Acceso a la sanidad
Madrid ofrecer¨¢ tambi¨¦n asistencia a los inmigrantes pese a la advertencias
La amenaza de multas millonarias de la Uni¨®n Europea contra las comunidades aut¨®nomas que han decidido ofrecer asistencia sanitaria a los inmigrantes sin papeles es un desprop¨®sito que revela el nerviosismo del Ejecutivo de Mariano Rajoy ante la posibilidad de que el cambio pol¨ªtico en diversas comunidades tras las elecciones auton¨®micas se extienda a las pr¨®ximas legislativas. Las palabras del secretario general de Sanidad, Rub¨¦n Moreno, alertando de las consecuencias ¡°catastr¨®ficas¡± que tendr¨¢ la decisi¨®n, m¨¢s bien parecen un intento de poner diques de contenci¨®n a lo que se vislumbra como una marea de mayor calado: la decisi¨®n de los siete Gobiernos aut¨®nomos que han cambiado de color de revertir lo que consideran pol¨ªticas antisociales aprobadas por el Gobierno en la legislatura que termina.
La decisi¨®n de excluir a los inmigrantes de la sanidad p¨²blica (salvo menores, embarazadas y urgencias) fue impuesta por el PP gracias a su mayor¨ªa absoluta mediante un real decreto que se tramit¨® en 2012 por v¨ªa de urgencia, sin debate parlamentario y sin posibilidad de que la oposici¨®n pudiera presentar enmiendas. Junto a esta medida, el Gobierno introdujo un cambio esencial que afecta a uno de los pilares del sistema p¨²blico espa?ol: su car¨¢cter universal. Por esta raz¨®n, en marzo pasado, todos los partidos, excepto PP y Ciudadanos, suscribieron el compromiso de devolver a la sanidad espa?ola el car¨¢cter universal que nunca debi¨® perder.
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Con estos antecedentes, no es extra?o que algunos Gobiernos aut¨®nomos, en el pleno ejercicio de sus competencias, hayan decidido otorgar la tarjeta sanitaria a inmigrantes empadronados, como vienen haciendo ya otras comunidades que decidieron desde el principio no aplicar el decreto. No tiene sentido que el Gobierno amenace ahora a Valencia, Baleares, Cantabria o Arag¨®n por algo que Catalu?a, Andaluc¨ªa, Pa¨ªs Vasco o Asturias vienen haciendo. Las amenazas han tenido el efecto contrario: otras comunidades se han sumado a la rebeli¨®n. Entre ellas, Madrid ¡ªgobernada por Cristina Cifuentes, del PP¡ª, que dar¨¢ acceso a la asistencia primaria y especializada.
Sorprende que Moreno haya utilizado expresiones tan contundentes y amenazadoras cuando el ministro de Sanidad anunci¨® en junio que ofrecer¨ªa asistencia primaria a los inmigrantes irregulares. De esta promesa nunca m¨¢s se supo, seguramente porque dar acceso solo al m¨¦dico de cabecera puede crear situaciones absurdas. Por ejemplo, si un m¨¦dico de familia atiende a un inmigrante y sospecha que tiene c¨¢ncer, ?no podr¨¢ enviarle al hospital a hacerse las pruebas? Y si se confirma el diagn¨®stico ?le enviar¨¢ a casa a morir porque en asistencia primaria no pueden administrar quimioterapia?
Igual de extempor¨¢nea resulta la advertencia de que la Uni¨®n Europea sancionar¨¢ a Espa?a por atender a inmigrantes. Ni ha intervenido en el pasado ni tiene por qu¨¦ intervenir ahora. Una cosa es la atenci¨®n a los inmigrantes y otra la regulaci¨®n del turismo sanitario, es decir, los casos de ciudadanos europeos que cotizan y residen en un pa¨ªs y acuden a otro a recibir asistencia.
Lo razonable ser¨ªa revertir con car¨¢cter general la exclusi¨®n de inmigrantes y acordar un mecanismo com¨²n de acceso que evite las actuales desigualdades.
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