Meniscos artificiales y 371 d¨ªas tragando pasta de dientes: la aventura de Frank Rubio en el espacio
El astronauta de la NASA habla con Am¨¦rica Futura de la misi¨®n en la que bati¨® el r¨¦cord de permanencia en la estaci¨®n espacial internacional

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Estuvo un r¨¦cord de 371 d¨ªas en el espacio y, con su dedicaci¨®n y conocimiento m¨¦dico, contribuy¨® con ciencia que parece extra¨ªda del mism¨ªsimo Hombre Bicentenario y que, en un par de d¨¦cadas, podr¨ªa dotar a los seres humanos de ¨®rganos artificiales fabricados en condiciones de ingravidez. Francisco ¡®Frank¡¯ Rubio (Los ?ngeles, 48 a?os), es un m¨¦dico y militar estadounidense de origen salvadore?o con m¨¢s de 1.100 horas de vuelo como piloto de helic¨®pteros Blackhawk y paracaidista consumado con m¨¢s de 650 saltos de ca¨ªda libre.
En 2022, Rubio fue asignado a una misi¨®n de seis meses en la Estaci¨®n Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en ingl¨¦s), pero termin¨® varado por una aver¨ªa en el sistema de refrigeraci¨®n de la nave rusa Soyuz MS-23, en la que deb¨ªa regresar a la Tierra. Acab¨® estando all¨¢ arriba por m¨¢s de un a?o, un tiempo superior al de ning¨²n otro astronauta de la NASA. Como m¨¦dico, sab¨ªa el desgaste que esa gesta significaba para su cuerpo ¡ªen el espacio, se pierde densidad ¨®sea r¨¢pidamente por la ausencia de gravedad, que tambi¨¦n puede afectar al sistema inmunol¨®gico y al cardiovascular. El entrenamiento militar, dice, le ayud¨® a enfrentar el reto psicol¨®gico de una estancia prolongada en el espacio. Antes de unirse a la NASA, estuvo en misiones en Bosnia, Afganist¨¢n e Irak. En 2017 fue seleccionado por la agencia espacial estadounidense y pas¨® dos a?os en una formaci¨®n intensiva antes de su primera incursi¨®n especial.
En la ISS, el astronauta decidi¨® centrarse en lo que m¨¢s ama: la medicina. Trabaj¨® en cientos de experimentos. Uno de sus favoritos fue en la instalaci¨®n de BioFabricaci¨®n (BFF), una impresora biol¨®gica en 3D donde particip¨® en una investigaci¨®n que eval¨²a las propiedades mec¨¢nicas de un menisco impreso con c¨¦lulas y tintas biol¨®gicas. ¡°Estuvimos aprendiendo c¨®mo las c¨¦lulas se comportan en la microgravedad y c¨®mo se dividen. Es un poco diferente porque la forma de las c¨¦lulas se puede mantener un poco m¨¢s f¨¢cilmente¡±, cuenta en espa?ol desde la NASA en una breve entrevista por videollamada con Am¨¦rica Futura.
¡°Mientras estuve all¨¢, pudimos hacer un pedazo de menisco y eso es incre¨ªble. Y eso es porque la microgravedad nos deja. En la Tierra, no se podr¨ªa hacer porque la gravedad es demasiada. Y ahora lo que tenemos que descubrir es c¨®mo regresar ese menisco y c¨®mo mantener la estructura de esos tejidos en la Tierra¡±, explica. Seg¨²n Rubio, si se sigue avanzando en este tipo de investigaciones, se podr¨ªan llegar a fabricar ¨®rganos completos, como un coraz¨®n o un h¨ªgado, en 10 ¨® 20 a?os.
El experimento, en el que trabaj¨® con sus colegas de la NASA Warren Hoburg y Stephen Bowen y el astronauta de los Emiratos ?rabes Unidos, Sultan Al Neyadi, podr¨ªa tener un enorme impacto en la calidad de vida de miles de personas si llega a implementarse. Por poner un ejemplo, la incidencia de desgarros meniscales agudos es de m¨¢s de 50 casos por cada 100.000 personas al a?o en el mundo.
La biofabricaci¨®n en el espacio puede ser m¨¢s productiva por la ausencia de gravedad. Entre las aplicaciones m¨¦dicas que podr¨ªan desarrollarse en esas condiciones est¨¢ la producci¨®n masiva de c¨¦lulas madre, la creaci¨®n de modelos avanzados de enfermedades o la ampliaci¨®n de las capacidades de bioimpresi¨®n en 3D. Adem¨¢s, esta rama de la biotecnolog¨ªa puede contribuir a la creaci¨®n de nuevos materiales sustentables para la moda, el deporte o la construcci¨®n.

Durante una de sus tres caminatas espaciales, Rubio tambi¨¦n ayud¨® a instalar un dispositivo dise?ado para el despliegue de sat¨¦lites peque?os. Adem¨¢s, en la ISS particip¨® en el cultivo de vegetales hidrop¨®nicos y hasta fue injustamente acusado por sus compa?eros de comerse un par de tomates que hab¨ªan sido colocados en una bolsa, pero terminaron flotando por meses en los ductos del complejo espacial. Solo fue exonerado cuando, meses despu¨¦s, otros astronautas los encontraron cuando ¨¦l ya estaba de regreso a la Tierra. Aprender a cultivar en agua o aire depender¨¢ gran parte de la carrera espacial en el futuro.
Los retos cotidianos de vivir en el espacio
Rubio se hab¨ªa preparado para estar seis meses en el espacio ¡ªlo que suele durar una misi¨®n de la NASA por las responsabilidades extenuantes para quien las hace¡ª pero acab¨® estando m¨¢s de un a?o, lo que le convirti¨® en el astronauta de la agencia estadounidense en estar m¨¢s tiempo en la estaci¨®n espacial. Super¨® a Mark Vande Hei, que hab¨ªa estado 355 jornadas seguidas en la ISS.
¡ª ?Extra?aba m¨¢s la Tierra cuando estaba varado en la ISS o extra?a m¨¢s ahora estar de vuelta all¨¢?
¡ª Cuando estaba all¨¢, cada d¨ªa extra?aba a la familia y se extra?aba la casa, pero ya estando aqu¨ª, cuatro meses despu¨¦s del regreso, por lo menos una vez a la semana pienso que me gustar¨ªa estar de nuevo por lo menos unas cuantas horas, para disfrutar la vista, para disfrutar de estar flotando y porque de veras que ser parte de una misi¨®n espacial completa es algo muy especial y lo extra?o un poco, reconoce tras soltar una carcajada.
Aunque no extra?a hacerlo todo el tiempo. Rubio asegura que las rutinas cotidianas en el espacio son menos glamourosas de lo que nos imaginamos en la Tierra. El astronauta pas¨® un a?o completo aislado del mundo, flotando, sin comer alimentos frescos, sin abrazos de la familia ni salidas a caminar. Pasaba el d¨ªa trabajando hasta nueve horas en investigaciones de alt¨ªsimo nivel en las que no hay margen para equivocarse y en labores de mantenimiento y de entrenamiento.
Eran jornadas intensas y cronometradas, dice, en las que, entre otras cosas, los astronautas reciben radiaci¨®n solar continua y pierden masa muscular aunque hagan dos horas de ejercicio diario. ¡°Uno tarda un par de meses en acostumbrarse a ese ritmo¡±, sostiene. Adem¨¢s, Rubio asegura que echaba de menos ver el agua fluir. Los astronautas se asean con una toalla mojada, mientras que los dientes se los lavan con la boca casi cerrada para evitar que el l¨ªquido se disipe por toda la estaci¨®n y contamine otras estancias donde se hacen investigaciones. Una vez usado, el dent¨ªfrico puede escupirse en un pa?o, pero ¨¦l optaba por trag¨¢rselo. ¡°Yo me tragu¨¦ eso dos veces al d¨ªa por un a?o completo¡±, confiesa entre risas. ¡°Es parte de la operaci¨®n¡±.
La carrera espacial ha hecho idealizar a varias generaciones la labor de los astronautas, hombres y mujeres que arriesgan su vida por la ciencia. Y aunque la vista desde el espacio es espectacular, la carga emocional, f¨ªsica y laboral es dura y desafiante. ¡°Yo creo que cada d¨ªa de los 370 que pas¨¦ en el espacio fueron especiales y cada d¨ªa hab¨ªa una imagen espectacular que sumaba a la belleza que es la experiencia completa de estar all¨¢¡±, afirma.

Para ¨¦l, los mayores retos en el espacio son los biol¨®gicos, adaptarse a la vida sin gravedad. Y aunque algunos magnates ya parecen haber inaugurado la era del turismo espacial, Rubio cree que los humanos todav¨ªa no estamos listos para estancias espaciales largas, de m¨¢s de uno o dos a?os. Seg¨²n estimaciones de la NASA, con la tecnolog¨ªa actual, un viaje de ida y regreso a Marte podr¨ªa tardar tres a?os y a Plut¨®n, hasta 40. Aunque, matiza el astronauta, ¡°lo que hoy parece imposible, alg¨²n d¨ªa ser¨¢ normal¡±.
¡°Yo creo que psicol¨®gicamente y f¨ªsicamente hay gente que puede hacer el esfuerzo un poco m¨¢s de lo normal. Y ese tipo de gente es la necesaria para avanzar en la carrera espacial ahora¡±, afirma. Es una tarea en la que asegura que hace falta ¡°mucha fuerza¡± y un buen equipo detr¨¢s. ¡°Es muy importante tener una familia fuerte, una fuerte comunidad que lo apoya a uno para tener ¨¦xito¡±, sostiene.
Rubio se siente un privilegiado de poder formar parte de una misi¨®n de avanzadilla ¡°que est¨¢ adelantando la ciencia y tecnolog¨ªa y haciendo cosas para hacer la vida mejor de toda la humanidad¡±. El amor por este trabajo le hace querer mantenerse en unos cuantos a?os m¨¢s. ¡°Y, si Dios quiere, tal vez regresar al espacio por mucho m¨¢s¡±. 371 d¨ªas no son suficientes para el astronauta de la NASA que m¨¢s tiempo seguido ha estado en la estaci¨®n espacial internacional.
Latinos en el espacio
Hay 15 astronautas de origen hispano que han viajado al espacio con la NASA o sus aliados. Estos son algunos de sus hitos:
- Arnaldo Tamayo Méndez, de Cuba, fue la primera persona de origen hispano en viajar al espacio, en 1980.
- Rodolfo Neri Vela, de México, fue el primer hispano en volar en el transbordador espacial estadounidense, en 1985. También introdujo las tortillas en el menú de los astronautas.
- Franklin Chang-Díaz, de Costa Rica, fue el primer hispanoestadounidense en el espacio, en 1986. Tiene el récord de haber viajado al espacio siete veces.
- Ellen Ochoa, de origen mexicano, fue la primera astronauta hispana, en 1993. También fue la primera persona de origen hispano en dirigir el Centro Espacial Johnson de la NASA.
- José Hernández, de padres inmigrantes de México, fue el primer astronauta en usar Twitter en español desde el espacio, en 2009.
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