Reflexiones ¡®antitaurinas¡¯ de un aguafiestas necesitado de emoci¨®n
Las obsoletas estructuras de la tauromaquia moderna reclaman una urgente revoluci¨®n
Andaba Juli¨¢n L¨®pez, El Juli, el pasado 28 de mayo, en la plaza de Aranjuez, dando pases tan voluntariosos como carentes de gracia a un torete tullido y amorfo de Garcigrande, mientras el p¨²blico mostraba cara de supino aburrimiento y aplaud¨ªa sin ganas al final de cada tanda. El director de la banda, contagiado del gris¨¢ceo ambiente, no tuvo mejor idea que acompa?ar la labor del torero con la banda sonora de la pel¨ªcula La Misi¨®n, y el festejo adquiri¨® un extra?o y sorprendente tinte funerario.
Lo mismo le sucedi¨® minutos m¨¢s tarde a Manzanares, con un animal de la misma cala?a, y el mismo semblante en los tendidos, pero en esta ocasi¨®n se escucharon las notas de El Concierto de Aranjuez.
Protest¨® en su momento y con raz¨®n El Juli, el m¨²sico de la batuta escuch¨® tambi¨¦n las protestas de algunos espectadores, lo que posibilit¨® que Ure?a actuara a los sones de un pasodoble, aunque su oponente era otro borrego inv¨¢lido.
Los tres toreros cantaron a los micr¨®fonos de la televisi¨®n las ?cualidades? de los toros y lo mucho que hab¨ªan ?disfrutado! delante de ellos.
No es posible. O los tres ment¨ªan sin pudor alguno o son bastante menos inteligentes de lo que se les supone. Est¨¢n en las alturas por m¨¦ritos propios; ellos, mejor que nadie, saben cuando su toreo llega a los tendidos, y sienten, antes que cualquiera, el cosquilleo de la emoci¨®n o la tristeza del hast¨ªo
Las figuras, veteran¨ªsimas en su mayor¨ªa, han amortizado todo lo que llevaban dentro en su ya lejana juventud
Pues en Aranjuez no hubo toros, ni toreo, ni emoci¨®n. Y El Juli, Manzanares y Ure?a lo sab¨ªan.
?Qu¨¦ pintaban, entonces, all¨ª, en aquella triste caricatura de la tauromaquia moderna? ?Es esa la fiesta que ellos quieren promocionar en esta sociedad tan compleja y tan alejada, a veces, del espect¨¢culo taurino?
Lo sucedido en Aranjuez no es m¨¢s que un ejemplo. La misma pel¨ªcula se proyect¨® al d¨ªa siguiente en Navalcarnero, con un infumable encierro de Juan Pedro Domecq para la feliz reaparici¨®n del sufrido Gonzalo Caballero. Y veinticuatro horas despu¨¦s, otra vez en Aranjuez, con toros de N¨²?ez del Cuvillo faltos de trap¨ªo y seriedad, contra los que se estrellaron Morante, Luque y Roca Rey.
No es necesario a?adir que, tanto en Aranjuez como en Navalcarnero, los picadores no fueron m¨¢s que convidados de piedra, pues el tercio de varas est¨¢ pr¨¢cticamente desaparecido, y parece que para siempre.
Un apunte m¨¢s: ?Qu¨¦ pas¨® en la feria de San Isidro de Vistalegre? Pas¨® que hubo una general desolaci¨®n en los tendidos. ?Por qu¨¦?
Se ha hablado mucho de precios altos y miedo al virus, y poco de una afici¨®n cansada de toreros muy vistos junto a las mismas ganader¨ªas de siempre.
En fin, que se plantean, al menos, dos graves problemas, entre otros, y una fatal consecuencia:
1.- Las llamadas figuras, las que est¨¢n llamadas a tirar del carro, se enfrentan a animales supuestamente afeitados, criados en exclusiva para la faena de muleta, bonancibles, descastados, lastimosos, enfermos o vaya usted a saber¡
2.- Esas mismas figuras, veteran¨ªsimas en su inmensa mayor¨ªa, han amortizado hace ya tiempo todo lo que llevaban dentro en su ya lejana juventud. Se han instalado en la comodidad, son muy previsibles y no despiertan ilusi¨®n.
Secuela final: la fiesta de los toros sufre una sangr¨ªa de espectadores que amenaza seriamente su futuro.
El periodista Javier Lorenzo comentaba hace unos d¨ªas en La Gaceta de Salamanca que ¡°el reci¨¦n finalizado San Isidro ha sido una bofetada de realidad para demostrar el tir¨®n taquillero¡±. ¡°Ni una sola figura¡±, a?ad¨ªa, ¡°ha logrado llenar las 5.400 localidades disponibles a las que quedaban reducidas, por las limitaciones de la covid, las 15.000 del Palacio Vistalegre¡±.
Habr¨¢ que concluir, entonces, que los toreros no podr¨¢n seguir cobrando lo mismo que antes de la pandemia si no son capaces de acabar el papel en taquilla. Los emolumentos de quienes dependen del p¨²blico est¨¢n sujetos a su capacidad para reunir a multitudes. Si no se generan recursos, no se pueden exigir altos salarios. Ah¨ª est¨¢ el caso de las estrellas del firmamento futbol¨ªstico.
?Es que no hay m¨¢s toros en el campo que los de Garcigrande y Juan Pedro Domecq?
Otro periodista salmantino, Paco Ca?amero, mantiene en su blog Glorieta Digital que ¡°la fiesta no puede seguir instalada en su obsoleta estructura¡±, y que los taurinos deben esbozar una nueva tauromaquia, ¡°cuyos planteamientos empresariales en poco o nada deben parecerse a los anteriores a la pandemia, que condujeron el toreo a un momento cr¨ªtico¡±.
Es verdad. La fiesta de los toros ya padec¨ªa graves problemas cuando apareci¨® el virus, pero siguen ah¨ª, reforzados por la prolongada sequ¨ªa de la pandemia.
Los taurinos han repetido que "hay ganas de toros", y no es cierto; quiz¨¢, porque tiene raz¨®n Ca?amero y sea necesaria una tauromaquia nueva al hilo de la normalidad naciente despu¨¦s de un a?o des¨¦rtico.
?Se ha sentado alguien a dise?ar la fiesta de los toros de ese futuro que ya est¨¢ aqu¨ª? ?Ha pensado alguien en alguna medida para frenar la huida de espectadores, y recuperar la emoci¨®n perdida?
?Alg¨²n taurino ha levantado su voz contra el inexplicable cierre de la plaza de Las Ventas, defendida, hasta ahora, solo por los aficionados?
?Todo consiste en la repetici¨®n mim¨¦tica de las formas de gesti¨®n del pasado?
?Es que no hay m¨¢s toros en el campo que los de Garcigrande y Juan Pedro Domecq?
Si no es posible otra tauromaquia, la nueva normalidad puede ser su sentencia de muerte; no se pueden esperar resultados distintos con la aplicaci¨®n sistem¨¢tica de los mismos m¨¦todos que han pervivido en esta fiesta a lo largo del tiempo, ni se pueden afrontar situaciones del presente con soluciones del pasado.
De todo lo anterior se podr¨ªa concluir que la afici¨®n est¨¢ enviando mensajes claros y contundentes: quiere caras nuevas, reclama que el toro recupere su protagonismo, que reaparezca la emoci¨®n perdida, que el espect¨¢culo sea m¨¢s din¨¢mico y el negocio se rija por las normas empresariales del siglo XXI. Todo lo dem¨¢s, aunque sea Morante quien rechace la modernidad y a?ore una vuelta a la rancia tradici¨®n, no es m¨¢s que la orilla de un precipicio sin fondo.
Se acaban de conocer los carteles de la feria de Le¨®n, gestionada por la Casa Matilla. El s¨¢bado 26 de junio, Morante, El Juli y Manzanares, con toros de Garcigrande; y al d¨ªa siguiente, Pablo Hermoso de Mendoza y un mano a mano entre Ponce y El Fandi, con toros de Hnos. Garc¨ªa Jim¨¦nez.
?Es posible reunir un tr¨ªo de toreros y toros m¨¢s previsible que el primero? ?Se habr¨¢ parado a pensar el empresario si hay alg¨²n leon¨¦s interesado en un mano a mano entre el valenciano y el granadino?
Y dos botones finales.
Roca Rey se negaba recientemente a que las c¨¢maras de Movistar TV retransmitieran su actuaci¨®n en la plaza de Aranjuez; y Alejandro Talavante est¨¢ desaparecido porque, al parecer, no le convence torear ante un aforo reducido. Como si Rafa Nadal, valga como ejemplo, no fuera conocido en el mundo entero gracias a la televisi¨®n, y por salir a una pista de tenis en cuanto las circunstancias lo han permitido.
El especial¨ªsimo momento que padece la tauromaquia exige un desnudo integral y una sinceridad absoluta antes de que se derrumben las agrietadas columnas que la sostienen.
Valgan, pues, estas reflexiones antitaurinas de un aficionado aguafiestas necesitado de una buena dosis de emoci¨®n.
S¨ªguenos en Twitter
Tu suscripci¨®n se est¨¢ usando en otro dispositivo
?Quieres a?adir otro usuario a tu suscripci¨®n?
Si contin¨²as leyendo en este dispositivo, no se podr¨¢ leer en el otro.
FlechaTu suscripci¨®n se est¨¢ usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PA?S desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripci¨®n a la modalidad Premium, as¨ª podr¨¢s a?adir otro usuario. Cada uno acceder¨¢ con su propia cuenta de email, lo que os permitir¨¢ personalizar vuestra experiencia en EL PA?S.
?Tienes una suscripci¨®n de empresa? Accede aqu¨ª para contratar m¨¢s cuentas.
En el caso de no saber qui¨¦n est¨¢ usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contrase?a aqu¨ª.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrar¨¢ en tu dispositivo y en el de la otra persona que est¨¢ usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aqu¨ª los t¨¦rminos y condiciones de la suscripci¨®n digital.