Buenaventura, la ciudad-laboratorio de la paz total
El puerto colombiano echa a andar los primeros di¨¢logos con bandas criminales como parte de la pol¨ªtica bandera del Gobierno de Gustavo Petro
Los peligros acechan en las calles de Buenaventura. Sitiada durante a?os por bandas criminales enfrentadas, en el principal puerto mar¨ªtimo del pa¨ªs abundan las fronteras invisibles, pero sus habitantes han experimentado el alivio de una incipiente tregua en los dos ¨²ltimos meses. Ser¨¢ all¨ª, sobre el Pac¨ªfico colombiano, donde comenzar¨¢n a andar en diciembre los primeros di¨¢logos con esa suerte de pandillas, el laboratorio local de la paz total con diversos actores armados que s...
Los peligros acechan en las calles de Buenaventura. Sitiada durante a?os por bandas criminales enfrentadas, en el principal puerto mar¨ªtimo del pa¨ªs abundan las fronteras invisibles, pero sus habitantes han experimentado el alivio de una incipiente tregua en los dos ¨²ltimos meses. Ser¨¢ all¨ª, sobre el Pac¨ªfico colombiano, donde comenzar¨¢n a andar en diciembre los primeros di¨¢logos con esa suerte de pandillas, el laboratorio local de la paz total con diversos actores armados que se propone sacar adelante el Gobierno de Gustavo Petro.
Los Shottas y Los Espartanos, las principales bandas criminales en el puerto, suman m¨¢s de mil miembros. Las dos estructuras establecieron el mes pasado ¨Dcon mediaci¨®n de la Di¨®cesis y de la Junta de Acci¨®n Comunal local¨D una tregua que ya se ven¨ªa rumorando como muestra de su inter¨¦s en acogerse a la b¨²squeda de la paz total, la propuesta del nuevo Ejecutivo para desarticular a todo tipo de grupos armados y pacificar los territorios en un pa¨ªs que anhela doblar la p¨¢gina de la violencia despu¨¦s de m¨¢s de medio siglo de conflicto armado.
Buenaventura, donde viven m¨¢s de 430.000 personas, en su mayor¨ªa afrodescendientes, ha estado hist¨®ricamente azotada por grupos armados, desde guerrillas y paramilitares hasta las bandas instaladas en los barrios que se disputan las rutas del narcotr¨¢fico. El puerto se hizo tristemente c¨¦lebre por las ¡°casas de pique¡±, lugares donde torturaban y descuartizaban personas. Las amenazas, los homicidios selectivos y las extorsiones han persistido. El origen de Los Espartanos y Los Shotas, en particular, se rastrea hasta la desarticulaci¨®n del grupo delincuencial La Local, una banda sucesora a su vez del Clan del Golfo. Despu¨¦s de varias capturas masivas en el a?o 2021, al menos 400 de sus miembros se encuentran en diferentes c¨¢rceles del pa¨ªs.
La violencia se ha apaciguado en los emblem¨¢ticos primeros 100 d¨ªas de la nueva Administraci¨®n, que llega con la promesa de privilegiar el di¨¢logo como m¨¦todo para resolver los conflictos. El vuelco es evidente. En el ¨²ltimo mes y medio no ha habido ning¨²n homicidio en Buenaventura, celebra monse?or Rub¨¦n Dar¨ªo Jaramillo, el obispo de la ciudad, una figura clave en los acercamientos con los grupos criminales. Son los menores niveles de violencia en al menos dos a?os en una lugar donde se sol¨ªan registrar entre 20 a 25 homicidios mensuales.
Despu¨¦s de una fase exploratoria, en el puerto se instalar¨¢n dos mesas de di¨¢logo paralelas, una social, que ya est¨¢ en marcha, y otra de negociaci¨®n que se antoja inminente. El pr¨®ximo 5, 6 y 7 de diciembre habr¨¢ una serie de eventos encaminados a blindar ese proceso con las bandas delincuenciales, con unas dos mil personas que llegar¨¢n desde distintos rincones de Colombia para compartir sus experiencias exitosas de cultura de paz con los habitantes de los barrios, explica monse?or Jaramillo. Las jornadas terminar¨¢n con un gran concierto por la paz total. ¡°Aqu¨ª se va a lanzar un modelo para todo el pa¨ªs, que el laboratorio de paz sea Buenaventura, por toda la experiencia de este tiempo que llevamos de di¨¢logo¡±, explica a este peri¨®dico.
Las actividades se encaminan a generar confianza de cara a la instalaci¨®n de una mesa de negociaci¨®n formal, con representantes oficiales tanto de las bandas como de la oficina del alto comisionado de Paz, Danilo Rueda, el encargado de aterrizar la propuesta del Gobierno. All¨ª se buscar¨¢n acuerdos en temas de desarme, desmovilizaci¨®n, reparaci¨®n de v¨ªctimas, verdad y la disminuci¨®n de delitos como el robo y la extorsi¨®n.
Con Petro, el concepto de paz se expande para cobijar no solamente a las guerrillas como una forma pol¨ªtica del conflicto que ha sufrido Colombia, sino tambi¨¦n a otro tipo de formas criminales. El mandatario se propone darle un nuevo impulso a la fr¨¢gil implementaci¨®n del acuerdo con las extintas FARC, hoy convertidas en un partido pol¨ªtico, y ya sent¨® al ELN en Caracas para retomar esa negociaci¨®n. A¨²n no es del todo claro el lugar que ocupar¨¢n las disidencias en esa paz total, pero s¨ª qued¨® establecido que tambi¨¦n busca una pol¨ªtica de sometimiento para otros grupos. Aunque persisten algunas dudas jur¨ªdicas sobre las figuras que permitir¨¢n a las bandas acogerse a la justicia, ya existe un marco en la llamada ley de la paz total. El texto aprobado el mes pasado, entre otras, extiende la noci¨®n de paz al sometimiento de grupos del crimen organizado.
¡°En Buenaventura ya vamos a cumplir dos a?os de una guerra urbana de unas dimensiones que nadie se esper¨®¡±, apunta Juan Manuel Torres Erazo, investigador y coordinador de la oficina pac¨ªfico en la Fundaci¨®n Paz y Reconciliaci¨®n (PARES). En tiempos tan recientes como septiembre se registraron enfrentamientos con armas largas en el casco urbano, y parec¨ªa que todo iba a peor. Pero con la llegada de Petro, las bandas han acogido sus llamados al di¨¢logo. ¡°La situaci¨®n en la ciudad ha cambiado radicalmente para bien¡±, apunta Torres Erazo. Entre otras, relata desde la propia Buenaventura, ¡°se borraron las fronteras invisibles¡±, como se conoc¨ªa a esos l¨ªmites entre barrios que no se pod¨ªan cruzar y manten¨ªan a las poblaciones confinadas. El reto ahora es que esos avances sean duraderos.
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