los abogados y asesores de los demandantes ecuatorianos.
Chevron interpuso tres acciones colaterales contra la sentencia de Ecuador ante un tribunal federal en Nueva York, presidido por el Juez Lewis Kaplan, que ha tenido una actitud desconcertante frente al caso. Los ecuatorianos han pedido que el Juez Kaplan sea recusado del caso. En el auto de Mandamus, los ecuatorianos manifestaron su preocupaci¨®n por los t¨¦rminos utilizados por el juez; se refiri¨® a ellos como los "auto denominados demandantes de Lago Agrio" y en un auto por escrito los describi¨® como "un n¨²mero de ind¨ªgenas que dicen residir en la Amazon¨ªa ecuatoriana".
El 26 de enero de 2012, un panel de tres jueces del Tribunal de Apelaciones del segundo distrito judicial de Estados Unidos emiti¨® un fallo que resolv¨ªa que el Juez Kaplan se hab¨ªa excedido en sus funciones cuando intent¨® bloquear el cumplimiento del fallo de 18.000 millones de d¨®lares contra Chevron en todo el mundo por da?os ambientales en Ecuador. Pero Chevron contraatac¨®.
Esto nos trae nuevamente al juicio que ha comenzado el? pasado 15 de octubre en el tribunal federal de Nueva York, nuevamente frente al Juez Kaplan. Para evitar un juicio frente a un jurado, Chevron ha renunciado a sus demandas por da?os y perjuicios contra los acusados. Existe un enorme desequilibrio de poder y recursos entre los dos lados. A diferencia de Chevron, la defensa tiene escasos recursos ¡ªcomo se demuestra en esta petici¨®n de Julio G¨®mez, en la que pide que el cronograma del juicio refleje el hecho de que:
Mi firma legal no tiene fondos para contratar a un abogado asociado, un paralegal, o por lo menos un asistente que me ayude durante el juicio debido a que no cuento con los fondos suficientes para cubrir las cuentas pendientes ¨Cmucho menos los gastos requeridos para el juicio. Ni siquiera he podido contratar dos asistentes para que me ayuden temporalmente a presentar los documentos de los demandados para el juicio previo en agosto.
Chevron tambi¨¦n ha emitido citatorios para recopilar el contenido de emails a lo largo de nueve a?os ¡ªdesde septiembre de 2003 hasta 2012¡ª de 101 cuentas de email que pertenecen a personas que han tenido alguna conexi¨®n con el caso. La informaci¨®n requerida incluye nombres, fechas y horas y datos detallados de ubicaci¨®n y de usuarios. El juez Kaplan accedi¨® a emitir este citatorio en septiembre de 2013. Seg¨²n la revista Mother Jones, esto se desv¨ªa peligrosamente hacia la violaci¨®n de los derechos contemplados en la Primera Enmienda constitucional.
La republica de Ecuador tambi¨¦n pidi¨® permiso para intervenir en el juicio para proteger la confidencialidad de documentos secretos, que lograron llegar a las manos de Chevron en el juicio sin ninguna explicaci¨®n.
El caso de los ecuatorianos est¨¢ perdido en un laberinto legal. Las v¨ªas legales se est¨¢n cerrando, de tal forma que las v¨ªctimas no tienen a d¨®nde recurrir.
El fallo de 18.500 millones de d¨®lares a favor de los demandantes ecuatorianos debi¨® ser hist¨®rico, un emblema, un precedente para terminar con la impunidad de las corporaciones multinacionales en los pa¨ªses en v¨ªas de desarrollo y lograr justicia. Debi¨® ser un ejemplo de esperanza. Pero despu¨¦s de 20 a?os de dura batalla, estoy comenzando a tener serias dudas sobre si las v¨ªctimas de Ecuador ser¨¢n alguna vez compensadas.
Las comunidades ecuatorianas fueron v¨ªctimas de la explotaci¨®n de una corporaci¨®n multinacional, Texaco. Sus vidas y la de los sus ni?os se vieron afectadas por el agua t¨®xica que se derram¨® hacia las fuentes de agua de las cuales dependen. Este es el problema real y es una historia que es muy com¨²n a lo largo y ancho de todos los pa¨ªses en v¨ªas de desarrollo. Con su equipo legal siendo juzgado, ?qui¨¦n buscar¨¢ ahora justicia para los demandantes ecuatorianos?
Apelo al Juez Kaplan, a la prensa, y al p¨²blico en general para que por favor no se olviden de lo que aqu¨ª est¨¢ en juego. No permitan que este embrollo legal eclipse los problemas que est¨¢n en el centro de este caso: derechos humanos, justicia y protecci¨®n del medio ambiente.
? The Huffington Post
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