Putin controla la ¡®cocina¡¯ de la reforma
El jefe del Estado tendr¨¢ mayor margen de maniobra en caso de conflicto entre el Legislativo y el Ejecutivo, por ejemplo en una moci¨®n de censura al Gobierno

Las razones e intenciones profundas de la reforma constitucional promovida por el presidente Vlad¨ªmir Putin est¨¢n a¨²n por dilucidar, pero tres puntos se han aclarado en el periodo que va desde el 15 de enero, cuando el l¨ªder puso en marcha el proceso, hasta el 10 de marzo, fecha en la que la Duma Estatal aprobar¨¢ el proyecto en segunda y decisiva lectura.
En primer lugar, el poder del presidente se incrementa sustancialmente a costa de recortar los poderes de otras instituciones del Estado y tambi¨¦n gracias a posibilidades suplementarias de intervenir en los mecanismos de funcionamiento de estas instituciones. Esto afecta al Gobierno, al Parlamento y al conjunto del sistema judicial. El jefe del Estado tendr¨¢ mayor margen de maniobra en caso de conflicto entre el Legislativo y el Ejecutivo, por ejemplo en una moci¨®n de censura al Gobierno.
En segundo lugar, el texto resultante tiene car¨¢cter conservador y retr¨®grado, prima la familia tradicional, cita la ¡°fe en Dios¡± como supuesto legado de los antepasados (aparentemente de hace m¨¢s de un siglo dado el car¨¢cter ateo de la URSS) y fija de forma acr¨ªtica un pasado triunfal que no puede ser cuestionado.
En tercer lugar, el proyecto introduce alusiones a los rusos como ¡°pueblo vertebrador del Estado¡± y por ello ha causado inquietud en otras comunidades culturales del pa¨ªs e incluso ha provocado la protesta de la m¨¢xima autoridad isl¨¢mica de Tatarst¨¢n (una rep¨²blica de la Federaci¨®n Rusa, constituida en torno a la comunidad t¨¢rtara).
Entre la primera lectura de las enmiendas, el 23 de enero, y el texto elaborado con ayuda de un grupo de trabajo de 75 expertos nombrados a dedo por Putin, los rasgos arriba citados se han fortalecido; es decir, hay m¨¢s presidente, m¨¢s tradici¨®n y m¨¢s factor nacional ruso. El documento tambi¨¦n se ha dilatado. Para desarrollar las enmiendas se precisa de una cincuentena de leyes, seg¨²n el jefe del comit¨¦ de construcci¨®n del Estado y Legislaci¨®n, Pavel Krashen¨ªnnikov. Este jurista, uno de los presidentes del grupo de trabajo, preve¨ªa inicialmente modificaciones en 35 leyes m¨¢s una nueva para desarrollar la instituci¨®n del Consejo de Estado.
En algunos casos, las enmiendas constitucionales elevan la categor¨ªa de reglas ya integradas en la legislaci¨®n rusa, por ejemplo, la dependencia de algunos ministros (Exteriores, Defensa, Interior, Seguridad, Situaciones de Emergencia) del presidente (y no del jefe del Gobierno); el apoyo a los compatriotas en el extranjero, o la prohibici¨®n de mantener cuentas fuera de Rusia para las altas autoridades del pa¨ªs.
Los diputados aplaudieron satisfechos cuando Putin les anunci¨® que el Parlamento iba a tener m¨¢s protagonismo y que podr¨ªan ¡°confirmar al jefe del Gobierno¡±; pero, ?de qu¨¦ les sirve, si el primer ministro, una vez confirmado, solo depende del presidente y se puede ir sin informar siquiera a la C¨¢mara?
Putin envi¨® enmiendas entre la primera y la segunda lectura del texto constitucional, pero, en su mayor¨ªa, las propuestas que ampl¨ªan las competencias del jefe del Estado no son suyas. Tras seguir con minuciosidad la elaboraci¨®n del documento, la analista parlamentaria Marina ?zerova comentaba que ¡°ahora va quedando claro para qu¨¦ necesitaba el presidente crear un incomprensible grupo de trabajo de representantes de la sociedad, la ciencia, la cultura, diputados, senadores y juristas. Como m¨ªnimo para que en segunda lectura introdujera enmiendas que cambian el sistema de divisi¨®n de poder en Rusia y as¨ª parece como si el jefe del Estado no tuviera nada que ver¡±.
No es extra?o, pues, que pol¨ªticos y analistas comparen la nueva constituci¨®n con ¡°un mensaje cifrado¡± e incluso con ¡°un men¨² del d¨ªa¡±. Putin tiene la m¨¢quina de descifrar y controla la cocina.
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