Se?ora presidenta
Pudo ser en el confortable sal¨®n Amarillo. O tal vez en el Rojo, con sus librer¨ªas lacadas en blanco y profusi¨®n de fotos familiares. El presidente estaba locuaz. Cosa rara en un hombre capaz de hacer un viaje en coche de cuatro horas sin abrir la boca. '?Cuando deje La Moncloa? No s¨¦... ?Me podr¨ªa presentar a la presidencia del Real Madrid!'. Ana Botella cort¨® la reflexi¨®n en seco: 'Olv¨ªdate, Jose. ?No quiero volver a o¨ªr hablar en esta casa de elecciones!'.
?Hablaba en serio la mujer del presidente del Gobierno? Nada indica que Ana Botella Serrano, de 47 a?os, le haga ascos a la pol¨ªtica. Est¨¢ permanentemente en campa?a. Su vida es un mitin. Sus colaboradores dicen que no tiene agenda. Que recibe invitaciones y ella decide a qu¨¦ actos asistir. Pero son muchos. Y a la m¨ªnima de cambio, opina. Lo nunca visto en la mujer de un jefe de Gobierno. Cherie Blair, Doris Kopf o Sylviane Agacinsky (esposas de los primeros ministros brit¨¢nico, alem¨¢n y franc¨¦s) no han dado una entrevista en su vida. Ana Botella habla de todo. De la sucesi¨®n de su marido y de pol¨ªtica internacional. Del sistema educativo y de Gescartera. Con voz alta y clara. Tiene pocas ideas, pero muy arraigadas. La piedra angular de su pensamiento es una concepci¨®n tradicional de la familia. De ah¨ª cuelga el resto de su ideolog¨ªa. Tres ejemplos: no al aborto. No a las cuotas de participaci¨®n femenina. No a la equiparaci¨®n de las parejas de hecho. ?Eso es hacer pol¨ªtica? 'No s¨¦ lo que es hacer pol¨ªtica. Todos hacemos pol¨ªtica. Todos intentamos convencer al de enfrente. Trabajar por la sociedad es hacer pol¨ªtica. Y yo trabajo para mejorar la sociedad'.
La l¨ªnea de llegada de Aznar en la primavera de 2004 puede ser la de despegue de Ana Botella.Jos¨¦ Luis Sanch¨ªs, experto en 'marketing': 'Tiene todos los ingredientes para ser una ganadora'
'No s¨¦ nada de mi futuro y eso me diferencia de la gente. Mi marido y yo vamos a cerrar una puerta y no sabemos cu¨¢l es la siguiente que vamos a abrir'
?Tiene poder? 'Lo que tiene es toda la influencia sobre el hombre que tiene todo el poder', describe un ide¨®logo de FAES, el laboratorio de ideas aznarista
'No soy la portavoz de mi marido. Y si estoy en un mitin, digo lo que el PP quiere que diga. Bueno, m¨¢s bien mezclo lo que yo pienso con lo que piensa el PP'
La l¨ªnea de llegada de Aznar en la primavera de 2004 puede ser la del despegue de Ana Botella. Jos¨¦ Luis Sanch¨ªs, experto en marketing electoral: 'Tiene todos los ingredientes para ser una ganadora. Con una imagen m¨¢s trabajada y una buena estrategia electoral no tendr¨ªa nada que envidiar a ning¨²n candidato, y no s¨®lo al Congreso, tambi¨¦n a la presidencia'.
Ana Botella llega al min¨²sculo hotel del centro de Madrid en un Audi A8 similar (aunque m¨¢s cascado) al que transporta a Jos¨¦ Mar¨ªa Aznar. La mujer del presidente es de estatura media. Ancha de caderas, pero m¨¢s delgada que en sus fotos playeras. Viste de negro: pantal¨®n, chaqueta de cuero, botas de tac¨®n de aguja. Melena corta muy de peluquer¨ªa, maquillaje intenso borrando las huellas de la pubertad y unos ojos oscuros y muy expresivos. Tiene unas manos cortas y vigorosas. Sus propagandistas dicen que es como parece. El periodista no se lo cree. Ella le da la raz¨®n: 'Soy transparente hasta cierto punto. El resto queda para la intimidad. Todos somos poli¨¦dricos'.
Puertas abiertas
'Nunca hab¨ªa pensado en entrar en pol¨ªtica. Y no s¨¦. No s¨¦ qu¨¦ va a pasar en mi vida en dos a?os. Estoy en un momento en que no puedo prever nada. No s¨¦ nada de mi futuro, y eso me diferencia de la gente de mi edad. Mi marido y yo vamos a cerrar una puerta y no sabemos cu¨¢l es la siguiente que vamos a abrir'.
-?Qu¨¦ papel ha tenido usted en la decisi¨®n de Jos¨¦ Mar¨ªa Aznar de no volver a ser candidato a la presidencia del Gobierno?
-Ha sido una decisi¨®n suya. S¨ª, ha pensado tambi¨¦n en la familia. Pero no lo ha hecho por nuestra familia. Lo ha hecho por el partido. Y lo que es bueno para el partido es bueno para mi familia. Vamos a concentrarnos en esto, y ma?ana ya veremos.
-Siempre les quedar¨¢ Bruselas...
-No me apetece dejar Espa?a.
Ella ha dise?ado su papel. Y le gusta. Se siente la vicepresidenta de una empresa denominada Aznar, SA. Piensa apurar hasta el final el dulce c¨¢liz del cargo de su marido. Despu¨¦s, lo que surja. 'Vivir es fascinante. El tiempo es escaso y no hay que desperdiciarlo'.
No tener un cometido oficial no quiere decir que haya estado quieta estos a?os. ?Buena es ella! Nada que ver con la invisibilidad de Amparo Illana (de Su¨¢rez), Pilar Ib¨¢?ez (de Calvo Sotelo) o Carmen Romero (de Gonz¨¢lez), que desde 1982 a 1989 (a?o en que se present¨® al Congreso por C¨¢diz) mantuvo su empleo de profesora de instituto. Ella dirige en persona La Moncloa. Bueno, la intendencia. Un ej¨¦rcito de camareros, cocineros, jardineros y funcionarios dispuestos a que los ilustres invitados presidenciales se sientan como en su casa. Nunca de oyente. Ella opina. Sea el premio Nobel de Literatura Gao Xingjian o el de F¨ªsica Murray Gell-Mann. Un testigo de este ¨²ltimo almuerzo lo describe as¨ª: 'No par¨® de intervenir en un ingl¨¦s aceptable. Aznar parec¨ªa entender, pero habl¨® poco y en espa?ol. Ella no par¨®. Sobre todo en los temas de reproducci¨®n asistida. Estaba en su salsa'. 'La Moncloa es mi casa y hablo lo que tengo que hablar', aclara Ana Botella. (Cuatro d¨ªas despu¨¦s de ese almuerzo, el PP rechazaba la proposici¨®n no de ley del Grupo Socialista para la utilizaci¨®n de c¨¦lulas madre procedentes de embriones humanos para usos terap¨¦uticos).
Y por si fuera poco, los ¨ªntimos afirman que es una madre perfecta. Y adem¨¢s ha transformado la rancia caridad tradicional en su oficio de segunda dama en una activa labor social a trav¨¦s de media docena de ONG (eso s¨ª, relacionadas con la Iglesia). Queda m¨¢s moderno. Y luego est¨¢ el partido, que la reclama continuamente para que acuda a actos electorales en toda Espa?a. Un ex ministro popular dice: 'Gana votos. Le gusta la gente, y la gente lo nota. No es de estrategias, de pensar. No tiene programa. Pero tiene facilidad para conectar con la gente. ?Recelos en el partido? Ninguno. Es uno de nuestros activos. Es una pol¨ªtica nata. Lo que pasa es que ha encaminado su carrera pol¨ªtica a ayudar a su marido. Sobre todo en su proyecci¨®n social. ?l es hura?o, reserv¨®n. No saldr¨ªa nunca. Ella le organiza muchas cosas. Es una gran organizadora y una perfecta anfitriona. Y al presidente le viene muy bien'.
Encuentro con mujeres empresarias, reuni¨®n con mujeres del medio rural. Suma y sigue. Y por si fuera poco, ap¨®stol de los necesitados: conferencias sobre la educaci¨®n en la ni?ez, erradicaci¨®n del trabajo infantil, salud y educaci¨®n de la mujer, fomento de sus derechos...
No es nadie. No ha pasado por las urnas. No tiene un nombramiento. Ni siquiera un puesto en el PP. Es la se?ora de Aznar. Punto. Un despachito en su hogar, primer piso de La Moncloa. Una secretaria, Cristina Alonso (surgida del entorno de Miguel ?ngel Cort¨¦s, hoy secretario de Estado para la Cooperaci¨®n); dos funcionarias de apoyo y una jefa de prensa (la misma del PP) son su equipo. En teor¨ªa. En la pr¨¢ctica, toda la estructura del Estado puede estar a su disposici¨®n con s¨®lo levantar un tel¨¦fono. Dentro y fuera de Espa?a, donde las embajadas se movilizan ante la llegada de la 'se?ora', previo aviso de la jefatura de Protocolo de Presidencia.
Papel dif¨ªcil
Para Miguel ?ngel Rodr¨ªguez, secretario de Estado para la Comunicaci¨®n entre 1996 y 1998, 'el papel de Ana es el m¨¢s dif¨ªcil del reparto, sobre todo porque no hay nada escrito. Cuando llegamos a La Moncloa decidi¨® no tener ninguna infraestructura. A m¨ª me parec¨ªa equivocado. Pero se neg¨®. Y tuvo ojo. Como siempre. Carmen Romero no hab¨ªa tenido nada de nada y hubiese sido un esc¨¢ndalo montar un equipo por las buenas. S¨ª, tiene el Gabinete a su disposici¨®n, aunque no tira normalmente de ¨¦l. Pide lo que necesita. Y recibe una copia de los informes que le interesan, que suelen ser temas sociales. Normalmente no se duplican los dossieres. ?Los tiene en casa!'.
En su relaci¨®n con el gabinete del presidente del Gobierno (que un miembro del PP define como 'un Gobierno en la sombra'), Ana Botella tiene una ventaja: la amistad que la une al responsable del mismo, Carlos Aragon¨¦s, que aterriz¨® en Valladolid en 1987 como jefe del estado mayor de Aznar cuando ¨¦ste era presidente de Castilla y Le¨®n. Hoy, Aragon¨¦s, de 45 a?os, el funcionario m¨¢s opaco de la Administraci¨®n de Aznar (en pleno proceso de alopecia y con barba, sigue despistando a la prensa con una foto oficial de hace 15 a?os), es m¨¢s que un jefe de gabinete: es parte de la familia Aznar. Y adem¨¢s no habla. Es una tumba.
Aragon¨¦s tiene otra ventaja para Ana Botella: su conexi¨®n con el clan de Becerril, el grupo de ambiciosos cachorros del PP. Los de Becerril (el pueblo de veraneo de la familia Botella) tienen en Alejandro Agag, de 31 a?os, futuro yerno de los Aznar, su jefe de filas. Y Agag fue subordinado en La Moncloa y es amigo de Aragon¨¦s. Y tambi¨¦n es ¨ªntimo amigo de Adolfo Su¨¢rez, el ¨²ltimo gran fichaje del PP dentro de la denominada Operaci¨®n John John (en referencia al hijo de John F. Kennedy). Su¨¢rez procede de su mismo colegio madrile?o del Opus Dei, el Retamar, y tambi¨¦n forma parte del clan. Agag es tambi¨¦n ¨ªntimo de la novia de Carlos Aragon¨¦s, Luc¨ªa Figar (tambi¨¦n miembro del clan), que trabaj¨® a sus ¨®rdenes en el PP Europeo y es, a su vez, jefa de gabinete del secretario de Estado de Organizaci¨®n Territorial, Gabriel Elorriaga (tambi¨¦n del clan), de 39 a?os, que fue segundo de Aragon¨¦s en el Gabinete de Presidencia. Toda una compleja tela de ara?a de intereses surgida en el entorno de La Moncloa. La nueva generaci¨®n del PP tiene en Ana su patrona.
?Tiene poder? 'Lo que tiene es toda la influencia sobre el hombre que tiene todo el poder', describe un ide¨®logo de FAES, el laboratorio de ideas aznarista. Todos los personajes cercanos a la pareja presidencial coinciden en resaltar la enorme influencia que Ana Botella ejerce sobre su marido. Les cuesta concretar en qu¨¦ consiste. La definen m¨¢s existencial que pol¨ªtica, pero tambi¨¦n coinciden en que es dif¨ªcil deslindar en la relaci¨®n Aznar-Botella la charla de pareja de las recomendaciones activas al jefe del Ejecutivo. Todas las fuentes consultadas dudan de la intervenci¨®n directa de Ana Botella en la elecci¨®n del equipo de su marido, 'aunque siempre le da su opini¨®n. Pero es una opini¨®n personal, no pol¨ªtica', explica un dirigente popular. 'No, no creo que influya en los nombramientos; influye en ahormar la visi¨®n que tiene Aznar de las cosas. Y si algo o alguien no le gusta, se lo dice... Lo malo es como te ponga la proa'. Otras fuentes populares sugieren que Ana Botella ser¨ªa la inspiradora de la campa?a de imagen para aumentar el papel de la mujer en el PP. Y en concreto, del ascenso de Conchitina Dancausa, de 49 a?os, su ¨ªntima amiga desde la universidad y fiel escudera en las labores sociales, a la Secretar¨ªa General de Asuntos Sociales. En las ¨²ltimas elecciones, Dancausa (madre de cinco hijos y a la que se sit¨²a en la ¨®rbita del Opus Dei) consigui¨® un excelente puesto n¨²mero 10 en la lista del PP por Madrid, delante de prohombres del partido, como Eugenio Nasarre o Rogelio Ba¨®n.
Aznar exige que su mujer est¨¦ siempre a su lado. M¨ªtines, congresos, conferencias, viajes. Desde sus primeras campa?as al Congreso, cuando los hist¨®ricos de Alianza Popular la apodaron Juanita, en referencia a la mujer del ucedista Landelino Lavilla, que estaba siempre en primera fila. Hoy, Aznar no perdona una cena sin ella, y es raro el viaje al que no le acompa?a. Para empezar, a sus despachos con el Rey en Marivent en agosto. Lo que era un almuerzo de Estado se ha convertido por fuerza en una comida de matrimonios. 'Hay una cierta dependencia', explica un hist¨®rico del partido. 'Yo creo que Ana es la flaqueza de un hombre que presume de no tener flaquezas. Un hombre cuya ¨²nica pasi¨®n es el f¨²tbol. Con ella se quita la coraza de hombre pragm¨¢tico, fr¨ªo, distante. Ella es todo lo contrario: es el refuerzo descarado, televisivo, de papel cuch¨¦, de un hombre que no sirve para eso'.
Siempre cerca
Miguel ?ngel Rodr¨ªguez da su versi¨®n: 'Aznar necesita que Ana est¨¦ siempre cerca. Para discutir. Para leerle un discurso. Para que le d¨¦ ¨¢nimos. Hay algo vital en ¨¦l que necesita de su mujer. Que est¨¦ en un mitin le da seguridad. Adem¨¢s, ella no se asusta f¨¢cilmente. Tiene mucho car¨¢cter'.
En la oposici¨®n, el relevante papel de Ana Botella provoca divisi¨®n de opiniones. El Partido Socialista ha preferido no hacer ning¨²n comentario al respecto para este reportaje. Lo mismo que Carmen Romero. Por su parte, una soci¨®loga feminista unida al PSOE analiza positivamente el giro hacia el feminismo de la segunda dama: 'Me parece provechoso que hable de derechos de la mujer. Que el PP haga bandera de esos temas es positivo. Sin embargo, el mensaje que ella transmite es m¨¢s avanzado que su propia realidad. Pero eso no quita que sus palabras sean positivas. Lo que pasa es que el hecho de que ella tome esa bandera, que ha sido siempre de las progresistas, nos pone de los nervios'.
No son de la misma opini¨®n otras luchadoras hist¨®ricas por los derechos de la mujer dentro del PSOE. Una diputada sugiere un pacto de silencio en el Grupo Socialista por respeto a la figura de la segunda dama. No es el caso de Matilde Fern¨¢ndez, ex ministra de Asuntos Sociales: 'No hay feminismo en la derecha. Y, por tanto, esta se?ora no puede enarbolar ninguna bandera feminista. Si hablara como funcionaria de Hacienda, yo la aplaudir¨ªa. Pero habla como se?ora de, y eso no es ejercer un proyecto social. Si hubiera seguido en su puesto de trabajo, hubiera sido un gesto muy pedag¨®gico para las mujeres de este pa¨ªs. Pero ha preferido ser la se?ora de La Moncloa y se ha montado un mundo propio, limitado y muy conservador. Desempe?a el cl¨¢sico papel protector y caritativo m¨¢s propio de una primera dama de Am¨¦rica Latina que de una mujer moderna europea'.
En la misma l¨ªnea se expresa la diputada de Izquierda Unida Marisa Castro: 'Ha ca¨ªdo en un protagonismo calculado que indica que tiene ambiciones pol¨ªticas. Me parece leg¨ªtimo que las tenga, pero eso hay que gan¨¢rselo en el partido y en la calle. Ana Botella ni siquiera representa la opini¨®n de las mujeres de su partido. Las que se lo curran d¨ªa a d¨ªa. Est¨¢ en un lugar privilegiado de apoyo al guerrero. Y eso es una involuci¨®n ideol¨®gica para las que hemos luchado desde el principio de la transici¨®n. Botella y su gente est¨¢n fagocitando el mensaje feminista de la izquierda'.
Ni poder ni influencia
Ana Botella minimiza su papel sin perder la sonrisa: 'No tengo poder ni quiero tener influencia. El pol¨ªtico debe canalizar los anhelos de la sociedad y luego tomar decisiones. La toma de decisiones es un proceso doloroso y yo ayudo a mi marido, que es el que debe tomarlas, como puedo. En casa no es el presidente'.
-Usted, ?en nombre de qui¨¦n habla? ?Del partido, de Aznar?
-No soy la portavoz de mi marido. Y si estoy en un mitin, digo lo que el PP quiere que diga. Bueno, m¨¢s bien mezclo lo que yo pienso con lo que piensa el PP. Los ministros, cuando hablan, tampoco expresan la doctrina del partido, sino lo que piensan. Si alguien me pregunta es que quiere saber c¨®mo pienso.
-?Qui¨¦n influye en usted?
-Aprendes a lo largo del tiempo. Y con las lecturas confirmas esas ideas. Al principio son cosas que sientes, pero no sabes expresar. Y cuando las lees, ves que t¨² piensas as¨ª.
-?Ideas que responden a una ideolog¨ªa?
-Tengo una ideolog¨ªa sin nombre. Soy liberal en cuanto a la conducta de la gente. Comprendo casi todo y soy cada vez m¨¢s tolerante. Me interesan las personas, pero no los chismes.
-?Y su marido no le dice que no hable tanto?
-Nunca. Es respetuoso con mis opiniones. Es m¨¢s exigente con ¨¦l que con los dem¨¢s. Jam¨¢s me ha dicho que no hable.
D¨ªa 15 de enero de 2002. Hotel Palace. Madrid. El poder ejecutivo y el legislativo en estado de revista ante Ana Botella. El primero, su marido. Junto a ¨¦l, Luisa Fernanda Rudi, Esperanza Aguirre, P¨ªo Cabanillas, Pilar del Castillo, Celia Villalobos, Javier Arenas, Juan Jos¨¦ Lucas, Juan Carlos Aparicio, Jes¨²s Posada. Faltan pocas semanas para el congreso del partido. Y nunca se sabe... Ana Botella presenta libro con el t¨ªtulo Mujeres. Escrito por otros. Un h¨ªbrido de entrevista personal y cuestionario social a la se?ora del presidente acompa?ado por maremagnum de cifras sobre la situaci¨®n de la mujer. Todo empaquetado con el reclamo de su rostro. Las primeras palabras de su intervenci¨®n se las dedica a su marido: 'Te agradezco la presencia de manera especial a ti, que s¨¦ que te ha sido complicado'. Al p¨²blico s¨®lo le falta aplaudir. 'A ¨¦l se le ca¨ªa la baba', sentencia una persona cercana a Ana Botella.
Casi un acto electoral. ?El comienzo de su campa?a? En 1992, a Jos¨¦ Mar¨ªa Aznar le dio por llamar a su mujer Hilaria, en referencia a Hillary Clinton. A ella le reventaba el mote, no tanto el esp¨ªritu que encerraba. Tras la retirada de Bill Clinton, Hillary es senadora por Nueva York y est¨¢ en todas las quinielas. ?Es el modelo a seguir?
Ana Botella ha aprendido mucho. Tiene poco que ver con la que aterriz¨® en La Moncloa el 5 de mayo de 1996. No s¨®lo pint¨® las paredes blancas de los Gonz¨¢lez de colores. Tambi¨¦n ha revocado su propia fachada. La Ana Botella votante y militante de la Alianza Popular de los siete magn¨ªficos ha dado un paso adelante. 'Ha mejorado. No ten¨ªa ni puta idea de pol¨ªtica. Ahora tiene m¨¢s mundo. No es que sea Einstein, sigue sin leer un ensayo, pero ha sabido aprovechar las posibilidades que le ha proporcionado el cargo de su marido', explica una de las personas que mejor conocen su biograf¨ªa. 'Seguramente el lavado de cara ha sido m¨¢s externo que interno. Porque sus convicciones morales son muy fuertes. Ha puesto al d¨ªa su imagen, como su partido. Por dentro... no s¨¦'.
'Es cierto que he evolucionado. Cada vez soy m¨¢s tolerante, porque conozco mejor las debilidades humanas'.
-Usted se ha definido en alguna ocasi¨®n como conservadora.
-S¨ª, soy tradicional; soy conservadora. Y creo que la base de la sociedad es la familia. Ahora bien, el componente religioso pertenece al ¨¢mbito privado. Y cuando sale de ah¨ª puede pasar como con los talibanes.
Cuando el periodista pregunta en el entorno de Ana Botella sobre su adscripci¨®n al Opus Dei o a los Legionarios de Cristo Rey, la respuesta es una risa despectiva. La misma que lanza Ana Botella ante esa cuesti¨®n: 'Jam¨¢s he sido del Opus. Nunca he sido la defensora de la moral de los de enfrente. Ni siquiera de mi partido'.
Una persona unida al matrimonio Aznar regresa a las risas despectivas cuando el periodista le pregunta la relaci¨®n entre la ca¨ªda en desgracia de Francisco ?lvarez Cascos (vicepresidente y secretario general del partido en los primeros Gobiernos de Aznar) y Juan Villalonga (en tiempos, el mejor amigo de Jos¨¦ Mar¨ªa Aznar y presidente de Telef¨®nica desde 1996 hasta su defenestraci¨®n, en el verano de 2000) y sus sonadas separaciones matrimoniales. Otra fuente es m¨¢s expl¨ªcita: 'En el caso de Paco, Ana no se meti¨® en nada, y eso que hubo muchas se?oras del partido que la presionaron para que tomara medidas. Incluso fue a la boda civil de Paco con Gemma Ruiz Cuadrado, en octubre de 1996; s¨ª, no le qued¨® m¨¢s remedio, pero llev¨® a su hijo Alonsete a la ceremonia, y si le hubiera repugnado el tema no hubiera hecho. Si Paco cay¨® fue por otros asuntos. Y en lo de Juan Villalonga, el matrimonio Aznar lleg¨® a invitarle, junto a su novia, Adriana Abascal, a la finca Quintos de Mora, s¨ª, en la que tambi¨¦n han estado Bush o Blair. All¨ª pasaron el fin de semana. Y Ana estaba. Eso fue antes de la ¨²ltima conversaci¨®n del presidente con Villalonga, en la que le solt¨® eso de: 'Juan, te vas a quedar sin familia, sin amigos y sin honor'. La ca¨ªda de Villalonga no se debi¨® a su divorcio de Concha Tallada, amiga ¨ªntima de Ana. Lo que no puedo negar es que pudo efectuar cierto pressing contra ¨¦l'.
A pesar de las risas que provoca la simpat¨ªa de Ana Botella hacia los movimientos m¨¢s conservadores de la Iglesia, ella no hace nada para evitarlo. El jesuita Jaime Garralda, que dirige Horizontes Abiertos, una ONG dedicada a la reinserci¨®n social de presos en la que Ana Botella colabora activamente, la define como 'una mujer conservadora en materia de Iglesia. Le gusta la eucarist¨ªa tradicional, sin cosas raras. Es antiabortista. Ella piensa que su trabajo social es el camino de Dios. ?Tendr¨ªa que ver c¨®mo abraza a los ni?os y c¨®mo besa a los enfermos de sida! Ayudar a los otros es su forma de vivir el Evangelio'. Para el sacerdote asturiano ?ngel Garc¨ªa, presidente de Mensajeros de la Paz, asociaci¨®n de ayuda a los ni?os y a los ancianos de la que Botella es presidenta honoraria, 'es m¨¢s piadosa que yo, que soy un cura. Yo veo cosas que me sublevan y hay d¨ªas que me cuesta trabajo creer en Dios. A ella le cuesta menos. Es una buena esposa y madre, que es lo mejor que se puede decir de una mujer'.
No es del Opus, pero sus hijos Jose Mar¨ªa y Ana estudiaron en colegios del Opus. No es legionaria de Cristo, pero su principal asesor en materia social, Daniel Sada Casta?o, es miembro de la Legi¨®n de Cristo Rey, uno de los grupos m¨¢s poderosos e integristas del catolicismo actual.
Asesor
Daniel Sada, su asesor, comenz¨® su carrera pol¨ªtica como presidente de Iuve, una asociaci¨®n humanitaria de car¨¢cter conservador creada en el entorno de Gustavo Villapalos, por aquel entonces rector de la Universidad Complutense. En 1998 Sada fue fichado por Aznar como asesor de Educaci¨®n y Cultura en la Presidencia del Gobierno. 'All¨ª conoc¨ª a Ana y la he asesorado en temas de ONG m¨¢s por amistad que como asesor oficial. Son temas que ella conoce bien y con los que est¨¢ muy involucrada. Yo la he ayudado'.
-?Es usted miembro de la Legi¨®n de Cristo Rey?
-Tengo un hermano que es sacerdote de los legionarios. Y si apoyar, colaborar y defenderlos es ser de los legionarios, lo soy.
A finales de 2000, Sada fue fichado por Miguel ?ngel Cort¨¦s como director de la Fundaci¨®n Carolina, un ente creado a instancias del Gobierno para fomentar las relaciones culturales y educativas entre Espa?a y el resto del mundo, que tiene un presupuesto de 3.068 millones de pesetas. Un destino perfecto para que Sada siga asesorando en el futuro a Ana Botella en su intensa labor social en Espa?a y Latinoam¨¦rica.
El futuro. Ana Botella no se clarea sobre sus preferencias a la hora de encontrar un sucesor para su marido. De los candidatos, s¨®lo Rodrigo Rato es amigo personal de la se?ora de La Moncloa. En un cumplea?os del presidente se pudo escuchar un: '?Anda, Rodrigo, s¨¢came a bailar, que este t¨ªo con el que me he casado es un aburrido!'. Una fuente cercana a Ana Botella hace un recorrido por sus simpat¨ªas: '?Rajoy? Le hace m¨¢s gracia al presi que a ella. ?Mayor Oreja? Ana le tiene mucho respeto. Es muy santurr¨®n y admira su estilo relajado. ?Acebes? Le encanta su equilibrada vida familiar y religiosa. ?De las chicas? Mercedes de la Merced es la que mejor le cae'.
S¨®lo quedan dos a?os. Comienza la cuenta atr¨¢s para Ana Botella.Pudo ser en el confortable sal¨®n Amarillo. O tal vez en el Rojo, con sus librer¨ªas lacadas en blanco y profusi¨®n de fotos familiares. El presidente estaba locuaz. Cosa rara en un hombre capaz de hacer un viaje en coche de cuatro horas sin abrir la boca. '?Cuando deje La Moncloa? No s¨¦... ?Me podr¨ªa presentar a la presidencia del Real Madrid!'. Ana Botella cort¨® la reflexi¨®n en seco: 'Olv¨ªdate, Jose. ?No quiero volver a o¨ªr hablar en esta casa de elecciones!'.
?Hablaba en serio la mujer del presidente del Gobierno? Nada indica que Ana Botella Serrano, de 47 a?os, le haga ascos a la pol¨ªtica. Est¨¢ permanentemente en campa?a. Su vida es un mitin. Sus colaboradores dicen que no tiene agenda. Que recibe invitaciones y ella decide a qu¨¦ actos asistir. Pero son muchos. Y a la m¨ªnima de cambio, opina. Lo nunca visto en la mujer de un jefe de Gobierno. Cherie Blair, Doris Kopf o Sylviane Agacinsky (esposas de los primeros ministros brit¨¢nico, alem¨¢n y franc¨¦s) no han dado una entrevista en su vida. Ana Botella habla de todo. De la sucesi¨®n de su marido y de pol¨ªtica internacional. Del sistema educativo y de Gescartera. Con voz alta y clara. Tiene pocas ideas, pero muy arraigadas. La piedra angular de su pensamiento es una concepci¨®n tradicional de la familia. De ah¨ª cuelga el resto de su ideolog¨ªa. Tres ejemplos: no al aborto. No a las cuotas de participaci¨®n femenina. No a la equiparaci¨®n de las parejas de hecho. ?Eso es hacer pol¨ªtica? 'No s¨¦ lo que es hacer pol¨ªtica. Todos hacemos pol¨ªtica. Todos intentamos convencer al de enfrente. Trabajar por la sociedad es hacer pol¨ªtica. Y yo trabajo para mejorar la sociedad'.
La l¨ªnea de llegada de Aznar en la primavera de 2004 puede ser la del despegue de Ana Botella. Jos¨¦ Luis Sanch¨ªs, experto en marketing electoral: 'Tiene todos los ingredientes para ser una ganadora. Con una imagen m¨¢s trabajada y una buena estrategia electoral no tendr¨ªa nada que envidiar a ning¨²n candidato, y no s¨®lo al Congreso, tambi¨¦n a la presidencia'.
Ana Botella llega al min¨²sculo hotel del centro de Madrid en un Audi A8 similar (aunque m¨¢s cascado) al que transporta a Jos¨¦ Mar¨ªa Aznar. La mujer del presidente es de estatura media. Ancha de caderas, pero m¨¢s delgada que en sus fotos playeras. Viste de negro: pantal¨®n, chaqueta de cuero, botas de tac¨®n de aguja. Melena corta muy de peluquer¨ªa, maquillaje intenso borrando las huellas de la pubertad y unos ojos oscuros y muy expresivos. Tiene unas manos cortas y vigorosas. Sus propagandistas dicen que es como parece. El periodista no se lo cree. Ella le da la raz¨®n: 'Soy transparente hasta cierto punto. El resto queda para la intimidad. Todos somos poli¨¦dricos'.
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