?Cuidado, la polic¨ªa!
La matanza de R¨ªo de Janeiro da argumentos a una ciudad que teme m¨¢s a los agentes que a los 'narcos'

El presidente de Brasil, Luiz In¨¢cio Lula da Silva, ha encargado a la polic¨ªa federal la investigaci¨®n del asesinato de 30 personas (28 de ellas sin antecedentes penales) en la noche del jueves (madrugada del viernes en Espa?a) en R¨ªo de Janeiro. Esta decisi¨®n se debe a que crecen las sospechas de que lo ocurrido fue obra de un grupo de la Polic¨ªa Militar descontento con la pol¨ªtica de firmeza del teniente coronel Paulo C¨¦sar Ferreira. Este polic¨ªa de 51 a?os encarcel¨® recientemente a 11 agentes acusados de decapitar a dos personas y arrojar sus cabezas al patio del edificio de la polic¨ªa. La hip¨®tesis que manejan los investigadores es que la matanza de R¨ªo pudo ser una represalia o una advertencia al teniente coronel Ferreira en el mejor estilo mafioso. Los asesinatos del jueves por la noche -todos eran trabajadores- se produjeron en 11 lugares diferentes del municipiode la Baixada Fluminense, una zona de R¨ªo en la que viven cerca de cuatro millones de personas, todas en la pobreza. Por la precisi¨®n de los disparos y la organizaci¨®n, la polic¨ªa piensa que no puede ser obra de simples delincuentes.
Esta matanza ha conmocionado al pa¨ªs. Los principales peri¨®dicos llenaron sus p¨¢ginas con profusi¨®n de detalles de lo ocurrido, como la historia del joven que result¨® tiroteado cuando a la salida del trabajo se dirig¨ªa a un bar para saldar una deuda del d¨ªa anterior de dos reales (unos cincuenta c¨¦ntimos de euro).El diario O'Globo, el m¨¢s importante de la capital, defini¨® la matanza en su editorial como "una afrenta al Estado y a todos los poderes constituidos".
Impunidad policial
La acusaci¨®n del editorialista del peri¨®dico refleja una realidad cotidiana: la poblaci¨®n de R¨ªo, en general, y de las favelas y barrios pobres como los de la Baixada, teme m¨¢s la actuaci¨®n de los agentes que a los mismos narcotraficantes. La polic¨ªa parece protegida desde tiempo por una impunidad total en su trabajo. A veces son sus connivencias con los narcos las que generan criminalidad; otras, sus estrechas relaciones con una parte del poder pol¨ªtico y judicial corrupto. Con sueldos muy bajos (300 euros al mes), la polic¨ªa act¨²a a sus anchas.
Este problema es mucho m¨¢s grave en R¨ªo de Janeiro que en otras ciudades brasile?as de historial violento, como S?o Paulo o Recife. Siempre ha existido una lucha sorda entre ese Estado y el poder central de Brasilia desde que los cariocas perdieron la capitalidad y con ella parte de su influencia nacional. A eso hay que a?adir que el Estado de R¨ªo lleva gobernado desde hace a?os por la familia Garotinho, cuyo matrimonio se ha sucedido a s¨ª mismo en el Gobierno. Ambos, marido y mujer, son evang¨¦licos conservadores, populistas y en guerra declarada contra la Brasilia de Lula.
La prensa ped¨ªa ayer a la actual gobernadora, Rosinha Garotinho, que no ponga trabas para que la investigaci¨®n de la matanza pueda llevarse a cabo con la intervenci¨®n de la polic¨ªa federal, considerada m¨¢s imparcial.Quiz¨¢ por todo ello acaba de surgir un movimiento de la misma sociedad de R¨ªo para convertir a la ciudad de ocho millones de habitantes, de los cuales el 80% en la pobreza, en un nuevo Estado separado de la regi¨®n.

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