Gu¨ªa r¨¢pida para valorar la respuesta espa?ola a la Agenda 2030
Cinco criterios para evaluar la seriedad del compromiso asumido por Madrid

Uno de los rasgos singulares de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es que alienta procesos nacionales de adopci¨®n y de adaptaci¨®n de lo acordado a las circunstancias de cada pa¨ªs. Mientras la Agenda del Milenio se conceb¨ªa como b¨¢sicamente global y era claramente asim¨¦trica (con desafiantes tareas para los pa¨ªses m¨¢s pobres y leves compromisos para los ricos), la Agenda 2030 es una agenda universal, que interpela a todos los pa¨ªses, cualquiera que sea su nivel de desarrollo, y que se asienta sobre bases locales y nacionales, tratando de permear el conjunto de las pol¨ªticas p¨²blicas respectivas.
Para impulsar esos procesos, Naciones Unidas defini¨® un sistema de informes voluntarios de los pa¨ªses, a ser presentados en el Foro Pol¨ªtico de Alto Nivel del Consejo Econ¨®mico y Social de Naciones Unidas. Hasta el momento, en los dos a?os de vigencia de este proceso, se han presentado 125 informes, habiendo pa¨ªses (como Colombia o M¨¦xico, por ejemplo) que han pasado la evaluaci¨®n hasta por dos veces. De acuerdo con lo aprobado por el Gobierno, Espa?a presentar¨¢ su informe, junto con otros 46 pa¨ªses, en este a?o de 2018, en la reuni¨®n prevista para el Foro Pol¨ªtico de Alto Nivel de julio.
Para afrontar ese desaf¨ªo y de forma tard¨ªa, el Gobierno espa?ol defini¨® el mecanismo para elaborar la estrategia nacional de desarrollo sostenible: nombr¨® a un embajador en misi¨®n especial para coordinar los trabajos preparatorios y cre¨® un Grupo de Alto Nivel, de car¨¢cter interministerial, presidido por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperaci¨®n, para acordar el contenido de los compromisos espa?oles. Existe ya un borrador inicial del documento, sobre el que est¨¢ trabajando el Grupo de Alto Nivel, y se espera que ese documento se haga p¨²blico a finales de abril o comienzos de mayo.
Que el informe espa?ol pasar¨¢ c¨®modamente el examen es algo que no admite dudas, entre otras cosas porque no existe baremo alguno frente al que deba medirse. Naciones Unidas ha tratado de orientar el ejercicio, generando un Manual y diversas herramientas para la orientaci¨®n de los pa¨ªses, pero aun as¨ª el proceso es muy laxo y los informes presentados son de muy diversa entidad y alcance. En el Comit¨¦ de Pol¨ªticas para el Desarrollo de Naciones Unidas, al que pertenezco, se hizo un estudio piloto de los informes presentados en 2017 y se pudo comprobar la disparidad existente en la interpretaci¨®n de la Agenda 2030 y en los niveles de exigencia con que se trasladan sus prop¨®sitos a las pol¨ªticas nacionales.
Si no existen previsiones presupuestarias para los compromisos, hay que dudar de la voluntad efectiva de cumplirlos
Ahora bien, este hecho no exime a Espa?a de construir una buena estrategia, capaz de activar las energ¨ªas del gobierno y de los actores sociales, alineando los esfuerzos respectivos con los prop¨®sitos de la Agenda. Evaluar si la propuesta del gobierno es razonable requerir¨¢, por tanto, un juicio ponderado de los compromisos que se asumen en todos y cada uno de los 17 objetivos y de las respectivas 169 metas. Se trata, acept¨¦moslo, de una tarea ambiciosa, que requerir¨ªa tiempo y esfuerzos. D¨¦jenme que les ofrezca, de forma alternativa, cinco criterios sencillos de car¨¢cter transversal (es decir, que afectan a la integralidad de la Agenda) a trav¨¦s de los que juzgar la seriedad del compromiso asumido por Espa?a. Los plantear¨¦ en forma de interrogantes a los que el documento deber¨ªa dar respuesta.
En primer lugar, ?se han identificado los grupos que resultan m¨¢s vulnerables, marginados o empobrecidos en el seno de la sociedad espa?ola?; y ?se han establecido pol¨ªticas dirigidas a atender sus espec¨ªficas necesidades? Como es sabido, uno de los principios que inspira la Agenda 2030 alude a la necesidad de potenciar la inclusi¨®n social, haciendo que sean los sectores m¨¢s vulnerables, empobrecidos o marginados los que se beneficien en mayor medida de los procesos de transformaci¨®n que se reclama: un prop¨®sito que ha quedado acu?ado bajo el lema de ¡°no dejar a nadie atr¨¢s¡±. Es claro que ese principio no se har¨¢ operativo si los pa¨ªses no hacen el esfuerzo, primero, de identificar de manera precisa a los grupos vulnerables existentes en su seno; y, segundo, de analizar sus carencias y sugerir medidas de pol¨ªtica para superarlas.
En segundo lugar ?se han identificado adecuadamente los potenciales conflictos e interdependencias entre las pol¨ªticas a aplicar? Los objetivos y metas de la Agenda 2030 se despliegan en muy diversos campos, en ocasiones dando lugar a prop¨®sitos no enteramente compatibles. El impulso del crecimiento puede tener a corto plazo efectos perversos sobre el entorno ambiental o la protecci¨®n de la vejez puede reducir los recursos disponibles para apoyar la formaci¨®n de los j¨®venes. Es necesario que los informes nacionales detecten estos conflictos y establezcan las transacciones necesarias entre prop¨®sitos, todos ellos deseables. Obviar este hecho ser¨ªa un signo de la limitada seriedad con la que se ha hecho el ejercicio de programaci¨®n.
En tercer lugar, ?es una estrategia del gobierno de la naci¨®n o una que acoge al conjunto de la sociedad? Por su ambici¨®n y car¨¢cter comprehensivo la Agenda interpela no solo a los gobiernos centrales, sino tambi¨¦n a los locales y auton¨®micos y al conjunto de la sociedad. Por ello, la Agenda 2030 se?ala (p¨¢rrafo 84) que los procesos de revisi¨®n, aunque dirigidos por los Estados, deben implicar al conjunto de los actores sociales. En el caso espa?ol, algunos de ellos (gobiernos aut¨®nomos, gobiernos locales, algunas empresas, ONG y universidades) han revelado mayor inter¨¦s y capacidad de iniciativa que el propio gobierno de la naci¨®n. El objetivo 17 de la Agenda establece que para afrontar los desaf¨ªos de la Agenda 2030 se requieren alianzas entre actores diversos, que sumen capacidades, experiencias y recursos. Es dif¨ªcil que ese efecto se produzca si esos mismos actores afectados han quedado marginados de los procesos de definici¨®n de la estrategia nacional.
En cuarto lugar ?se han previsto mecanismos adecuados para dar el seguimiento y rendici¨®n de cuentas de la Agenda 2030? La institucionalidad creada hasta el momento (un embajador en misi¨®n especial y un Grupo interministerial de Alto Nivel), si bien apta para elaborar el documento de compromisos, no lo es para dar seguimiento a la Agenda, habida cuenta de que esta comportar¨¢ compromisos de pol¨ªtica p¨²blica en muy diversos ¨¢mbitos. Solo una instancia con autoridad supraministerial para mediar y coordinar esos esfuerzos podr¨ªa hacer esa tarea. Al tiempo que debe preverse el sistema de rendici¨®n de cuentas ante las instancias de representaci¨®n democr¨¢tica. Si esos aspectos no se definen, es dif¨ªcil que se conf¨ªe en un efectivo cumplimiento de lo prometido.
Por ¨²ltimo, ?la estrategia se traduce en compromisos presupuestarios que den sentido a las prioridades asumidas? Si no existen previsiones presupuestarias que den respaldo, siquiera de forma tentativa, a los compromisos planteados, hay que dudar de la voluntad efectiva de hacerlos realidad. Dado que la Agenda es amplia, cabr¨ªa enfocar la mirada hacia los compromisos internacionales: ?se programa ampliar la ayuda internacional? ?se piensa elevar el compromiso en materia de cambio clim¨¢tico?
En suma, sugiero que, cuando se haga p¨²blica la propuesta del gobierno sobre la Agenda 2030 la analicemos a la luz de estos cinco sencillos interrogantes. Si la respuesta que obtenemos para cada uno de ellos es positiva, podremos respirar tranquilos: es posible que haya carencias en alg¨²n componente, pero el documento, en su conjunto, responder¨ªa a un esfuerzo serio por parte del gobierno. Si se acumulan respuestas negativas, es posible que el documento sea aparente y que, incluso, pase sin problemas el ejercicio de Naciones Unidas, pero existir¨ªan motivos serios para la preocupaci¨®n.
Jos¨¦ Antonio Alonso es catedr¨¢tico de Econom¨ªa Aplicada en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Comit¨¦ de Pol¨ªticas para el Desarrollo de Naciones Unidas.
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