La clase obrera baila
En los setenta, chicos y chicas de los astilleros, de las f¨¢bricas o de las cajas de los supermercados hac¨ªan piruetas hasta que sal¨ªa el sol en el Wigan Casino. Era solo m¨²sica soul

Si pudiera elegir un momento de desenfreno de la historia de la m¨²sica popular, ?hasta cu¨¢l se transportar¨ªa? ?Woodstock? ?Una nave en un campo ingl¨¦s a finales de los ochenta? ?El Berl¨ªn de Bowie e Iggy? ?Studio 54? ?El swinging London? ?Un soundsystem de la Nueva York de los ochenta? ?Un tugurio de Kingston en los sesenta? ?El S¨®nar aquel en que actuaron Daft Punk? ?El Hollywood de Guns N¡¯Roses? ?El Madrid de la movida? Algunos, si nos ponemos a pensar en esto, algo que, encerrado en casa, pues est¨¢ tan bien como mal, lo tenemos claro: nos transportar¨ªamos inmediatamente el Wigan Casino de 1978, y eso que no serv¨ªan alcohol.
Aquel a?o, ese club del norte de Inglaterra fue elegido el mejor del mundo por la revista Billboard, un m¨¦rito considerable si tenemos en cuenta que apenas unos meses antes Bianca Jagger hab¨ªa entrado a lomos de un caballo blanco entre v¨ªtores, burbujas y polvos blancos en el neoyorquino Studio 54. ?Qu¨¦ fue el Wigan Casino? Pues uno de los templos del Northern Soul, que es la m¨²sica que hemos compilado en esta lista. Se trata de un soul espec¨ªfico fabricado durante los a?os sesenta. Espec¨ªfico porque, en casi todos los casos, cuando apareci¨® pas¨® sin pena ni gloria, aplastado por el poderoso e imperial sonido de la Motown; algunos incluso fueron grabados en la Motown y aplastados por sus compa?eros de sello. Si hay algo universal es la posibilidad de fracasar.
Durante los setenta, cuando la cosa mut¨® hacia el funk y luego hacia la m¨²sica disco, un pu?ado de seguidores de equipos de f¨²tbol del norte de Inglaterra empezaron a aprovechar sus viajes a Londres para ver los partidos del Leeds, el Blackburn o Sunderland para acercarse hasta la tienda de discos Soul City, en Covent Garden, y hacerse con siete pulgadas de aquellos artistas que nadie hab¨ªa querido comprar cuando el soul que despacharon se supon¨ªa estaba de moda. No iban a pasar casilla estil¨ªsticamente cuando hab¨ªa tanto de aquello por descubrir. Era soul y era del norte, no porque se hubiera confeccionado all¨ª, sino porque eran aquellos futboleros de clase trabajadora de aquellas localidades m¨¢s all¨¢ de las Midlands quienes se hac¨ªan con aquellos siete pulgadas. En ese particular que nos pcupa, la diferencia, al final, est¨¢ en la aproximaci¨®n, el hambre de conocimiento y la visi¨®n cultural, no tanto en el sonido. Esto del soul es, recordando a Monty Python, como ser del Frente Judaico Popular o del Frente Popular de Judea.
Blackpool Mecca, Twisted Wheel, Golden Torch o, claro, Wigan Casino, albergaban los fines de semana fiestas consagradas a este sonido. Chicos y chicas venidos de los astilleros, de las cadenas de montaje, de las fundiciones o de las cajas de los supermercados, armados con talco para frotarse las manos y realizar piruetas y anfetaminas para poder llevarlas a cabo hasta que saliera el sol. Pista de madera, Dj¡¯s que escond¨ªan la etiqueta en la galleta de los discos que pinchaban para que nadie pudiera saber qu¨¦ era ni copiarles, bolsas de fin de semana con una muda porque se ven¨ªa a sudar. En el Wigan Casino desde las 2.30 de la ma?ana hasta las 8. Y entonces era cuando sonaban las c¨¦lebres 3 Before Eight, los tres temas con los que se cerraba cada noche: I¡¯m On My Way de Dean Parrish, Long After Tonight Is All Over de Jimmy Radcliffe y Time Will Pass You By de Toby Legend.

Todo aquello se fue haciendo residual, en parte porque no hay cuerpo que sostenga este ritmo tantos a?os y en parte porque se convirti¨® en un nido de vividores y esnobs. Lo que una vez fue el ret¨¦n obrero de la cultura mod se convirti¨® en algo que sal¨ªa en las noticias porque alguien hab¨ªa pagado casi 30.000 euros por una edici¨®n del single Do I Love You (Indeed I Do) de Frank Wilson, porque Nick Hornby se mofaba de todo ello en una de sus novelas (Juliet, desnuda, 2010), o porque se hab¨ªa estrenado un pel¨ªcula basada en la escena (Northern Soul, de Elaine Constantine, 2014) que estaba bien, pero no tan bien como su banda sonora, lo que es una met¨¢fora perfecta de esta m¨²sica perfecta. Lo que estaba entre John Osbourne, Alan Sillitoe y el esp¨ªritu de Brian Clough termin¨® en manos de la facci¨®n m¨¢s elitista del frente mod. Hay pocas cosas m¨¢s gratificantes como descubrir un tema adscrito a lo que ser¨ªa el Northern Soul que desconoc¨ªas y hay pocas cosas m¨¢s irritantes que escuchar a alguien dar lecciones sobre Northern Soul. Aqu¨ª van 24 canciones que jam¨¢s nos vamos a cansar de escuchar y bailar. Jam¨¢s.
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