Un golpe contra Arafat 'made in Siria'

La operaci¨®n pol¨ªtica y militar montada por el r¨¦gimen de Siria para alentar las divisiones en el seno de la Organizaci¨®n para la Liberaci¨®n de Palestina (OLP), y sobre todo en su principal organizaci¨®n, Al Fatah, tiene un objetivo esencial: acabar con la figura de Yasir Arafat la espina clavada en el coraz¨®n de casi todos los Gobiernos ¨¢rabes, agitador de conciencias y obstinado defensor de que su pueblo tiene que hablar con voz propia.Hafez el Asad, el presidente de Siria, ha declarado la guerra a Arafat despu¨¦s de un proceso acelerado de desgaste de las relaciones entre ambos durante los ¨²ltimos a?os. Asad no lleg¨® con buen pie al poder. En diciembre de 1970 dio un golpe de Estado contra Nuredim Atassi, el presidente que hab¨ªa enviado tropas a Jordania en apoyo de los guerrilleros palestinos. En 1976, los soldados sirios cruzaron la frontera con L¨ªbano para tomar parte en la guerra civil de ese pa¨ªs, a favor de los cristianos y contra los palestinos y libaneses progresistas.
Desde esa fecha hasta que sirios y palestinos fueron expulsados por Israel de Beirut, la convivencia en L¨ªbano entre la OLP y las tropas sirias, escondidas tras el pomposo nombre de Fuerza ?rabe de Disuasi¨®n, fue dif¨ªcil y no exenta de espor¨¢dicos enfrentamientos. Tras su salida de Beirut, Arafat. conden¨® a muerte las relaciones con Siria al renunciar a instalar su cuartel general en Damasco -todas las organizaciones de la OLP, a excepci¨®n- del Frente de Liberaci¨®n ?rabe (pro iraqu¨ª), fijaron sus sedes en la capital siria- y les dio el tiro de gracia al iniciar conversaciones con Jordania en la esperanza de acercarse, por cualquier v¨ªa, al proyecto de crear un Estado palestino en alguna porci¨®n del territorio de Palestina.
Siria es el ¨²nico territorio fronterizo con Israel en el que los palestinos disponen de una fuerza militar, es la ¨²nica base desde la que operar contra el Ej¨¦rcito israel¨ª y era tambi¨¦n el aliado en la desgracia, el ¨²nico pa¨ªs ¨¢rabe que todav¨ªa se encontraba en guerra con Israel. Siria era la ¨²nica v¨ªa de contacto con los 9.000 o 10.000 combatientes palestinos que se encuentran en la llanura libanesa de la Bekaa y se hab¨ªa convertido en la mayor concentraci¨®n de refugiados despu¨¦s de la guerra de L¨ªbano. Todas estas razones hab¨ªan hecho del Gobierno de Asad un aliado indispensable, aunque no deseado. El r¨¦gimen sirio parece llamado a ser, por estas razones, el ejecutor de un proyecto que, cuando menos, no disgusta a casi ninguna de las partes envueltas en el conflicto de Oriente Pr¨®ximo. La l¨ªnea Arafat, se hab¨ªa convertido en una amenaza o al menos una preocupaci¨®n para Estados Unidos, la Uni¨®n Sovi¨¦tica, Israel, Siria y los dem¨¢s pa¨ªses ¨¢rabes, por diversas razones.
El presidente Reagan no hab¨ªa pensado nunca, probablemente, que un d¨ªa tuviese que frenar la din¨¢mica que ¨¦l mismo hab¨ªa propuesto al presentar su plan para Oriente Pr¨®ximo. Lo cierto es que, nueve meses despu¨¦s de hacer p¨²blicas sus sugerencias, Ronald Reagan no ha hecho lo m¨¢s m¨ªnimo por ayudar a Arafat a hacer compatibles las ideas de la Administraci¨®n norteamericana con las aspiraciones de los palestinos. Una intervenci¨®n de Reagan impiden do que Israel prosiguiese su pol¨ªtica de asentamientos en los territorios ocupados hubiese bastado, en su momento, para que Arafat justificase ante sus bases el di¨¢logo iniciado con el rey Hussein.
Pero no ha sido as¨ª. Reagan ha preferido observar impasible desde la Casa Blanca c¨®mo el l¨ªder de la OLP desgastaba su popularidad en una negociaci¨®n imposible con el monarca que en 1970 dirigi¨® una matanza contra los palestinos.
Mosc¨² juega la baza siria
La Uni¨®n Sovi¨¦tica, m¨¢s agresiva en pol¨ªtica exterior en los ¨²ltimos meses, ha optado final mente por jugar la baza siria a fondo. Despu¨¦s de rearmar al r¨¦gimen de Damasco, Mosc¨² se quiere convertir, por medio de Siria, en interlocutor imprescindible de cualquier soluci¨®n para la regi¨®n. Para ello es imprescindible obstaculizar el camino seguido por Arafat, que, si no era el de una pax americana, s¨ª estaba muy lejos de conceder un protagonismo a la URS S "Ha llegado demasiado tarde", le dijeron, seg¨²n las agencias de prensa, las autoridades sovi¨¦ticas al n¨²mero dos de la OLP, Abu Iyad cuando se present¨® a principios de este mes en Mosc¨² para pedir la mediaci¨®n de los dirigentes del Kremlin en el conflicto sirio-palestino.
El peso de Siria en el conjunto de Oriente Pr¨®ximo es m¨ªnimo si no controla la OLP. De cara a unas eventuales negociaciones con Israel sobre los altos del Gol¨¢n (territorios ocupados y despu¨¦s anexionados por Tel Aviv), Siria tendr¨ªa que ofrecer la garant¨ªa de controlar a los palestinos que se encuentran en territorio sirio y, sobre todo, tendr¨ªa que encargarse de los combatientes que todav¨ªa permanecen al norte y este de L¨ªbano.
Siria ha intentado hasta ahora la f¨®rmula de controlar algunas organizaciones menores de la OLP con el fin de aminorar la influencia del grupo de Arafat, Al Fatah. Fracasada esa opini¨®n, cuya ¨²ltima baza se jug¨® en el Consejo Nacional Palestino, el pasado mes de febrero en Argel, Damasco ha aprovechado la discrepancia de algunos altos militares palestinos con la l¨ªnea oficial para dar facilidades a la ejecuci¨®n de un golpe de Estado contra el presidente de la OLP.
Seg¨²n fuentes palestinas, 35 guerrilleros del grupo de Abu Nidal (condenado a muerte por la OLP e inexplicablemente protegido por Gobiernos rivales como Siria e Irak), 200 soldados regulares libios y tropas del Ej¨¦rcito sirio estacionado en la Bekaa han combatido junto a los rebeldes de Al Fatah. Junto al cerebro militar del golpe de Estado, Abu Musa, y al cerebro pol¨ªtico, Abu Saleh -miembro del Comit¨¦ Ejecutivo de Al Fatah y elegido por los rebeldes como alternativa a Arafat-, se encuentran personajes clar¨ªsimamente escorados como Sarnir Groshe, del Frente de Lucha Popular Palestina (pro sirio), Ahmed Jibril del Frente Popular para la Liberaci¨®n de Palestina-Comando General (del que se habla como agente libio, sin paliativos) y la organizaci¨®n Al Saika, creada a imagen y semejanza de Asad.
Al resto de los pa¨ªses ¨¢rabes les puede preocupar, en principio, el riesgo que supone la ruptura palestino-siria para la estabilidad de L¨ªbano y de la propia Siria -conviene recordar que el r¨¦gimen de Damasco se enfrenta permanentemente a un fuerte movimiento de protesta interno del que hasta ahora se ha mantenido dipIom¨¢ticamente al margen la resistencia palestina-, pero puede que ese riesgo est¨¦ superado por el temor de todos los Gobiernos; ¨¢rabes, moderados y progresistas, a que la revoluci¨®n palestina cale en sus propios pueblos.
Tu suscripci¨®n se est¨¢ usando en otro dispositivo
?Quieres a?adir otro usuario a tu suscripci¨®n?
Si contin¨²as leyendo en este dispositivo, no se podr¨¢ leer en el otro.
FlechaTu suscripci¨®n se est¨¢ usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PA?S desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripci¨®n a la modalidad Premium, as¨ª podr¨¢s a?adir otro usuario. Cada uno acceder¨¢ con su propia cuenta de email, lo que os permitir¨¢ personalizar vuestra experiencia en EL PA?S.
?Tienes una suscripci¨®n de empresa? Accede aqu¨ª para contratar m¨¢s cuentas.
En el caso de no saber qui¨¦n est¨¢ usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contrase?a aqu¨ª.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrar¨¢ en tu dispositivo y en el de la otra persona que est¨¢ usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aqu¨ª los t¨¦rminos y condiciones de la suscripci¨®n digital.