Una investigaci¨®n por ¡°organizaci¨®n criminal¡± mantiene en prisi¨®n al l¨ªder de una empresa de ¡®desokupaci¨®n¡¯
Los Mossos d¡¯Esquadra re¨²nen m¨¢s de 60 denuncias contra Antiokupa Tarraco, mientras su due?o, encarcelado desde octubre, batalla por la libertad


Las desocupaciones de viviendas son un negocio lucrativo que operan al margen del cauce judicial. Desde octubre, un juez mantiene en prisi¨®n a Andrei S., due?o de una de estas compa?¨ªas, Antiokupa Tarraco, sospechoso de liderar ¡°una organizaci¨®n criminal¡± que act¨²a con ¡°la finalidad ¨²nica y exclusiva de cometer actos delictivos¡± para ¡°sacar rendimiento econ¨®mico¡±. La investigaci¨®n les relaciona con m¨¢s de 60 denuncias por desahucios, en los que se ha usado, seg¨²n la investigaci¨®n, intimidaci¨®n hasta desgastar psicol¨®gicamente a las v¨ªctimas, y advierte de que existe ¡°una cifra sumergida muy alta¡± de afectados. El encarcelado asegura que solo ayuda a gente honrada a recuperar sus casas, critica que haya sido enviado a prisi¨®n dos veces por la misma causa y denuncia ¡°lentitud¡± judicial. Las empresas dedicadas a desocupaciones de viviendas est¨¢n en el punto de mira despu¨¦s de que Podemos haya exigido su ilegalizaci¨®n al Gobierno.
El proceso contra Antiokupa Tarraco empez¨® en septiembre de 2023, cuando cuatro trabajadores de la empresa y dos inquilinos de un piso que quer¨ªan desalojar en Reus se vieron envueltos en una trifulca. El responsable de la compa?¨ªa, Andrei S., y los dem¨¢s quedaron en libertad, y la causa se sobresey¨®. Pero los Mossos iniciaron una investigaci¨®n sobre la manera de actuar de Antiokupa Tarraco y presentaron poco despu¨¦s al Juzgado de Instrucci¨®n n¨²mero 3 de Reus un informe inicial con una treintena de denuncias contra la empresa. Despu¨¦s de varios meses de investigaci¨®n, declaraciones, seguimientos e intervenciones, Andrei S. y siete empleados m¨¢s fueron detenidos. El juez decret¨® prisi¨®n para ¨¦l por primera vez, junto a otro trabajador.
La investigaci¨®n concluye indiciariamente que la empresa es una organizaci¨®n criminal que se enmascara bajo una ¡°falsa apariencia¡± de actuar conforme a la ley para recuperar casas ocupadas. Y resume los delitos que, presuntamente, cometen los integrantes de Antiokupa Tarraco: lesiones, violaci¨®n de domicilio, da?os, coacciones, acoso, robos con fuerza, amenazas, delitos contra la integridad moral, descubrimiento y revelaci¨®n de secretos, falsificaci¨®n de documento p¨²blico, robo con violencia, y pertenencia a organizaci¨®n criminal. La defensa de Andrei S. niega la mayor: en ning¨²n caso son una organizaci¨®n criminal, y como mucho se le puede acusar de coacciones o amenazas leves, que no llevan aparejadas penas de prisi¨®n. Tambi¨¦n se?alan que el juez que instruye su causa, Diego ?lvarez, se ha pronunciado p¨²blicamente sobre el conflicto de las ocupaciones. ?lvarez intervino en programas de televisi¨®n en agosto de 2022 para desmentir que si a alguien le ocupan la casa en la que vive es imposible echarlo, se?al¨® que se trata de un allanamiento de morada y que, en las raras ocasiones que ocurre, los jueces act¨²an con celeridad.
La causa contra Antiokupa Tarraco recopila numerosas denuncias sobre la manera presuntamente delictiva con la que opera la compa?¨ªa, y documentos judiciales las resumen en cuatro fases. La primera es la ¡°negociaci¨®n/mediaci¨®n inicial¡±, para intentar que las personas abandonen el piso. La mayor¨ªa de las veces es una ¡°mediaci¨®n il¨ªcita¡± porque tiene un ¡°tono intimidatorio¡± o se hace ¡°mediante coacciones¡±, sostiene el auto de prisi¨®n. Si no surte efecto, le sigue una etapa de ¡°vigilancia y acoso¡±, en la que la ¡°amenaza es m¨¢s expl¨ªcita¡±. ¡°Si no te vas, saldr¨¢s con los pies por delante¡±, dice uno de los mensajes que la polic¨ªa intervino en las conversaciones telef¨®nicas de los acusados. A continuaci¨®n, llegan las ¡°coacciones¡±, con da?os en casas, veh¨ªculos, inutilizaci¨®n de cerraduras, cortes de suministros de agua y luz, y amenazas telef¨®nicas. Y acaba con un ¡°aumento de la intensidad criminal¡±, en la que cita ejemplos como sustraer a una ni?a de tres a?os de los brazos de su madre para que corra detr¨¢s de ellos y hacerla salir as¨ª del domicilio, o amenazas m¨¢s expl¨ªcitas: ¡°Que te vayas, que la pr¨®xima vez no ser¨¢ esto y vamos a ir a por tu madre¡±. Tambi¨¦n cita el uso de defensas personales, porras extensibles (cuyo uso est¨¢ solo autorizado a las fuerzas de seguridad) o gas pimienta.
Los informes describen patrones intimidatorios, que causan ¡°desgaste psicol¨®gico¡± en las v¨ªctimas para que abandonen de las viviendas, lo que genera un ¡°estado de hipervigilancia continuo¡±, con ¡°trastorno del sue?o, ansiedad y estr¨¦s sostenido en el tiempo¡±. Las v¨ªctimas denuncian que se han visto obligadas a ¡°cambiar sus rutinas¡±, como no salir de su casa por si causaban da?os en estas o aparcar lejos el coche para que no les pinchasen las ruedas. ¡°Todos estos miedos est¨¢n fundamentados en el hecho de que los miembros de Antiokupa [Tarraco] habr¨ªan amenazado de muerte o con causar da?os f¨ªsicos a algunas v¨ªctimas¡±, abunda la resoluci¨®n judicial del primer ingreso en prisi¨®n de Andrei S. Tambi¨¦n detallan vigilancias sobre las v¨ªctimas, seguimientos por GPS, llamadas nocturnas a horas intempestivas, golpes en las puertas de acceso con herramientas como martillos o hachas, a veces de noche, pintadas, y cortes de luz y agua en viviendas con ni?os.
Modo de vida
El investigado ingres¨® en prisi¨®n por primera vez el pasado 14 de mayo, despu¨¦s de solicitarlo la Fiscal¨ªa. El juez apreci¨® que exist¨ªa, entre otras, un riesgo de reiteraci¨®n delictiva, porque consideraba que era el modo de vida de Andrei S. Pero un mes despu¨¦s (el 28 de junio) la Audiencia Provincial de Tarragona escuch¨® los alegatos de la defensa y orden¨® su puesta en libertad y la del otro acusado encarcelado con la obligaci¨®n de firmar cada lunes en el juzgado. Destac¨® que Andrei S., de 39 a?os, carec¨ªa de antecedentes por este tipo de delitos y que ten¨ªa arraigo en Espa?a. Adem¨¢s, la empresa Antiokupa Tarraco se dio de baja, tambi¨¦n en las redes sociales, por iniciativa propia.
Pero solo unas semanas despu¨¦s, el 26 de julio, se dict¨® una orden de alejamiento de Andrei S. de uno de los denunciantes, que asegur¨® que se hab¨ªa acercado a ¨¦l en ¡°actitud intimidatoria y amenazante¡±. El 10 de septiembre, los Mossos comprobaron que hab¨ªa regresado la actividad en las redes de Antiokupa Tarraco, y adem¨¢s recopilaron tres denuncias m¨¢s contra su due?o durante el mismo mes. El juez le cit¨® el 9 de octubre y Andrei S. fue encarcelado de nuevo a petici¨®n de la Fiscal¨ªa, por el riesgo de reiteraci¨®n delictiva y de no acudir a firmar al juzgado. Su defensa critica que los denunciantes no han declarado en sede judicial, se?ala contradicciones en las propias diligencias policiales y asegura que uno de los casos ni siquiera es una denuncia formal, sino que se basa en una publicaci¨®n en la red social X (antes Twitter). Tambi¨¦n insiste en que el investigado acudi¨® al juzgado sabiendo que era probable que ingresase en prisi¨®n de nuevo, lo que diluye el riesgo de fuga.
En esta ocasi¨®n, la Audiencia de Tarragona ratific¨® la prisi¨®n preventiva de Andrei S. en diciembre. ¡°Apreciamos una falta de voluntad absoluta en el investigado en cesar en actividades delictivas presuntas, lo que constituye un intenso e inadmisible riesgo de que, en caso de encontrarse en situaci¨®n de libertad, el mismo reitere en conductas como las que se est¨¢n investigando¡±, razona el tribunal. Y a?ade tambi¨¦n el ¡°reiterado incumplimiento de las comparecencias que le fueron fijadas¡± para que permaneciese en libertad, lo que califican de una ¡°nula adherencia¡± a las medidas que se le impusieron y un ¡°riesgo de sustracci¨®n de la justicia especialmente intenso¡±. Su abogada, Aina Paredes, insiste en que existen medidas menos gravosas, como la libertad bajo fianza o, incluso, firmar a diario ante el juez.
Paredes tambi¨¦n ha alegado la ¡°paralizaci¨®n de la causa¡± por no haberse llevado a cabo ¡°diligencias instructoras¡± en diversas ocasiones y ha pedido la nulidad de la misma, adem¨¢s de esgrimir indefensi¨®n durante el proceso. La Audiencia de Tarragona aprecia ¡°cierta lentitud¡±, que atribuye a una investigaci¨®n con ¡°tintes complejos¡±, pero no ve ¡°ninguna paralizaci¨®n importante¡± ni que se haya extendido de forma excesiva. Aun as¨ª, urge a que se ¡°finalice la tramitaci¨®n¡± y se celebre juicio cuanto antes.
Palizas por encargo
Antiokupa Tarraco es una empresa de desocupaciones extrajudiciales, registrada desde 2020, que trabajaban tanto para particulares como para fondos de inversión. Cobraban 3.500 euros más IVA en Tarragona -4.000 euros más IVA en el resto de provincias- con el pago por adelantado del 60%, aunque también aceptaban trabajos en negro, según la investigación. En una de las conversaciones intervenidas, su dueño, Andrei S., asegura: “Con presión, nosotros trabajamos con presión”. La sola presencia de los trabajadores, indica uno de los autos de prisión, “genera miedo y tensión ambiental” por su aspecto intimidatorio, su gran corpulencia o “el hecho de ir vestidos iguales y en grupo”. La investigación señala también una evolución en la actividad presuntamente delictiva. En una de las llamadas, un posible cliente pide a Andrei S. que le propinen una paliza a un hombre que ha intentado ocupar en varias ocasiones un local. "El precio de estos servicios eran 36 euros por cada hora", concluye la investigación, conforme a las escuchas telefónicas. El interlocutor se queja de que es muy caro, y Andrei S. responde que si pensaba que le iba a cobrar 10 euros la hora por "pegar una paliza". "Pero estamos hablando de un negro, no de una persona", responde el cliente, a lo que el dueño de Antiokupa Tarraco se despide: "Vale, vale, ya hablaremos".
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