En defensa de la Agenda 2030
Es un plan oportuno, bien orientado y que no est¨¢ elaborado ni a espaldas de?nadie ni contra nadie
Desde su irrupci¨®n hace casi ocho a?os, la Agenda de Desarrollo Sostenible, conocida como Agenda 2030, se ha configurado en una suerte de plan de actuaci¨®n global que re¨²ne, en sus 17 objetivos y 169 metas, elementos tan poco discutibles como la erradicaci¨®n de la pobreza extrema, el fin de la malnutrici¨®n, la igualdad de ni?os y ni?as en el acceso a la educaci¨®n primaria, secundaria y terciaria, el trabajo decente o la lucha contra el cambio clim¨¢tico. En contra de lo que opinan sus detractores, la Agenda 2030, aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas, implic¨® un largo proceso que pas¨® no s¨®lo por diferentes cumbres internacionales, sino tambi¨¦n por un profundo proceso de consultas ciudadanas, en lo que posiblemente haya sido el proceso de participaci¨®n m¨¢s ambicioso que haya lanzado nunca la comunidad internacional.
La concreci¨®n de esas aspiraciones de la humanidad en los objetivos parte de los consensos b¨¢sicos establecidos en innumerables foros internacionales, pero tambi¨¦n en los inesperados progresos alcanzados por los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) que, proclamados en el a?o 2000, orientaron los esfuerzos de la comunidad internacional en un ejercicio sin precedentes en materia de desarrollo humano. Los logros de los ODM fueron parciales pero incontestables: hoy la pobreza extrema es apenas una cuarta parte de la existente en 1990, la mortalidad infantil ha retrocedido a cifras nunca vistas por parte de la humanidad, y el acceso a la educaci¨®n b¨¢sica es la norma y no la excepci¨®n. En otras palabras, plantearse objetivos ambiciosos sirve para orientar las pol¨ªticas, establecer marcos, movilizar recursos p¨²blicos y privados, y avanzar conjuntamente.
As¨ª, los Objetivos de Desarrollo Sostenible est¨¢n detr¨¢s de muchos de los avances que se han producido en materia de financiaci¨®n sostenible, responsabilidad y sostenibilidad empresarial, innovaci¨®n social y gobernanza ciudadana en el conjunto del planeta. La propia UE abord¨® la agenda como un principio inspirador de su green deal y, consecuentemente, del Mecanismo de Recuperaci¨®n y Resiliencia que ha financiado nuestros programas del Plan de Recuperaci¨®n. Se trata no s¨®lo de una agenda para el sistema de Naciones Unidas, cuya presencia en los pa¨ªses desarrollados puede ser testimonial, pero que es esencial en los pa¨ªses en desarrollo, sino de una serie de principios y objetivos que han movilizado voluntades, recursos y pol¨ªticas.
En Espa?a, la Agenda pas¨® de un Alto Comisionado a una Secretar¨ªa de Estado con el objetivo de dotarla de contenido y peso org¨¢nico y presupuestario. Pr¨¢cticamente todas las comunidades aut¨®nomas y ciudades importantes cuentan con alg¨²n tipo de traslaci¨®n de los ODS a sus pol¨ªticas p¨²blicas, y, atendiendo a los estudios, todo parece indicar que han tenido una importante influencia en la reflexi¨®n estrat¨¦gica de numerosas instituciones pol¨ªticas. En definitiva, nos encontramos con un marco de acci¨®n movilizador, inspirador y con capacidad de generar cambios sustantivos.
Espa?a ha sido, por vocaci¨®n y por necesidad, un pa¨ªs con un ADN multilateral, una vocaci¨®n que, salvo lamentables excepciones, ha sido respetada y promocionada por los dos grandes partidos pol¨ªticos y por un importante elenco de empresas, desde las que pueblan el Ibex 35 hasta infinidad de pymes. S¨®lo hay que asomarse a las empresas firmantes del Pacto Mundial de Naciones Unidas, una alianza p¨²blico-privada que defiende los principios b¨¢sicos de los derechos humanos, la sostenibilidad ambiental y la buena gobernanza. Muchas empresas han entendido que el marco que representa la Agenda 2030 no s¨®lo ofrece una referencia para sus pol¨ªticas de sostenibilidad, sino que tambi¨¦n ha generado oportunidades de innovaci¨®n y liderazgo empresarial dentro y fuera de nuestras fronteras. Al tejido econ¨®mico espa?ol le sienta bien el multilateralismo y le sienta bien la Agenda 2030. Es una agenda oportuna, bien orientada y que, en contra de lo que se proclama desde algunos rincones de la sociedad, no est¨¢ construida ni a espaldas de nadie ni desde luego contra nadie. Ser¨ªa un avance muy positivo para nuestra sociedad que, pasase lo que pasase despu¨¦s de la batalla electoral que se avecina, los liderazgos econ¨®micos y pol¨ªticos confirmaran, sin ning¨²n tipo de ambig¨¹edad y con determinaci¨®n, su compromiso con la sostenibilidad, el multilateralismo y la cooperaci¨®n internacional.
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