?Ya van 291 'mir¨®s'
Durante estos 25 a?os se han fundido 291 reproducciones de la escultura que el artista Joan Mir¨® dise?¨® para representar el esp¨ªritu de los Premios Pr¨ªncipe de Asturias. Con la edici¨®n de 2006 se llegar¨¢ a las 300 copias. Y la n¨²mero "00" aprovecha para contar su historia
Yo fui la primera de todas; as¨ª lo atestigua el n¨²mero "00" que llevo grabado a fuego en mi estilizado cuerpo de ocho kilos de bronce. A pesar de mis escasos 47 cent¨ªmetros de altura, llevo al sol colgando del pecho y a la luna por sombrero. Hace 25 a?os que duermo en la caja fuerte de la sede ovetense de la Fundaci¨®n Pr¨ªncipe de Asturias. Y aunque nunca he sido invitada a la ceremonia de los premios del mismo nombre, mi existencia tiene mucho que ver con el origen de estos galardones.
Debo reconocer que yo soy la ¨²nica culpable de que algunas de mis hermanas hayan alternado con personajes como Luis Garc¨ªa Berlanga, Fernando Fern¨¢n-G¨®mez, Severiano Ballesteros, Luis Mar¨ªa Ans¨®n, Francisco Umbral, Woody Allen o Camilo Jos¨¦ Cela; de que las hayan cortejado mandatarios como Mija¨ªl Gorbachov, Helmut Kohl, Yasir Arafat o Isaac Rabin (estos dos ¨²ltimos, al un¨ªsono); de que las abrazaran mujeres como Martina Navratilova, Rigobeta Mench¨², Doris Lessing o J. K. Rowling; de que este a?o algunas de ellas vayan a dormir en la casa de Paul Auster, Pedro Almod¨®var o el matrimonio fil¨¢ntropo formado por Bill y Melinda Gates.
Ninguno de estos romances podr¨ªan concebirse si yo no hubiera hecho saltar las l¨¢grimas de Pedro Masaveu, el primer presidente de la Fundaci¨®n Pr¨ªncipe de Asturias, cuando me desenvolvieron sobre la mesa de su despacho en 1981. All¨ª estaba, rompiendo a llorar al verme desnuda por primera vez, mientras su secretario y el director de la fundaci¨®n, Graciano Garc¨ªa, me observaban boquiabiertos con cara de no saber muy bien lo que estaban contemplando. Aqu¨¦l fue mi verdadero minuto de gloria, el que dio pie a que hoy tenga 300 hermanas.
"Reconozco que la primera vez que la vi no comprend¨ª el significado de aquella escultura", comenta hoy Graciano Garc¨ªa desde la Fundaci¨®n Pr¨ªncipe de Asturias. "Me pas¨® lo mismo que les ha pasado a la mayor¨ªa de los premiados que han recibido el galard¨®n durante estos a?os: se sorprenden, reaccionan como lo hacen muchos ante una obra de Mir¨®. Creo que con el tiempo he llegado a entenderla, o al menos a ser capaz de expresar lo que a m¨ª me sugiere: que con el trabajo, el esfuerzo y el tes¨®n se llega a lo m¨¢s alto. Con ellos se pueden alcanzar el sol y la luna".
Todo empez¨® poco antes de aquel d¨ªa de 1981. Graciano Garc¨ªa era entonces un periodista asturiano que rondaba los 40 a?os y hac¨ªa cuatro que hab¨ªa abandonado la direcci¨®n de Asturias Semanal, una revista que sirvi¨® de escaparate de los acontecimientos m¨¢s relevantes de la transici¨®n asturiana hacia la democracia. Acababa de embarcarse en el proyecto de los Premios Pr¨ªncipe de Asturias y, tras constituir la fundaci¨®n del mismo nombre un a?o antes, puso en marcha la primera edici¨®n de los galardones. Entre los muchos detalles que deb¨ªan observarse para la ceremonia, s¨®lo faltaba disponer de una especie de trofeo que representara su esp¨ªritu, "fundamentado en la libertad y la democracia", seg¨²n la idea que barajaba Garc¨ªa.
Bajo esta ¨²nica premisa, buscaron entre los artistas que ten¨ªan m¨¢s cerca. Y decidieron que Joan Mir¨® era el que mejor representaba ese esp¨ªritu. S¨®lo faltaba encontrar a un emisario que fuera capaz de acercarse al artista catal¨¢n y surrealista, que contaba entonces 88 a?os y viv¨ªa en Palma de Mallorca.
El elegido para la misi¨®n fue Fernando Gonz¨¢lez, otro ovetense afincado en Palma que manten¨ªa una estrecha relaci¨®n con uno de los nietos del artista: el escritor David Fern¨¢ndez Mir¨®, que falleci¨® en 1991, a los 35 a?os, a causa de una grave enfermedad hep¨¢tica. Fern¨¢ndez Mir¨® desarroll¨® una intensa actividad en la Fundaci¨®n Mir¨® de Barcelona y se convirti¨® en un gran conocedor y divulgador de la obra de su abuelo. "Mi amistad con David se consolid¨® a trav¨¦s de los trabajos editoriales que yo realizaba por aqu¨ª y por all¨¢", recuerda hoy Gonz¨¢lez, a sus 62 a?os, desde su retiro mallorqu¨ªn.
El encuentro con el artista tuvo lugar en la casa de Mir¨® en la isla, donde David y su hermano Emilio convivieron con el genio hasta su muerte, en 1983. A media tarde -despu¨¦s de tomar caf¨¦ y escuchar las historias de Mir¨® sobre los creadores catalanes en Par¨ªs; sus cenas con Paul Eluard, Gala y Dal¨ª, y los combates de boxeo que el artista mantuvo en mugrientos gimnasios de la Ciudad Luz con Ernest Heminway-, Gonz¨¢lez y Fern¨¢ndez Mir¨® decidieron pasar a la acci¨®n. "Mir¨® dijo que s¨ª enseguida, no vacil¨® un instante. Al parecer, le hab¨ªa entusiasmado que los Reyes acudieran unos a?os antes a la inauguraci¨®n de una exposici¨®n antol¨®gica de su obra en Madrid. Puede que un republicano como ¨¦l, cuyo nombre figur¨® en la lista negra de los franquistas, viera reflejada en la cara del Pr¨ªncipe el rostro del futuro. Todos viv¨ªamos un tiempo cargado de esperanza", recuerda el mediador. El momento m¨¢s delicado de aquella conversaci¨®n lleg¨® tras el s¨ª, quiero del artista.
-?Quiere cobrar algo por el encargo, se?or Mir¨®? -pregunt¨® el enviado.
-No. S¨®lo pondr¨¦ una condici¨®n, de obligado cumplimiento: que todas las reproducciones que sean necesarias en el futuro se fundan en el taller de Barcelona al que siempre llevo mis esculturas.
Un ¨²nico deseo que el artista dej¨® mecanografiado en la carta en la que cedi¨® los derechos de reproducci¨®n de su obra, con el ¨²nico y exclusivo fin de servir de galard¨®n a los premiados. Y es en esa finca r¨²stica que alberga una especie de mas¨ªa en Lli?a d'Munt, a 30 kil¨®metros de Barcelona, donde cada a?o siguen naciendo por estas fechas las descendientes de ese modelo original de escayola que Mir¨® envi¨® al taller de fundici¨®n de la familia Parellada pocos meses despu¨¦s de recibir el encargo.
La misma casa en la que, por supuesto, yo tambi¨¦n llegu¨¦ a este mundo. Hace ahora 25 a?os. Tras un caluroso y complejo parto de tres d¨ªas llamado "proceso a la cera perdida", en el que un molde de silicona creado a partir de la pieza original acogi¨® un vaciado de cera que, al entrar en el horno sobre un revestimiento cer¨¢mico, se derriti¨® por completo para dejar la huella de mi silueta en el barro. Despu¨¦s s¨®lo bast¨® fundir los ocho kilos de bronce sobre el hueco de la cer¨¢mica a 1.200 grados de temperatura y romper el cascar¨®n de barro en fr¨ªo para ver la luz. Una p¨¢tina de ¨¢cidos, mezcla de la casa, remat¨® mi aspecto bronceado, excepto en el sol y la luna, que conservan el tono dorado del metal pulido. Como ¨²ltimo detalle, todas las piezas de la familia llevamos grabadas en el cuerpo un n¨²mero de serie y nuestra fecha de nacimiento.
"Mir¨® sol¨ªa enviar sus originales para fundir envueltos en cajas que dejaba olvidadas por mi taller y retomaba con el tiempo. Pero en esta ocasi¨®n, el env¨ªo se aceler¨® y se llev¨® al horno enseguida", recuerda Manuel Parellada, de 76 a?os, perteneciente a una familia de tres generaciones de fundidores y hoy retirado de la profesi¨®n. "Si bien la mayor¨ªa de sus esculturas eran, por norma general, muy complejas, ¨¦sta de los premios no lo fue en absoluto. Mir¨® la envi¨® muy r¨¢pido, con el cuerpo de escayola sellado. Un dise?o que no requer¨ªa remates y facilit¨® su fundici¨®n inmediata".
Los hijos de Manuel Parellada contin¨²an hoy la senda de su padre en el taller familiar, donde tambi¨¦n se han fundido esculturas de, entre otros grandes artistas, Antoni Clav¨¦, Picasso o Antonio L¨®pez. En aquella especie de mas¨ªa catalana sigue viviendo el original de escayola del que han salido todos mis clones. Los pedestales de madera, con el nombre del galardonado grabado en una placa met¨¢lica, se acoplan finalmente en la fundaci¨®n asturiana cuando las esculturas llegan a Oviedo.
Y es all¨ª, en la sede la Fundaci¨®n Pr¨ªncipe de Asturias, donde cada a?o aterrizan las esculturas para los galardonados -en ocasiones son m¨¢s de uno para un mismo premio- m¨¢s la que siempre se queda en el edificio como recuerdo de la edici¨®n de cada a?o. Mis 25 vecinas est¨¢n repartidas junto a ventanales, sobre vitrinas y otros lugares mucho m¨¢s iluminados que esta caja fuerte que a m¨ª me sirve de posada.
Lo cierto es que algunas veces s¨ª que me han dejado salir de esta fortaleza. Pero en contad¨ªsimas y excepcionales ocasiones, y s¨®lo para lucir palmito bajo los focos de alguna exposici¨®n temporal. Y siempre en la regi¨®n de Asturias. Porque nunca he abandonado la tierra que me acogi¨®.
Por cierto, un peque?o dato que se me olvidaba: no tengo nombre. Ninguna de nosotras lo tenemos. Quiz¨¢ les parezca un detalle muy significativo de un extraordinario artista como Joan Mir¨®. Somos, sencillamente, el s¨ªmbolo de un reconocimiento. El esp¨ªritu de estos premios.
?Y los 'no invitados' a la ceremonia??
No se preocupe. Si usted no est¨¢ invitado a la ceremonia de entrega de estos premios el pr¨®ximo viernes en el teatro Campoamor de Oviedo, no tendr¨¢ que vestir traje oscuro, si es usted un caballero, o traje corto, en el caso de que nos encontremos ante una dama. Tampoco tendr¨¢n que asignarle una de las casi 400 reservas de habitaci¨®n en los hoteles que colaboran con la Fundaci¨®n Pr¨ªncipe de Asturias. De todas ellas, son las 150 habitaciones del hotel de la Reconquista las que ofrecen cama, entre otros, a los Pr¨ªncipes de Asturias, los premiados y muchos de los invitados.
Si estuviera en la piel de alguno de los ocho premiados de este a?o, ya estar¨ªa usted prepar¨¢ndose para departir con sus altezas reales. Pero como no es su caso, tampoco tendr¨¢ esperando, a las seis en punto de la tarde, en la puerta de su hotel, a ninguno de los 35 coches que recorrer¨¢n el medio kil¨®metro que separa el hotel del teatro Campoamor bajo escolta policial. All¨ª le esperar¨ªan unas 1.500 personas, acomodadas por una centena de azafatas desde una hora antes del inicio de la ceremonia. Incluso la reina Sof¨ªa aguardar¨ªa su llegada en el palco de honor, ante quien tendr¨ªa que rendir pleites¨ªa tras recorrer sobre la alfombra azul -de la misma tonalidad de la bandera del principado- las 18 filas del patio de butacas. Un saludo al que seguir¨ªa otro hacia los Pr¨ªncipes de Asturias, en pie junto a la mesa presidencial.
Tambi¨¦n puede olvidarse de tener tras su pista a los cerca de 1.100 periodistas acreditados de m¨¢s de 150 medios de todo el mundo, o de que le vean por televisi¨®n m¨¢s de 1,5 millones de personas de media, y de que 150 gaiteros toquen el himno de Asturias en su honor para cerrar el acto.
Alg¨²n retorcido podr¨ªa sospechar que usted s¨ª es uno de los premiados, pero no piensa acudir a la ceremonia. En ese caso, sepa que no volver¨¢ a su casa con los 50.000 euros, la escultura de Mir¨®, el diploma y la insignia representativa que implican la recogida del galard¨®n. Algo que s¨®lo hizo un 15% de los premiados y que a usted no se le pasa por la cabeza. Mucho menos, si no est¨¢ invitado. No se preocupe de nada.
20 extractos de 25 a?os de discursos de premiados
"La sociedad espa?ola no ha salido apenas de su error, porque persiste en su antigua soberbia, que hoy enmascara impotencia, ego¨ªsmo, pereza?".
G. Torrente Ballester. Letras 1982
"? En eso consiste la soberan¨ªa cultural de Hispanoam¨¦rica: en saber que Cervantes, el Arcipreste y Quevedo son tan nuestros como de un asturiano o un leon¨¦s. Y que ellos nos representan tan leg¨ªtimamente como las piedras de Machu Picchu o las pir¨¢mides mayas".
Mario Vargas Llosa. Letras 1986
"En la esfera de alg¨²n viejo reloj se leen, referidas a las horas que pasan y pasan sin apurarse jam¨¢s ni detenerse nunca, unas palabras tan ciertas como fatales: 'Todas hieren, la ¨²ltima mata".
Camilo Jos¨¦ Cela. Artes 1987
"Un escritor, aunque haya vislumbrado la inconsistencia de su aportaci¨®n personal e incluso el aumento de caos que puede suponer, escribe a pesar de todo".
Carmen Mart¨ªn Gaite. Letras 1988
"S¨®lo pueden disipar el horror tres consejos: no admires el poder, no detestes al enemigo y no desprecies a los que sufren. Nuestro tiempo, privado de una cultura tr¨¢gica, no ha sabido respetar estas advertencias".
Carlos Fuentes. Letras 1994
"? Porque detr¨¢s de nosotros hemos dejado cien a?os empapados de sangre. (?) Hemos superado un conflicto que nadie cre¨ªa -como muchos siguen sin creerlo- que pudiera ser llevado a su fin. Yo s¨ª creo que podemos vivir de otra manera".
Isaac Rabin. COOPERACI?N INTERNACIONAL 1994
"Los testimonios presenciales de la literatura tienen ra¨ªces m¨¢s profundas. Dan la palabra a los perdedores: a todos aquellos que no hacen la historia, pero a los que inevitablemente la historia les ocurre porque su dictado los convierte en culpables o v¨ªctimas, simpatizantes o perseguidos".
G¨¹nter Grass. Letras 1999
"La vida es triste. Si es verdad que en un buen cuento se encuentra toda la vida, y si la vida es triste, un buen cuento ser¨¢ siempre un cuento triste".
Augusto Monterroso. Letras 2000
"Hay un nuevo tipo de persona culta, que pasa por el colegio y la universidad durante veinte, veinticinco a?os, que sabe todo sobre una materia -la inform¨¢tica, el derecho, la econom¨ªa, la pol¨ªtica-, pero que no sabe nada de otras cosas; nada de literatura, arte, historia. Y quiz¨¢ se le oiga preguntar: pero, entonces, ?qu¨¦ fue el Renacimiento?, o ?qu¨¦ fue la Revoluci¨®n Francesa?".
Doris Lessing. Letras 2001
"Con el paso del tiempo, Espa?a pasar¨ªa a ser ejemplo de las luchas de muchos otros pueblos por alcanzar la modernidad, dejando atr¨¢s el oscurantismo y la inutilidad de contumaces instituciones feudales".
Arthur Miller. Letras 2002
"La literatura es una de las maneras fundamentales de nutrir la conciencia. Desempe?a una funci¨®n esencial en la creaci¨®n de la vida interior, y en la ampliaci¨®n y ahondamiento de nuestras simpat¨ªas y nuestras sensibilidades hacia otros seres humanos y el lenguaje".
Susan Sontag. Letras 2003
"Nuestro continente est¨¢ llamado indudablemente a proponer al mundo un nuevo modelo de colaboraci¨®n y convivencia internacional desmilitarizada, desideologizada y democr¨¢tica".
M. Gorbachov. Cooperaci¨®n Internacional 1989
"La libertad es la energ¨ªa m¨¢s poderosa de la historia. S¨®lo la libertad puede resta?ar las heridas causadas a nuestro continente. Espa?a se ha adelantado a Europa en esta senda".
H. D. Genscher. Cooperaci¨®n Internacional 1990
"En un mundo en el que la mayor¨ªa de los refugiados est¨¢n confinados en campamentos superpoblados, en condiciones tan t¨¦tricas como aquellas de las que vienen huyendo, el derecho a regresar al propio pa¨ªs debe tener tanta prioridad como el derecho a buscar asilo en otro pa¨ªs".
ACNUR. premio Cooperaci¨®n Internacional 1991
"Sin cooperaci¨®n, los grav¨ªsimos problemas que nos acechan en estos a?os finales del milenio no pueden tener soluci¨®n satisfactoria".
Mario Soares. Cooperaci¨®n Internacional 1995
"No vamos a construir una fortaleza Europa. No eliminamos las fronteras internas por una parte para levantar murallas externas. No es ¨¦sa la Europa que yo, personalmente, anhelo. Europa tiene un venturoso porvenir por delante si sigue abierta al mundo".
Helmut Kohl. Cooperaci¨®n Internacional 1996
"Cuando escrib¨ª recientemente un libro de divulgaci¨®n cient¨ªfica, fui advertido de que cada ecuaci¨®n que incluyese rebajar¨ªa las ventas a la mitad. Inclu¨ª una sola, la m¨¢s famosa de Einstein, e = mc2. Quiz¨¢ habr¨ªa vendido el doble sin ella".
Stephen Hawking. Concordia 1989
"Pensamos que Espa?a, o es obra com¨²n de todos los espa?oles, de todos los pueblos que la forman y de todos los ciudadanos que la integran, o simplemente no es Espa?a".
Adolfo Su¨¢rez. Concordia 1996
"Cuando un idioma es arrasado o reducido a la inutilidad por el idioma del planeta, tiene lugar una disminuci¨®n irreparable en el tejido de la creatividad humana, en las maneras de sentir el verbo esperar. No hay ninguna lengua peque?a".
G. Steiner. Comunicaci¨®n y Humanidades 2001
"Lo peor es cuando individuos o grupos fingen ser los ¨²nicos representantes verdaderos de una identidad, los ¨²nicos int¨¦rpretes leg¨ªtimos de la fe, los ¨²nicos portaestandartes de la historia de un pueblo, la ¨²nica manifestaci¨®n real de una identidad dada, sea isl¨¢mica, judaica, ¨¢rabe, americana o europea".
Edward Said. Concordia 2002
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