La rebeli¨®n de mujeres que llev¨® a declarar el estado de guerra
Galicia homenajea a las campesinas, obreras y amas de casa que en 1918 protagonizaron una revuelta contra los especuladores de alimentos


Hace exactamente 100 a?os las mujeres pobres de la comarca de Ferrol cogieron a los ni?os y se los llevaron a hacer la revoluci¨®n. Unas eran campesinas, otras obreras del textil y todas ellas amas de casa, parias de la Galicia de hace un siglo donde la desigualdad era la ley y sobre las que, hasta entonces, las autoridades de la Restauraci¨®n Borb¨®nica no se hab¨ªan molestado en posar sus ojos. La revuelta que ellas encabezaron contra los acaudalados comerciantes que especulaban con los alimentos fue aplastada por el Ej¨¦rcito tras declarar el estado de guerra. Por el camino murieron un n¨²mero indeterminado de sublevados y dimitieron dos alcaldes y algunos mandos policiales.
Fueron 11 d¨ªas de disturbios, m¨ªtines y negociaciones lideradas por mujeres que un grupo de vecinos de la comarca de Ferrol lleva un a?o ¡°desenterrando del olvido¡± con motivo de su centenario, cuenta Olaia Ledo, miembro de la Comisi¨®n Revolta Popular, Marzo 1918. Han divulgado el episodio en encuentros ciudadanos y han encontrado a dos descendientes de las v¨ªctimas. Hasta hace poco, incide Ledo, las referencias hist¨®ricas a aquellos hechos se reduc¨ªan a escuetas menciones en publicaciones literarias y period¨ªsticas.
En pleno reinado de Alfonso XIII, por Ferrol y alrededores corr¨ªa un hambre de espanto. La neutralidad de Espa?a durante la Primera Guerra Mundial se hab¨ªa convertido en un negocio para unos pocos, los llamados acaparadores, que ante la pasividad de las autoridades acumulaban productos b¨¢sicos para forrarse vendi¨¦ndoselos a los pa¨ªses en conflicto. Mientras ellos amasaban fortunas, los precios para sus vecinos se dispararon y comer se convirti¨® en una odisea. ¡°Una docena de huevos lleg¨® a costar tres pesetas y, por ejemplo, una aguadora necesitaba el dinero que cobraba por tres d¨ªas de trabajo para comprarlos¡±, apunta Laura Tato Fonta¨ª?a, profesora de Filolox¨ªa Galega en la Universidad de A Coru?a, investigadora y miembro de la Comisi¨®n Revolta Popular, Marzo 1918.
Fueron ellas, las ¨²nicas que compraban y cocinaban lo que se com¨ªa en las casas, las que explotaron. En marzo de 1918, ante la tremenda escasez de harina y con el pan por las nubes, turbas de mujeres con sus hijos a cuestas se lanzaron en Ferrolterra al saqueo de puertos y almacenes y al asalto de los trenes que se llevaban los alimentos a Madrid, relata Tato. El d¨ªa 4 las trabajadoras de la f¨¢brica textil del municipio de Neda, indignadas, se desplazaron al Ayuntamiento para exigirle al alcalde que pusiera fin a los abusos de los acaparadores pero, ante su ausencia, decidieron dirigirse ellas mismas a los locales de los especuladores pertrechadas con piedras. Uno de ellos, Jos¨¦ Arana, las recibi¨® con hombres armados. All¨ª cayeron las primeras v¨ªctimas, pero con la sangre no se extendi¨® el miedo.

Las mujeres de Ferrolterra se pusieron al frente de la rebeli¨®n organiz¨¢ndose en comit¨¦s para negociar con las autoridades y fijar unos precios m¨¢ximos que, sin embargo, nunca se cumpl¨ªan. Arrastraron en sus protestas a los obreros de los astilleros, se lleg¨® a convocar una huelga general y varias manifestaciones con miles de participantes. El d¨ªa 11 otra rica acaparadora, Elisa Ramos, tambi¨¦n recibi¨® a tiros en su almac¨¦n de Ferrol a las sublevadas y a sus hijos, un choque que acab¨® con la vida de un ni?o de 12 a?os y de un joven de 16. El d¨ªa 13 en la denominada Feria do Trece que se celebra en Sedes, en el ayuntamiento de Nar¨®n, se produjo una ¡°matanza¡±, seg¨²n palabras de la prensa local, con siete muertos y multitud de heridos. Dos d¨ªas despu¨¦s, el Gobierno declara el estado de guerra. Ferrolterra queda incomunicada y la rebeli¨®n es aplastada.
Tato se top¨® con esta revuelta de mujeres ninguneada por la Historia oficial cuando en los a?os noventa investigaba el contexto socioecon¨®mico de principios del siglo pasado en Galicia para escribir su ensayo Teatro e nacionalismo. Ferrol 1915-1936. Y buceando en la prensa de la ¨¦poca logr¨® reconstruir aquellos hechos. ¡°La represi¨®n fue tremenda. Al mes siguiente hubo un cambio de gobierno en Madrid y se aprob¨® una amnist¨ªa. Sin embargo, ninguna de las mujeres encarceladas por esta revuelta fue liberada¡±, subraya.
En honor a las v¨ªctimas de la masacre en la Feria do Trece de Nar¨®n, se levant¨® en Sedes un monumento que fue derruido en plena Guerra Civil ¡°por un falangista que era hijo de uno de los acaparadores¡±, se?ala Olaia Ledo. Cien a?os despu¨¦s, se ha erigido otro monolito en el mismo lugar, ante el que este domingo se ha celebrado una ofrenda floral.
Las estudiosas de aquella sublevaci¨®n defienden que no fue en vano. De ella qued¨® ¡°cierta estructura organizativa¡±, afirma Tato, y solo ocho meses despu¨¦s la primera asamblea del movimiento nacionalista gallego reconoci¨® entre sus conclusiones, de forma ins¨®lita para la ¨¦poca, ¡°la igualdad de derechos entre hombres y mujeres¡±. Fue 16 a?os antes de que la Constituci¨®n de 1931 lo hiciese en Espa?a por primera vez. Y la brava revuelta de las ferrolanas contra el hambre, resaltan, tuvo mucho que ver.
Un siglo para desenterrar la historia
Un monolito en honor a las v¨ªctimas de la revoluci¨®n de mujeres de 1918 se alza desde hace unos d¨ªas en Sedes, la aldea de Nar¨®n que acogi¨® uno de los episodios m¨¢s sangrientos de la revuelta, con siete muertos y cientos de heridos. Tras la actuaci¨®n del Ej¨¦rcito y la Guardia Civil, una marea de 6.000 obreros de los astilleros se dirigi¨® al lugar para colocar una corona de flores.
¡°Este monumento pone en valor una parte de la historia que estaba enterrada, que se dej¨® de contar durante muchos a?os¡±, afirma Lidia Romero, de la comisi¨®n de vecinos de Ferrolterra que lleva meses investigando y divulgando estos sucesos.
El nuevo monumento viene a reemplazar el que en 1933, durante la Segunda Rep¨²blica, fue construido con fondos aportados por los vecinos y los Ayuntamientos de Ferrol y Nar¨®n, pero que fue derribado por los falangistas en plena Guerra Civil. Los encuentros vecinales de los ¨²ltimos meses han permitido no solo recabar datos para reconstruir lo ocurrido hace un siglo sino tambi¨¦n encontrar a descendientes de las v¨ªctimas. Y gracias a estas pesquisas se ha puesto nombre a algunos de los fallecidos y heridos durante aquella cruenta represi¨®n.
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