Como Agostinho, Almeida se dobla pero no se rompe
El portugu¨¦s resiste la ofensiva del Sunweb de Kelderman y mantiene la ¡®maglia¡¯ rosa del Giro por 15s en Piancavallo, donde se impone Tao Geoghegan

El ciclismo es pugilato, pelea y sufrimiento, le dijo el noble Jean de Gribaldy, su maestro, a Joaquim Agostinho, y Joao Almeida es su heredero y es tambi¨¦n Agostinho, que se doblaba pero nunca se romp¨ªa y era el mejor amigo de Oca?a, un luchador indomable, un resistente habituado a correr siempre al l¨ªmite sin pasarse, en la ascensi¨®n fr¨ªa a Piancavallo, nieve vieja en las cunetas.
Pelea contra s¨ª mismo y contra todos Almeida, hermoso de rosa y solo, la lengua fuera, contra el dolor de piernas, contra el cansancio, contra el viento de cara, contra Kelderman, que quiere apoderarse de su tesoro y ha usado a todo su equipo, el fort¨ªsimo Sunweb, j¨®venes sedientos, para reducir el pelot¨®n a migajas, para dejar tirados a Nibali, a Pello Bilbao (que baja hasta el quinto puesto en la general, a 3m 10s de Almeida), a Pozzovivo, a McNulty, y estos intentan reagruparse, unirse en relevos, sobrevivir. Por delante, dos Sunweb, Kelderman, su l¨ªder nominal, a rueda, y Hindley, un australiano de 24 a?os, el joven brillante que llega para quedarse, y asusta su fuerza, su energ¨ªa, cuando acelera en los ¨²ltimos nueve kil¨®metros y el grupo revienta. Y sigue acelerando en cabeza hasta los ¨²ltimos 100 metros, cuando le toca a Kelderman rematar la etapa con la victoria, con los 10s de bonificaci¨®n, quiz¨¢s con la maglia rosa, que a la salida de la base a¨¦rea de las Flechas Tricolores, la cuadrilla acrob¨¢tica del ej¨¦rcito, ten¨ªa a 56s. Y Kelderman, a quien todos llaman hormiguita, porque nunca se le ve pero poquito a poquito va llenando su granero ni consigue la victoria ni consigue el rosa. Almeida resiste y llega l¨ªder al d¨ªa de descanso aunque solo sea por 15s. Y, humano, pese a todo, el portugu¨¦s se derrumba al cruzar la l¨ªnea de meta, agotado y vac¨ªo, y feliz.
En una variante adulta y malvada de la f¨¢bula, cuando en invierno la hormiga se zampa su granero tan trabajosamente acumulado en verano y est¨¢ gordita y jugosa, la cigarra inteligente y perezosa se la come, como Tao Geoghegan Hart, rubio, p¨¢lido londinense de 25 a?os, a rueda todo el d¨ªa del prepotente Sunweb, devora a Kelderman, holand¨¦s de 29 que en el sprint final, tan cansado parece, ni tiene fuerzas para oponerse al ingl¨¦s del Ineos, que gana la etapa y puede ganar el Giro, tan fresco y brillante se le aprecia al comienzo de una tercera semana que tendr¨¢ el mi¨¦rcoles la Madonna di Campiglio en la que muri¨® por primera vez Pantani en 1999, y luego el misterio, pues parece complicado que puedan disputarse como figuran en el libro de ruta las etapas del Stelvio, el viernes, y el Izoard, el s¨¢bado, dos gigantes por encima de los 2.500 metros, normalmente impracticables por la nieve desde septiembre. El brit¨¢nico, que ama Colombia, que ama a Egan, que ama las monta?as, es cuarto en la general, a 2m 57s de Almeida, a 1s de Hindley, tercero.
Al conseguir para el Ineos una quinta victoria este Giro (tres de Ganna y una de Narv¨¢ez antes), Geoghegan record¨® con pena a Nico Portal, su director muerto, y quiz¨¢s, con cierta alegr¨ªa interior, pudo agradecer que Geraint Thomas, el l¨ªder del equipo designado, se cayera en la segunda etapa. Sin el gal¨¦s, los dem¨¢s siete corredores (Castroviejo, Dennis, Puccio, Swift, Ganna, Narv¨¢ez y Geoghegan) han tenido libertad para organizar su etapa en provecho propio todos los d¨ªas, y calidad para exhibir, para envidia de todos, el gran fondo de armario que posee el equipo m¨¢s rico del mundo.
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