Reacciones desmesuradas
Conviene recordar a la vista de las reacciones que se han producido tanto dentro como fuera de Andaluc¨ªa a la presentaci¨®n por el presidente de la Junta de las Bases para la reforma del Estatuto de Autonom¨ªa, que fue en el debate sobre el estado de la comunidad de 2001 cuando el presidente puso en circulaci¨®n como posibilidad la idea de reformar el Estatuto. Dicha posibilidad figuraba en el discurso como una posible consecuencia de la propuesta de la "segunda modernizaci¨®n" en la que se centr¨® el discurso presidencial en dicho debate. En el caso de que el an¨¢lisis de la situaci¨®n de la comunidad aut¨®noma condujera a la conclusi¨®n de que es conveniente la reforma del Estatuto, se deber¨ªa proceder a dicha reforma. En esos t¨¦rminos se plante¨®.
Nada tiene que ver, pues, el resultado de las elecciones en Catalu?a y la designaci¨®n de Pascual Maragall como presidente de la Generalitat con la reforma estatutaria andaluza. Desde que la idea se puso en circulaci¨®n hace dos a?os y medio ha habido un trabajo incesante en nuestra comunidad sobre la segunda modernizaci¨®n y en conexi¨®n con el mismo tambi¨¦n se ha reflexionado bastante sobre la reforma del Estatuto. Mucho antes, por tanto, de las elecciones catalanas y de la composici¨®n del Gobierno tripartito.
Quiere decirse, pues, que la propuesta de reforma del Estatuto andaluz tiene que ser valorada en s¨ª misma, desvincul¨¢ndola por completo de la propuesta Ibarretxe o de la que eventualmente pueda aprobarse por el Parlamento de Catalu?a. Intentar hacer lo contrario ¨²nicamente puede explicarse o desde el desconocimiento cuando se hace desde fuera o desde la mala fe cuando se hace desde dentro.
Las bases presentadas el martes por el presidente son deliberadamente modestas. No contienen una propuesta de reforma estatutaria. Lo ¨²nico que con ellas se pretende es indicar que se va a abrir formalmente el debate al principio de la pr¨®xima legislatura con la finalidad de que a lo largo de la misma pueda ser aprobada. Eso es todo.
El presidente de la Junta lleva demasiados a?os en pol¨ªtica como para no saber que si presenta una propuesta de reforma del texto estatutario, dicha propuesta estar¨ªa condenada al fracaso de entrada, ya que ser¨ªa imposible alcanzar el consenso que una operaci¨®n de reforma exige. Ninguna fuerza pol¨ªtica se va a sumar a una reforma que ha sido propuesta por otra. Esta es una ley que no est¨¢ escrita en ninguna parte, pero que es de cumplimiento inexorable. En consecuencia, la apertura del debate sobre la reforma exige que se deje el terreno abierto para que los distintos partidos puedan confrontar sus propuestas y a trav¨¦s de dicho contraste puedan alcanzar un acuerdo, en el que no sea visible la paternidad de ninguno.
Las bases presentadas lo dejan todo abierto. No hay en ellas ninguna propuesta de reforma digna de tal nombre. Es simplemente una invitaci¨®n al debate. Hasta que no se designe una ponencia por el Parlamento de Andaluc¨ªa en la que est¨¦n representados todos los grupos parlamentarios, no empezar¨¢ propiamente la operaci¨®n de reforma. Una propuesta de reforma antes de ese momento conducir¨ªa a que ni siquiera fuera tomada en consideraci¨®n.
Ese es el reproche que se le ha hecho a Ibarretxe: que ha puesto encima de la mesa un texto articulado sin haber hablado antes con nadie. Y aunque la situaci¨®n en Andaluc¨ªa no tiene nada que ver con la del Pa¨ªs Vasco, si el presidente de la Junta hubiera procedido como el lehendakari, la respuesta que habr¨ªa tenido por parte de los partidos de la oposici¨®n habr¨ªa sido la misma.
En realidad, esa reacci¨®n de rechazo se ha producido respecto de las Bases. Te¨®fila Mart¨ªnez, Antonio Ortega y Diego Valderas las han descalificado de manera tajante. Lo que ocurre es que la descalificaci¨®n, precisamente porque no contienen una propuesta de reforma, no impiden que pueda abrirse el debate y que puede llegarse a poner en marcha y culminar la operaci¨®n de reforma. Al contrario. Obliga a quienes las han descalificado a tener que pensar que en el futuro no les va a servir la pura descalificaci¨®n sino que van a atener que decir algo en positivo.
La presentaci¨®n de las bases no puede ser considerada, pues, como la apertura del proceso de reforma, sino como el paso previo para que dicho proceso pueda ponerse en marcha tras las pr¨®ximas elecciones auton¨®micas. Y en ese sentido, pienso que las reacciones que la presentaci¨®n de las bases han suscitado han sido desmesuradas.
Javier P¨¦rez Royo es catedr¨¢tico de Derecho Constitucional en Sevilla y redactor del Estatuto de Andaluc¨ªa.
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