Las manos que mueven el petr¨®leo
La escalada de los precios del cruso pone de manifiesto que buena parte de la negociaci¨®n de contratos est¨¢ fuera de control
El barril de petr¨®leo ha dejado de ser una unidad de medida, equivalente a 159 litros, que se utilizaba para comprar y vender en el mercado m¨¢s sensible del mundo. Se ha convertido en un concepto. Sobre el "barril de papel" ha florecido un inmenso y sofisticado negocio financiero. En apenas dos a?os, de 2005 a 2007, seg¨²n datos de la Securities and Exchange Commission (SEC, comisi¨®n de valores) de EE UU, los contratos de futuros sobre petr¨®leo (promesas de compras y de ventas sobre un producto que a¨²n no existe f¨ªsicamente) han pasado de 1,7 billones de d¨®lares a ocho billones.
Con unos precios que se han duplicado en un a?o, la cuesti¨®n no se centra en si hay especulaci¨®n en el mercado del crudo, algo que nadie niega, sino si lo que realmente existe es manipulaci¨®n. ?Hay alguien que se lo est¨¢ llevando crudo? La pregunta, con el m¨ªtico FBI practicando centenares de detenciones en EE UU por supuestas irregularidades cometidas con las hipotecas basura, tiene mucha miga. Y tiene base.
Los contratos de futuros han pasado en dos a?os de 1,7 a 8 billones de d¨®lares
Hay 630 fondos vinculados a la evoluci¨®n del precio de la energ¨ªa
S¨®lo unos pocos saben qui¨¦n compra y vende 'petr¨®leo de papel'
Seg¨²n los expertos, el precio del barril se mantendr¨¢ sobre los 100 d¨®lares
Oferta y demanda s¨®lo pueden explicar subidas del 60% en seis meses
El mundo consume 160.000 litros de petr¨®leo por segundo
No es un debate de barra de bar. El presidente del Comit¨¦ de Energ¨ªa del Senado de EE UU, Jeff Bingamann, ha solicitado informaci¨®n al organismo encargado de supervisar el mercado de futuros, la Commodity Futures Trading Commission (CFTC), porque cree que, efectivamente, existe riesgo de manipulaci¨®n en el mercado. La CFTC no ha llegado tan lejos. El organismo s¨®lo ha admitido, en un informe hecho p¨²blico esta misma semana, que los inversores "especulativos" acaparaban en enero del a?o 2000 el 37% de los contratos de compra para el petr¨®leo West Texas en el New York Mercantile Exchange (Nymex), el mercado oficial del petr¨®leo en EE UU; mientras que la ¨²ltima actualizaci¨®n de estos mismos datos, del mes de abril de este a?o, eleva el porcentaje hasta el 71%.
El espectacular aumento de las posiciones especulativas casa perfectamente con la multiplicaci¨®n, en los ¨²ltimos a?os, de los fondos "indexados" a la evoluci¨®n de los precios de las materias primas. La ca¨ªda en la rentabilidad de la Bolsa, el hundimiento del d¨®lar frente al euro y las presiones inflacionistas, entre otros factores, han hecho florecer este tipo de fondos como los hongos. Tambi¨¦n el sector de la energ¨ªa. Los datos son f¨¢ciles de encontrar. Seg¨²n el Energy Hedge Fund Center, en 2004 exist¨ªan 180 energy funds. Hoy hay 630 contabilizados.
?Qu¨¦ hacen este tipo de fondos? Especular. Algo que, en principio, no es ilegal. Forma parte de las reglas del juego financiero. Al fin y al cabo, cualquier inversi¨®n en Bolsa es una apuesta especulativa. Incluso en determinados momentos, y as¨ª lo reconocen las propias compa?¨ªas petroleras, la proliferaci¨®n de fondos y de contratos fue bien recibida. M¨¢s agentes y m¨¢s contratos significan m¨¢s mercado, m¨¢s liquidez, m¨¢s comisiones y m¨¢s beneficios.
Pero con el petr¨®leo en 140 d¨®lares, se han encendido las alarmas. En una doble direcci¨®n. Primero, se trata de determinar hasta qu¨¦ punto est¨¢ influyendo la especulaci¨®n en los precios. Y segundo, se intenta dar respuesta a una cuesti¨®n inquietante: ?est¨¢ todo el mercado del petr¨®leo bajo control?
La prestigiosa publicaci¨®n econ¨®mica Business Week trataba de contestar ambas cuestiones recientemente. La conclusi¨®n era sombr¨ªa: "Es dif¨ªcil calibrar la influencia de la especulaci¨®n [en los precios] porque buena parte del mercado no est¨¢ regulada". Son palabras gruesas. Apuntan a ausencia de controles, a zonas oscuras que nadie, ni siquiera la CFTC estadounidense, controla. De ah¨ª a las teor¨ªas de la conspiraci¨®n hay un paso. Un paso que ya se ha dado.
En junio de 2006, un informe del Subcomit¨¦ Permanente de Investigaciones del Senado de EE UU puso el primer cascabel al gato especulativo. El informe, titulado El papel del mercado especulativo en los precios crecientes del petr¨®leo y el gas, se?alaba que "hay pruebas sustanciales que apoyan la conclusi¨®n de que la gran cantidad de especulaci¨®n en el mercado ha aumentado considerablemente los precios". "Hasta hace poco", continuaba el informe, "los futuros de energ¨ªa estadounidenses se negociaban exclusivamente sobre intercambios regulados dentro de Estados Unidos, como el Nymex, que est¨¢ sujeto a la supervisi¨®n extensiva del CFTC [...]. Sin embargo, en los a?os recientes hubo un enorme crecimiento del comercio de contratos que parecen estructurados y est¨¢n estructurados como contratos de futuros, pero que se negocian en mercados electr¨®nicos no regulados de tipo OTC (Over the counter)". Blanco y en botella. Hay una parte del mercado que nadie controla porque los contratos OTC no son otra cosa que instrumentos financieros negociados directamente entre dos partes que nadie controla, sin salir al mercado y sin informar de ellos. Se parecen a los contratos de futuros, pero no lo son. En ingl¨¦s se les llama futures look-alikes. Y est¨¢n a resguardo de cualquier mirada.
?C¨®mo se ha llegado a esta situaci¨®n? Hay respuesta. Porque en 2000, en EE UU, se cambi¨® la legislaci¨®n. En la llamada Commodity Futures Modernization Act of 2000, el comercio de materias primas energ¨¦ticas por parte de grandes empresas en los mercados over the counter qued¨® eximido de la supervisi¨®n de la CFTC. El hecho de que la reforma fuera solicitada e impulsada por Enron, la compa?¨ªa protagonista de uno de los mayores esc¨¢ndalos energ¨¦ticos de todos los tiempos es la guinda.
La trascendencia de la reforma de 2000 es importante. Entre otras cosas, a los que comercian en el Nymex se les exige guardar los registros de todos los tratos e informar de los grandes contratos a la CFTC. A los que operan en mercados OTC se les exime del deber de informar.
Creado el agujero negro, todav¨ªa en 2006 se registr¨® otra vuelta de tuerca a favor de la especulaci¨®n. En enero de ese a?o, la Administraci¨®n de Bush permiti¨® al principal operador de negocios electr¨®nicos en energ¨ªa, el Intercontinental Exchange (ICE), usar sus terminales de comercio en EE UU para operar con futuros de petr¨®leo estadounidense en el mercado de futuros de Londres, el ICE Futures. El resultado es que los estadounidenses que quieran negociar con petr¨®leo, gasolinas, etc¨¦tera, de EE UU pueden evitar toda la supervisi¨®n del mercado de EE UU si contratan en el ICE de Londres en vez de en el Nymex de Nueva York. Un dato: cuando se aprob¨® la excepci¨®n, en enero de 2006, el petr¨®leo rondaba los 60 d¨®lares por barril.
El Nymex y el ICE, a trav¨¦s de los contratos de futuros sobre el petr¨®leo de EE UU (West Texas Intermediate) y de Europa, brent, controlan los precios de referencia del petr¨®leo. Pero no est¨¢ claro qui¨¦n controla al controlador. El hecho de que el presidente de Nymex, James Newsome, fuera, a su vez, ex presidente de la CFTC y se siente en la direcci¨®n de otro de los mercados petroleros mundiales importantes, el Dubai Mercantile Exchange, no hace sino alimentar suspicacias.
Esos recelos pueden tener m¨¢s o menos fundamento. Pero hace tiempo que se sabe que en un lugar oscuro, a 14 grados de temperatura, con sustrato adecuado y una humedad del 80% crecen champi?ones. ?Qu¨¦ sucede cu¨¢ndo se dan todas las condiciones para que alguien gane miles de millones a trav¨¦s de mercados no regulados y con transacciones de las que no queda rastro?
La respuesta es obvia. Y est¨¢ en buena parte detr¨¢s de las acusaciones que, por ejemplo, est¨¢ lanzando la Organizaci¨®n de Pa¨ªses Exportadores de Petr¨®leo (OPEP) contra EE UU.
Pero la mayor¨ªa de analistas coinciden en se?alar que el incremento del precio del petr¨®leo se debe a un problema cl¨¢sico de oferta y demanda, m¨¢s que al papel de los especuladores o los manipuladores en el mercado. Jeff Currie, jefe de Materias Primas de Goldman Sachs, y Paul Horsnell, su hom¨®logo en Barclays Capital -dos de los expertos m¨¢s respetados del sector-, afirman que el problema es estructural. "Los especuladores juegan a ambos lados del mercado, y cuando unos compran, eventualmente venden, y viceversa", afirma Horsnell, que subraya que "los datos fundamentales apuntalan la idea de que el precio a largo plazo del petr¨®leo se mantendr¨¢ sobre los 100 d¨®lares".
Nadie niega que en el mercado hay un componente especulativo. Pero la mayor parte de los expertos que trabajan para grandes bancos y fondos limitan su influencia. Harry Tchilinguirian, analista senior de BNP, sostiene, por ejemplo, que "la posici¨®n neta en futuros mantenida por los especuladores, como porcentaje del conjunto del mercado, se ha estancado en el 4% y los m¨¢ximos de los dos ¨²ltimos a?os no se han situado por encima del 8%". Tchilinguirian distingue entre especuladores "comerciales", que trabajan con el producto y se cubren de posibles oscilaciones en los precios con contratos de futuros y especuladores puros, que no est¨¢n interesados f¨ªsicamente en el producto, sino simplemente en las ganancias que pueden obtener. Pues bien, para el analista, ambos tipos de especulaci¨®n han aumentado en n¨²mero. Pero son los participantes comerciales los que marcan la tendencia. El movimiento ser¨ªa as¨ª: los cambios en las posiciones especulativas siguen a los cambios en las posiciones comerciales. En su opini¨®n, todo se reduce a una cuesti¨®n: "?Podemos", se pregunta, "satisfacer el incremento de la demanda de petr¨®leo a medida que avanzamos?". La respuesta es "no", y la consecuencia, una gran presi¨®n alcista sobre los precios. Todo claro.
Pero no lo suficiente para tranquilizar a todo el mundo. El mercado, adem¨¢s de opaco, es estrecho en la c¨²spide. Seg¨²n destacan especialistas como el economista del Centro de Investigaciones sobre la Globalizaci¨®nWilliam Engdahl, s¨®lo unos pocos grandes actores, como Goldman Sachs, Morgan Stanley, Citigroup y JPMorgan Chase, tienen idea real de qui¨¦n compra y qui¨¦n vende "petr¨®leo de papel". En estas circunstancias, el hecho de que los gur¨²s pagados por estas entidades acierten en sus pron¨®sticos de precios puede avivar los recelos en vez de calmarlos.
El gur¨²-analista de moda es Arjun Murti. Encuadrado en la poderosa organizaci¨®n Goldman Sachs (gestor de su propio ¨ªndice, el Goldman Sachs Commodity Index), Murti pronostic¨® en una fecha tan temprana como marzo de 2005 -con el petr¨®leo por debajo de los 50 d¨®lares- una espectacular escalada en el precio del petr¨®leo. Asegur¨® que llegar¨ªa a 105 d¨®lares. El pron¨®stico fue recibido con hilaridad. Pero Murti acert¨®. Ahora, cuando los pron¨®sticos plantean horizontes de 150 y hasta 200 d¨®lares por barril, nadie se r¨ªe. Pero, ?son simplemente pron¨®sticos basados en fundamentales o empujones poco discretos a lo m¨¢s primario del ser humano, el miedo a un ma?ana todav¨ªa peor? Lo dir¨¢ el tiempo. Pero las profec¨ªas que se autoalimentan son peligrosas. Sobre todo si hay beneficios de por medio.
"En los mercados regulados no hay manipulaci¨®n". El responsable de estudios de la petrolera espa?ola de Repsol YPF, Antonio Merino, no tiene dudas. Es m¨¢s, nadie -asegura- ha dicho taxativamente y con pruebas que los precios en el mercado del petr¨®leo puedan estar manipulados. Con todo, reconoce, hay algunos aspectos complicados en el mercado, relacionados con el aumento de la inversi¨®n y posibles distorsiones en los precios.
Es una preocupaci¨®n extendida, que ha llevado a proponer algunas f¨®rmulas de soluci¨®n que, en estos momentos, parecen ut¨®picas. Por ejemplo, constituir un comit¨¦ internacional
de expertos que fijen los precios de referencia del barril de petr¨®leo una vez al mes. La idea del comit¨¦ la defiende, por ejemplo, el presidente honorario del Oxford Institute of Energy Studies de Reino Unido, Robert Mabro. El objetivo: que el mercado gane en transparencia, evitando que, como ahora sucede, sea una publicaci¨®n privada, propiedad de la industria petrolera -Platt's-, la encargada de publicar el precio del brent.
Porque lo que sucedi¨® una vez, puede volver a suceder. Entre los traders de las grandes compa?¨ªas se recuerda lo sucedido en el a?o 2001 con una peque?a petrolera de Reino Unido, Arcadia, controlada entonces por la japonesa Mitsui. Arcadia, seg¨²n la denuncia de una compa?¨ªa rival (Tosco), jug¨® con ¨¦xito durante un mes a marcar, ella sola, el precio del brent. En el p¨®quer, eso se llama jugar con cartas marcadas. ?C¨®mo lo hizo? En el mercado over the counter y tomando posiciones que le permit¨ªan controlar toda la cadena del valor. El resultado fue que entre el 21 de agosto de 2001 y el 5 de septiembre del mismo a?o, una sola compa?¨ªa, supuestamente, control¨® los precios de uno de los crudos de referencia al margen de cualquier control. El asunto beneficiaba a la compa?¨ªa, pero perjudic¨® a toda la cadena de intermediarios en el negocio. Probablemente fue denunciada por ello. Jug¨® con fuego y se quem¨®. Como consecuencia del esc¨¢ndalo, Platt's tuvo que cambiar la f¨®rmula para fijar el precio oficial del crudo brent.
Alfonso Mingarro, responsable de trading de la petrolera Cepsa, recuerda el caso. Pero, aun admitiendo que toda posibilidad que pueda ser imaginada, puede ser realizada -simple cuesti¨®n de tiempo-, Mingarro subraya que, en estos momentos, manipular los precios y los mercados es muy complicado. Sencillamente, sostiene, para manipular el mercado, en todo o en parte, har¨ªa falta controlar tales vol¨²menes de petr¨®leo que ser¨ªa pr¨¢cticamente imposible.
Lo que s¨ª se admite es que el mercado del "barril de papel" ha adquirido dimensiones impensables hace apenas cinco a?os. "Entonces", se?ala Mingarro, "por cada barril f¨ªsico de crudo se negociaban entre cinco y diez de papel". ?Y ahora? Nadie se aventura a hacer un c¨¢lculo.
S¨®lo de vez en cuando, voces acostumbradas a remar contracorriente se atreven a hacer diagn¨®sticos precisos. El multimillonario George Soros ha sostenido p¨²blicamente que "la especulaci¨®n est¨¢ afectando cada vez m¨¢s al precio, y ¨¦ste tiene una forma parab¨®lica t¨ªpica de las burbujas". En la misma l¨ªnea, el director gerente de Oppenheimer & Co, Fadel Gheit, sostiene que el juego de oferta y demanda no puede explicar que el precio suba en porcentajes superiores al 60% en menos de seis meses. "Llevo 30 a?os en este mercado y nunca vi algo igual", se?alaba Gheit en una entrevista a la revista Foreign Policy hace apenas seis meses.
Y es que, en el ¨²ltimo a?o, la escalada de precios ha sido brutal pero, bien mirado, no hay elementos de inestabilidad nuevos que expliquen la escalada. Los problemas geopol¨ªticos siguen siendo los mismos que hace un a?o (Ir¨¢n, Irak, Nigeria), las reservas petroleras de pa¨ªses como EE UU siguen altas -m¨¢s que nunca, seg¨²n algunos expertos-, el d¨®lar goza de la misma mala salud y debilidad y, si acaso, lo ¨²nico que se ha reforzado es el miedo. Luego, si no hay factores nuevos, habr¨¢ que concluir que algo por determinar est¨¢ pasando en los mercados. Algo m¨¢s, quiz¨¢, que la eterna tensi¨®n entre una demanda de crudo al alza y una oferta que apenas es suficiente para cubrirla.
Aunque a lo mejor se tiende a dramatizar el asunto y lo que conviene es aceptar que vivimos en una sociedad devoradora de recursos que no son eternos pero que quiz¨¢ s¨ª son baratos.
En un reciente art¨ªculo, el catedr¨¢tico de Recursos Energ¨¦ticos de la Universidad de Barcelona Mariano Marzo recordaba -previa cita del profesor sueco Kjell Aleklett- que un litro de gasolina suministra energ¨ªa por 10 kilovatios a la hora, cifra equivalente al esfuerzo que habr¨ªa que hacer para subir con una cuerda 10 coches de 1.200 kilos a la c¨²spide de la torre Eiffel. Todo ello por un precio de 1,20 euros (gasolina sin plomo 95), poco m¨¢s o menos lo que cuesta una cola embotellada. Y ?cu¨¢ntos refrescos ser¨ªan necesarios para tener energ¨ªa suficiente para subir 1.200 coches a lo alto de la torre Eiffel? El mundo consume, dicen los especialistas, 160.000 litros de petr¨®leo por segundo. No es de extra?ar que alrededor de tal hemorragia proliferen especuladores, gur¨²s, te¨®ricos, t¨¦cnicos, falsos profetas y hasta simples bandidos. Es probable, adem¨¢s, que el n¨²cleo del problema -una escalada de precios que asusta- tenga m¨¢s que ver con el juego de oferta y demanda que con maniobras extra?as. Pero est¨¢ claro tambi¨¦n que las tuber¨ªas por las que discurren las decisiones que orientan los precios permanecen ocultas para la mayor parte de los ciudadanos y, lo que es peor, tambi¨¦n para los Gobiernos.

Tu suscripci¨®n se est¨¢ usando en otro dispositivo
?Quieres a?adir otro usuario a tu suscripci¨®n?
Si contin¨²as leyendo en este dispositivo, no se podr¨¢ leer en el otro.
FlechaTu suscripci¨®n se est¨¢ usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PA?S desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripci¨®n a la modalidad Premium, as¨ª podr¨¢s a?adir otro usuario. Cada uno acceder¨¢ con su propia cuenta de email, lo que os permitir¨¢ personalizar vuestra experiencia en EL PA?S.
?Tienes una suscripci¨®n de empresa? Accede aqu¨ª para contratar m¨¢s cuentas.
En el caso de no saber qui¨¦n est¨¢ usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contrase?a aqu¨ª.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrar¨¢ en tu dispositivo y en el de la otra persona que est¨¢ usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aqu¨ª los t¨¦rminos y condiciones de la suscripci¨®n digital.