Sorpresa y esperanza en Washington por la iniciativa sovi¨¦tica
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La oferta de Mijail Gorbachov de eliminar los cohetes nucleares de las dos superpotencias de Europa, sin condicionar este paso a las fuerzas at¨®micas brit¨¢nica y francesa, que no ser¨ªan contabilizadas, ha sorprendido a Estados Unidos y es considerado en Washington el aspecto m¨¢s novedoso y esperanzador de la propuesta sovi¨¦tica de acabar con las armas nucleares antes de fin de siglo.El plan de la URSS cogi¨® por sorpresa a Estados Unidos, que fue informado del mismo s¨®lo horas antes de la reanudaci¨®n de las negociaciones de Ginebra y de su anuncio en la televisi¨®n de Mosc¨², mediante una carta del secretario general del PCUS entregada a Reagan en la Casa Blanca.
La sorpresa inicial por la maniobra de Gorbachov dio paso en pocas horas a una reacci¨®n del presidente, que expres¨® "serio inter¨¦s" en la propuesta, en un intento de no quedar descolgado ante la opini¨®n p¨²blica mundial, sobre todo la europea, para quien el plan de la URSS contiene elementos atractivos, seg¨²n admitieron ayer funcionarios norteamericanos. La Administraci¨®n ha prometido estudiar cuidadosamente, junto a los aliados", la oferta, que el secretario de Estado, George Shultz, reconoci¨® ayer hubiera preferido recibir en el secreto de las conversaciones de Ginebra y no con un lanzamiento ante la opini¨®n p¨²blica mundial.
Ronald Reagan hizo p¨²blico un comunicado en el que saluda la nueva iniciativa del Kremlin, que "a primera vista contiene elementos positivos". Esta aceptaci¨®n de principio fue compensada por el presidente con la advertencia de que muchos elementos de la propuesta "no var¨ªan las anteriores posiciones sovi¨¦ticas y contin¨²an provocando serias preocupaciones".
Reagan se refiere a la insistencia de Gorbachov de condicionar su oferta de eliminaci¨®n de los arsenales at¨®micos a la prohibici¨®n del desarrollo, las pruebas y el despliegue de las "armas de ataque en el espacio". ?sta es la f¨®rmula que utiliza tradicionalmente Mosc¨² para referirse al sistema de defensa en el espacio (SID), conocido popularmente como guerra de las galaxias, y que Reagan no est¨¢ dispuesto a poner sobre la mesa en un proceso de negociaci¨®n. Sin embargo, la propuesta del dirigente sovi¨¦tico, a diferencia de ofertas anteriores, no menciona una prohibici¨®n de la investigaci¨®n de armas espaciales. EE UU se encuentra por ahora en esta fase, y los cient¨ªficos creen que antes de 10 a?os no ser¨¢ posible saber si la Iniciativa de Defensa Estrat¨¦gica ser¨¢ viable.
En cualquier caso, la nueva propuesta sovi¨¦tica provocar¨¢ en Washington una presi¨®n para alcanzar alg¨²n tipo de acuerdo sobre reducci¨®n de armamentos en la segunda cumbre Reagan-Gorbachov, prevista para el pr¨®ximo verano en la capital norteamericana.
Los observadores estiman aqu¨ª que la nueva f¨®rmula sobre los euromisiles est¨¢ dirigida a provocar una reacci¨®n positiva en Europa occidental y a reactivar los movimientos antinucleares en el viejo continente y en la propia opini¨®n p¨²blica estadounidense.
Calendario previo
La oferta del l¨ªder sovi¨¦tico, que por primera vez incluye un calendario previo de eliminaci¨®n gradual de los armamentos at¨®micos, ha cogido descolocada a la Administraci¨®n norteamericana, que se ver¨¢ obligada a ir ahora a remolque de la URS S en la batalla de la opini¨®n p¨²blica.
Aqu¨ª no se esperaba una nueva propuesta global y para lo m¨¢s que estaba preparado el Gobierno era para recibir una oferta limitada sobre los cohetes de alcance intermedio instalados en Europa (INF). La cumbre de noviembre en Ginebra produjo como resultado m¨¢s concreto una sugerencia de llegar a un pronto acuerdo interino sobre los euromisiles.
Reagan record¨® a los sovi¨¦ticos en su reacci¨®n que ¨¦l mismo, ante la Dieta japonesa en 1983, ya hab¨ªa propuesto la eliminaci¨®n progresiva de todas las armas nucleares. Shultz afirm¨® ayer en televisi¨®n que, tras discutir con el presidente el alcance del plan de Gorbachov, Reagan le coment¨®: "?Y por qu¨¦ esperar hasta el a?o 2000?".
La oferta sobre Europa propone la "completa liquidaci¨®n" de los arsenales de las dos superpotencias, sin contar las fuerzas del Reino Unido y Francia, que simplemente solicitan que "no sean aumentadas". La nueva formulaci¨®n parece aceptar en parte la opci¨®n cero ofrecida por EE UU en Ginebra en 1981, con la cual Washington no desplegar¨ªa sus euromisiles si la URSS desmantelaba los SS-20 que apuntaban a Europa.
La oferta sovi¨¦tica contiene un elemento muy negativo en opini¨®n de Washington. Gorbachov insiste en definir las armas estrat¨¦gicas como las capaces de alcanzar el territorio de una de las dos superpotencias. Esto significa continuar considerando a los 108 Pershing 2 instalados en la Rep¨²blica Federal de Alemania como estrat¨¦gicos -pueden alcanzar la URSS en 12 minutos-, a lo que se niega EE UU.
Mosc¨² no acepta a cambio que sus SS-20 desplegados en territorio europeo, que pueden alcanzar Par¨ªs, o Madrid, pero no Nueva York, puedan considerarse a su vez estrat¨¦gicos.
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