La deuda millonaria que quita el sue?o a Buenos Aires
El gobernador Kicillof evita el default sobre la hora, pero la cuesti¨®n de fondo supone una carga pesada para la mayor provincia argentina
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La provincia de Buenos Aires es un pa¨ªs dentro otro pa¨ªs. Uno rico dentro de otro que, sin ella, ser¨ªa mucho m¨¢s pobre. Su peso en la econom¨ªa de Argentina es enorme: de sus campos e industrias depende el 32% del PIB nacional, frente al 19% de la ciudad de Buenos Aires o el 8% de Santa Fe, sus dos competidoras lejanas. Cuatro de cada 10 argentinos viven en la gran provincia del pa¨ªs sudamericano, con una superficie tan grande como Italia. Su influencia pol¨ªtica est¨¢ en l¨ªnea con el tama?o relativo de su econom¨ªa: no hay gobierno nacional que sobreviva si no controla Buenos Aires. Y si all¨ª hay problemas, la Casa Rosada tiembla. El martes 4 de febrero, sobre el mediod¨ªa, se registr¨® un aut¨¦ntico terremoto pol¨ªtico. La provincia estuvo cerca de declarar el default de su deuda en d¨®lares. Lo evit¨® en el ¨²ltimo minuto: el gobernador peronista, Axel Kicillof, pag¨® 250 millones?de d¨®lares (230 millones de euros), pero advirti¨® enseguida que no tendr¨¢ dinero para cancelar los 3.300 millones que vencen en los pr¨®ximos cuatro a?os.
La deuda de Buenos Aires es el reflejo de otra mayor: la nacional. Sin un mercado de capitales en pesos, Argentina se abraz¨® a los d¨®lares que llovieron desde diciembre de 2015; no como inversiones, sino como pr¨¦stamos en divisa a tasas que rondaron el 8%. Mauricio Macri elev¨® la deuda externa del pa¨ªs ¡ªla tercera mayor econom¨ªa de Am¨¦rica Latina¡ª hasta los 276.686 millones de d¨®lares, seg¨²n los c¨¢lculos de la oficina estad¨ªstica nacional (el Indec) a cierre del a?o pasado. Y, lo que es m¨¢s importante, el 92% de esa deuda est¨¢ denominada en moneda extranjera. En su mandato, la exgobernadora Mar¨ªa Eugenia Vidal fue m¨¢s cauta que su jefe pol¨ªtico y los pasivos provinciales solo pasaron entre 2016 y 2019 de los 9.000 a los 12.000 millones de d¨®lares. Pero en ese tiempo el d¨®lar oficial pas¨® de valer algo m¨¢s de 20 pesos a valer m¨¢s de 60 (80 en el mercado negro o paralelo, en la jerga local), triplicando la carga total de la deuda exterior.
Todos los mercados miran a Argentina y, muy especialmente, a Buenos Aires. La posibilidad de un default por 250 millones de d¨®lares la semana pasada era poco probable, pero la estrategia de presi¨®n al l¨ªmite utilizada por Kicillof mereci¨® toda la atenci¨®n. El problema del gobernador fue que el vencimiento del bono cay¨® en el arranque de su gesti¨®n y en medio de la negociaci¨®n mayor, la que el ministro de Econom¨ªa, Mart¨ªn Guzm¨¢n, lleva adelante con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los acreedores privados de la naci¨®n. El Gobierno de Alberto Fern¨¢ndez apoy¨® la decisi¨®n de Kicillof de pedir una pr¨®rroga de pago hasta mayo, cuando ya deber¨ªa estar resuelto el tema de la deuda nacional, pero advirti¨® que no habr¨ªa rescate desde la Casa Rosada a su hombre en Buenos Aires.
Servicios p¨²blicos en apuros
La situaci¨®n de agobio financiero de Buenos Aires complica el d¨ªa a d¨ªa de las finanzas provinciales. Los servicios p¨²blicos, como la sanidad y la educaci¨®n gratuita a¨²n funcionan, pero habr¨¢ problemas en el arranque del a?o escolar. La inflaci¨®n cr¨®nica de Argentina, que en 2019 roz¨® el 55%, convierten cada verano en una sucesi¨®n de reclamos sindicales, y el de los maestros es el m¨¢s conflictivo por el peso que esa masa salarial tiene en las arcas del Estado.
4. PBA no tiene vencimientos significativos hasta mediados de a?o. Eso facilita la secuencia l¨®gica: primero Naci¨®n, despu¨¦s provincias. Pues obviamente el riesgo soberano domina a los subnacionales
— Hern¨¢n Lacunza (@hernanlacunza) February 5, 2020
Kicillof ya adelant¨® a los sindicatos docentes que no podr¨¢ asumir el pago de un retroactivo acordado por su predecesora y pidi¨® prudencia en la discusi¨®n de los aumentos previstos para marzo. El anuncio del gobernador, basado en la situaci¨®n financiera en la que se encuentra la provincia, ha tensionado la relaci¨®n con los gremios, aliados del peronismo. Por ahora no ha llegado la sangre al r¨ªo, atentos todos a que se deben respeto partidario, pero si la crisis no amaina podr¨ªan esperarse tensiones mayores. En el primer encuentro entre el Gobierno provincial y los gremios no se habl¨® siquiera de porcentajes. Kicillof les ha prometido a los maestros que la subida de salarios buscar¨¢, al menos, empatar con la inflaci¨®n. La situaci¨®n general no ayuda al gobernador: el Presupuesto vigente contempla un gasto de 930.000 millones de pesos (unos 15.000 millones de d¨®lares), y m¨¢s de 16.000 millones se van solo en los salarios de 280.000 trabajadores de la educaci¨®n. El impacto para las arcas p¨²blicas de cualquier subida es gigante.?
Kicillof, que fue el ¨²ltimo ministro de Econom¨ªa de Cristina Fern¨¢ndez de Kirchner ¡ªvicepresidenta en el Ejecutivo actual¡ª, pag¨® finalmente el vencimiento que lo asolaba con fondos propios ante la negativa de los bonistas de posponer la fecha de vencimiento. Fue un punto para los bonistas, que marcaron la cancha tambi¨¦n a Alberto Fern¨¢ndez: el mayor acreedor provincial, la gestora de fondos Fidelity, lo es tambi¨¦n del Gobierno nacional. El presidente respondi¨® al golpe bonaerense desde Europa, donde se encontraba de gira oficial en busca de apoyos ante el Fondo de los gobiernos de Espa?a, Alemania, Francia e Italia: ¡°Comprendo perfectamente bien al gobernador, pero va a ser muy dif¨ªcil poder seguir su l¨®gica¡± negociadora. En otras palabras, que los bonistas no deben esperar que la Casa Rosada haga un pago in extremis si finalmente no hay acuerdo.
El martes pasado hubo una muestra de ellos. El Gobierno nacional posterg¨® de forma unilateral hasta el 30 de septiembre la amortizaci¨®n de 96.000 millones de pesos (1.600 millones de d¨®lares aproximadamente, unos 1.440 millones de euros) de capital del bono AF20, una letra dual emitida en pesos pero atada a la cotizaci¨®n de la divisa en el mercado local. Fue una respuesta de "mano dura" ante el fracaso de un canje propuesto la semana pasada y un intento fallido de obtener dinero fresco con una nueva emisi¨®n de bonos que el lunes termin¨® desierta.
Kicillof se ha mostrado hasta ahora a¨²n m¨¢s beligerante que su jefe pol¨ªtico. Antes de anunciar que hab¨ªa decidido ceder antes los acreedores para evitar males mayores, acus¨® al fondo Fidelity de dinamitar las negociaciones y a Vidal, su predecesora macrista, de dejar una deuda ¡°inasumible, impagable, superior al 15%¡± de los ingresos. La r¨¦plica lleg¨® del exministro de Econom¨ªa de Macri, Hern¨¢n Lacunza, que antes hab¨ªa ocupado el mismo cargo en la provincia de Buenos Aires. ¡°Hoy la provincia no tiene cr¨¦dito porque la naci¨®n no tiene. Ya que su deuda es relativamente baja (9% del PIB) y tiene super¨¢vit primario (al menos en el periodo 2017-19). Cuando la naci¨®n normalice su situaci¨®n financiera, autom¨¢ticamente las provincias tambi¨¦n¡±, dijo Lacunza.
El exministro no entr¨® en detalles sobre los motivos que llevaron a que el Gobierno nacional no tuviese cr¨¦dito, producto del cierre de los mercados en 2018, cuando los bonistas percibieron que Macri no podr¨ªa devolver el dinero que ca¨ªa a raudales en medio del optimismo por el giro pol¨ªtico en Buenos Aires. Macri acudi¨® entonces al rescate del FMI, que finalmente le otorg¨® una l¨ªnea de cr¨¦dito de 57.000 millones de d¨®lares, la mayor de su historia. Los vencimientos a corto plazo volvieron insostenible el acuerdo y, ya antes de entregar el poder, el macrismo?debi¨® anunciar una reestructuraci¨®n que dej¨® en manos de su sucesor. Buenos Aires, como tantas otras provincias que se endeudaron en d¨®lares, depende ahora de que la Casa Rosada arregle sus propias cuentas con los acreedores. Una tarea que se antoja todo menos sencilla.
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