Otra vez las se?ales
El incremento de la movilizaci¨®n social no va acompa?ado de una pareja movilizaci¨®n electoral

Si por algo destacan los pocos d¨ªas que han transcurrido de este 2018 es por la reactivaci¨®n de la calle como lugar para la reivindicaci¨®n ciudadana. En apenas dos meses hemos podido ver c¨®mo en diferentes ciudades espa?olas se produc¨ªan protestas contra la precariedad laboral, manifestaciones en favor de la sanidad p¨²blica, concentraciones reclamando pensiones dignas y, las m¨¢s multitudinarias y exitosas, marchas reclamando la igualdad entre mujeres y hombres coincidiendo con el D¨ªa Internacional de la Mujer el pasado jueves 8 de marzo.
El tiempo de la calle ¡ªque precedi¨® a las elecciones generales de 2015 y se difumin¨® tras las de 2016¡ª ha vuelto. Sin embargo, este incremento de la movilizaci¨®n social no va acompa?ado de una pareja movilizaci¨®n electoral. Al contrario, si ma?ana mismo se celebraran unas nuevas elecciones generales la participaci¨®n estimada se sit¨²a en el 66%, la m¨¢s baja ¡ªllegado el caso¡ª de los 13 procesos electorales celebrados en nuestro pa¨ªs desde la restauraci¨®n de la democracia. En este sentido, los datos del sondeo de Metroscopia son evidentes. La fidelidad de voto de los cuatro principales partidos y las transferencias de voto interpartidista han descendido con respecto a meses anteriores. En estos momentos, si tuviera que enfrentarse a unas inmediatas elecciones generales, en torno al 40% del electorado espa?ol se encuentra en fase de desactivaci¨®n, es decir, dice estar indeciso sobre su comportamiento pol¨ªtico (no sabe si se abstendr¨ªa o si acudir¨ªa a votar y, en este caso, a qu¨¦ partido lo har¨ªa) o, directamente, se declara abstencionista.
Esta descompresi¨®n podr¨ªa ser f¨¢cilmente entendible. En los tres ¨²ltimos a?os, desde 2015, los espa?oles han vivido una especie de periodo preelectoral permanente con la celebraci¨®n de elecciones municipales, elecciones auton¨®micas ¡ªentre las que destacan las dos, emocionalmente intensas, en Catalu?a¡ª y dos elecciones generales. El cuerpo electoral necesita relajarse despu¨¦s de tanto tiempo en tensi¨®n. Ahora bien, que se produzca precisamente en el momento en el que el descontento ciudadano parece haber regresado y, de nuevo, se est¨¢ exteriorizando, es, sin duda, un toque de atenci¨®n a los partidos pol¨ªticos.
El hecho de que durante este 2018 no est¨¦ prevista la celebraci¨®n de ninguna elecci¨®n parece haber llevado a estos a dar pol¨ªticamente por amortizado el a?o¡ ?en febrero! Algo que los ciudadanos no parecen dispuestos a admitir, de ah¨ª, probablemente, su alejamiento ¡ªprovisional, de momento¡ª de los partidos. El 2019 vuelve a ser un a?o electoral. Pero queda eso, un a?o. Las se?ales vuelven a estar ah¨ª. Los partidos pol¨ªticos deber¨ªan moverse. Los ciudadanos ya lo est¨¢n haciendo.
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