El 20% de los menores que delinquen son 'condenados' a trabajos sociales
752 de los 3.885 chicos infractores del a?o pasado ayudaron en jardines y centros de mayores
Rosa Berian, responsable del ¨¢rea de menores en conflicto del Instituto Madrile?o del Menor y la Familia (IMMF), considera que para un chaval que, por ejemplo, ha cometido destrozos en un vag¨®n de tren 'es m¨¢s educativo ayudar a limpiarlos, porque ve el esfuerzo que supone, que pagar una multa'. 'Tanto fiscales, como menores y v¨ªctimas dan una buena valoraci¨®n a este tipo de iniciativas', explica.
En la mayor parte de los casos las medidas en beneficio de la comunidad se aplican como alternativa al proceso judicial a iniciativa de la Fiscal¨ªa de Menores y del IMMF. 'Los juicios machacan a la v¨ªctima, y al infractor le estigmatizan y le fijan conductas asociadas a la delincuencia. Adem¨¢s, si no judicializamos los casos leves evitamos la saturaci¨®n de los juzgados de menores y permitimos que puedan ocuparse, sin demoras, de los delitos de gravedad', a?ade. Otras veces es el propio juez quien, despu¨¦s de todo el proceso, decide fijar este tipo de sanciones de car¨¢cter m¨¢s educativo.
El primer requisito para la aplicaci¨®n de estas medidas es que el chaval asuma la autor¨ªa de los hechos que se le imputan y tambi¨¦n que est¨¦ de acuerdo en realizar las actividades que se le proponen.
En la regi¨®n existen 86 puntos donde pueden desarrollarse estas medidas. Entre ellos hay residencias y comedores sociales de mayores y de discapacitados, escuelas infantiles y jardines. Por ejemplo, la ¨²ltima residencia de menores tutelados abierta por el Gobierno regional en Legan¨¦s fue ajardinada por un grupo de chicos que hab¨ªan cometido peque?os delitos. Otras iniciativas consisten en limpiar escuelas infantiles, ayudar en comedores de discapacitados, sacar al jard¨ªn a ancianos impedidos, limpiar lagunas o ca?adas, etc¨¦tera.
'Las actividades relacionadas con la atenci¨®n a personas, por ejemplo a ancianos o minusv¨¢lidos, son las m¨¢s educativas porque ense?an a controlarse a estos chicos que a menudo no dominan sus impulsos ni saben callarse a tiempo', argumenta Berian. Las medidas se desarrollan siempre en fines de semana, en presencia de un educador y se cuida que la tarea desempe?ada por los chavales no supla ning¨²n puesto de trabajo. De su ejecuci¨®n se encargan tres empresas de servicios sociales contratadas por el IMMF: Trama, Diagrama y Crisol.
Berian explica que estas medidas se aplican desde 1993 en Madrid 'por una apuesta firme del IMMF y de la Fiscal¨ªa de Menores a partir de un cambio legislativo de 1992 que las hizo posibles. Nuestra obligaci¨®n como Administraci¨®n aut¨®noma era s¨®lo regentar los centros de reforma, pero cre¨ªmos en estas medidas porque vimos que eran muy educativas'. Hasta 1992 la normativa sobre menores infractores, procedente de 1948, s¨®lo contemplaba como sanci¨®n el internamiento en centros cerrados.
'Desde el 92 hasta ahora las ¨²nicas comunidades que hemos apostado de forma continuada por estas medidas hemos sido Madrid y Catalu?a, aunque el caso de esta ¨²ltima es distinto porque tiene transferidas las competencias de justicia', concluye la responsable del ¨¢rea de menores en conflicto.
La nueva ley aconseja que la actividad a realizar por el menor tenga relaci¨®n con el delito que ha cometido. El objetivo es que el joven comprenda que actu¨® de un modo incorrecto merecedor del reproche social y que los trabajos que se le exigen constituyan una forma de reparaci¨®n, bien directa, a la persona a la que da?¨®, o indirecta, mediante tareas de apoyo a grupos desfavorecidos (ancianos, disminuidos).
La utilizaci¨®n de este tipo de medidas crece a?o tras a?o. En 1999 se aplicaron en 548 (un 14%) de los 3.885 delitos que llegaron a la fiscal¨ªa. En 377 ocasiones se emplearon como alternativa a los tribunales y en otros 177, como medida judicial.
Estas actividades sociales en beneficio de la comunidad son algunas de las sanciones que se pueden aplicar a los menores infractores. El internamiento en reformatorios est¨¢ previsto s¨®lo para los casos de violencia grave (lo habitual son los robos con intimidaci¨®n) y el resto de las medidas tienen un car¨¢cter m¨¢s educativo y menos punitivo.
Entre estas medidas est¨¢ la amonestaci¨®n; la mediaci¨®n entre v¨ªctima e infractor; la asistencia a un centro de d¨ªa (considerada tambi¨¦n de reparaci¨®n de da?o, aunque sin conllevar una actividad); la libertad vigilada; el tratamiento ambulatorio para chicos con drogodependencias o problemas ps¨ªquicos; la privaci¨®n del permiso de conducir o la realizaci¨®n de tareas socio-educativas.
Esta ¨²ltima medida es la que ha aplicado el juez de menores granadino Emilio Calatayud al condenar a aprender a leer y escribir a un chaval de 15 a?os autor de un intento de robo en un almac¨¦n.
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