Los efectos del confinamiento en la salud mental de ni?os y adolescentes
Psiquiatras y psic¨®logos se?alan el posible aumento de ansiedad, estr¨¦s postraum¨¢tico y depresi¨®n por evento traum¨¢tico masivo. Incluso, alertan de que estos trastornos ser¨¢n "la siguiente pandemia"

Cerca de 860 millones de ni?os en todo el mundo, siete millones de ni?os menores de 15 a?os en Espa?a, salieron un d¨ªa del colegio y a la ma?ana siguiente no pudieron regresar a la escuela ni jugar con sus amigos ni visitar a los abuelos ni correr al aire libre. Mientras las cifras de contagios y muertes por coronavirus aumentaban con el paso de los d¨ªas y semanas de confinamiento, los problemas de salud mental tambi¨¦n crec¨ªan, pero de forma silenciosa.
Aunque todav¨ªa no ha pasado suficiente tiempo para predecir las secuelas psicol¨®gicas que provocar¨¢ la pandemia, algunos expertos hablan ya de una ¡°cuarta ola¡± sanitaria
¡°Lo que conlleva un evento traum¨¢tico masivo, como puede ser una pandemia, pero lo hemos observado tambi¨¦n en atentados como el 11M y grandes cat¨¢strofes naturales, es un trauma agudo, que pueden experimentar ni?os y mayores. Que no presenten s¨ªntomas ahora no significa que no aparezcan en los pr¨®ximos meses. Los ni?os est¨¢n sometidos a un peligro invisible que provoca muertes, en una situaci¨®n de extrema gravedad, inesperada, impactante, que provoca una reacci¨®n normal del organismo a nivel psicol¨®gico, y que ya est¨¢n registrando las encuestas de los primeros estudios que intentan medir c¨®mo est¨¢ afectando la pandemia a la salud mental¡±, se?ala Abigail Huertas, psiquiatra del Hospital Gregorio Mara?¨®n de Madrid y portavoz de la Asociaci¨®n Espa?ola de Psiquiatr¨ªa del Ni?o y Adolescente (AEPNyA). ¡°A esa amenaza invisible se suman otros factores estresantes como perder las rutinas de la escuela y las relaciones sociales con los amigos. Tambi¨¦n es posible que alg¨²n familiar haya pasado la enfermedad aislado en una habitaci¨®n de la casa, o que haya llegado una ambulancia y se lo haya llevado al hospital; quiz¨¢ han sufrido alguna p¨¦rdida y no habr¨¢n podido elaborar el duelo, ni despedirse, o puede que sus padres hayan perdido el trabajo, con todo lo que eso implica. Siempre se?alamos que el entorno del ni?o es clave para su salud mental: si los padres no est¨¢n bien, los ni?os no estar¨¢n bien¡±, a?ade.
Aunque todav¨ªa no ha pasado suficiente tiempo para predecir las secuelas psicol¨®gicas que provocar¨¢ la pandemia, algunos expertos hablan ya de una ¡°cuarta ola¡± sanitaria. Si la primera ola fue la avalancha de enfermos por covid-19 en los hospitales, la segunda y tercera oleadas ser¨¢n los pacientes de otras patolog¨ªas urgentes o cr¨®nicas que requer¨ªan atenci¨®n m¨¦dica y fue pospuesta por la pandemia. La cuarta ola corresponder¨ªa a una segunda epidemia, de trastornos de salud mental, que convertir¨¢ las listas de espera en situaciones l¨ªmite.
Uno de los primeros estudios sobre el impacto psicol¨®gico del coronavirus, con 1.210 encuestados en 194 provincias de China, de los que 344 eran j¨®venes de 12 a 21 a?os, desvel¨® que el 53,8% de los encuestados consideraba el impacto psicol¨®gico del brote como moderado o severo, un 16,5% se?al¨® s¨ªntomas depresivos moderados a severos y un 28,8%, s¨ªntomas de ansiedad moderada a severa, donde el principal miedo (75,2% de los encuestados) era que alg¨²n familiar contrajera la enfermedad. Otra encuesta, realizada a 4.872 participantes en China, advert¨ªa del peligro de la ¡°infodemia¡±, o sobreinformaci¨®n sobre el coronavirus a trav¨¦s de redes sociales, que aumentaba significativamente la prevalencia de depresi¨®n, ansiedad y la combinaci¨®n de ambas. Por eso, psic¨®logos y psiquiatras recomiendan limitar la exposici¨®n de los ni?os a las noticias y telediarios.
Confinamiento y depresi¨®n
Los problemas de salud mental no solo tienen que ver con el miedo a un virus invisible, sino tambi¨¦n con el distanciamiento social. Varios estudios preliminares se?alan la relaci¨®n entre largas cuarentenas y mayor angustia psicol¨®gica, que puede manifestarse como pesadillas, terrores nocturnos, miedo a salir a la calle o a que sus padres vuelvan al trabajo, irritabilidad, hipersensibilidad emocional, apat¨ªa, nerviosismo, dificultades para concentrarse e incluso leve retraso en el desarrollo cognitivo del ni?o. En 2013, la Universidad de Kentucky public¨® un an¨¢lisis del impacto de las medidas de aislamiento como control de enfermedades, donde el 30% de los ni?os confinados y el 25% de sus padres cumpl¨ªan los criterios para diagnosticar trastorno de estr¨¦s postraum¨¢tico. Una reciente encuesta, procedente de la provincia china de Hubei, destac¨® el aumento de s¨ªntomas depresivos y de ansiedad en una muestra de 2.330 escolares, despu¨¦s de solo 34 d¨ªas de confinamiento debido al coronavirus.
Precisamente en Espa?a, uno de los pa¨ªses con las medidas m¨¢s estrictas de confinamiento, los menores de 14 a?os no salieron de casa entre el 15 de marzo y el 26 de abril, cuando se autorizaron los primeros paseos. El Grupo de Investigaci¨®n, An¨¢lisis, Intervenci¨®n y Terapia Aplicada con Ni?os y Adolescentes (AITANA) de la Universidad Miguel Hern¨¢ndez ha puesto en marcha un estudio pionero, que analiza el impacto emocional del confinamiento en ni?os italianos y espa?oles, a trav¨¦s de 1.143 encuestas a padres con hijos de tres a 18 a?os.
¡°Nuestro objetivo es examinar c¨®mo estaba afectando a los ni?os y adolescentes el confinamiento, con el fin de que los resultados sirvieran de gu¨ªa a padres y a profesionales para detectar y prevenir esos posibles problemas. Los resultados indican que la cuarentena impuesta por la covid-19 afecta psicol¨®gicamente a los ni?os. Aunque tienen gran capacidad de adaptarse a nuevas situaciones, parece que no tienen suficientes habilidades para hacer frente a la situaci¨®n de confinamiento que vivimos en Espa?a sin verse afectados emocionalmente¡±, afirma Mireia Orgil¨¦s, coinvestigadora del estudio, que en un futuro incluir¨¢ tambi¨¦n datos de Portugal.
Nueve de cada diez padres informaron de cambios en el estado emocional y conductual de sus hijos, en comparaci¨®n con antes de la cuarentena. ¡°Adem¨¢s, los h¨¢bitos tambi¨¦n hab¨ªan cambiado: el 25% de los ni?os com¨ªa m¨¢s de lo habitual, el 73% de los ni?os usaba dispositivos electr¨®nicos m¨¢s de 90 minutos al d¨ªa (en comparaci¨®n con el 15% que lo hac¨ªan antes de la cuarentena) y solo el 14% de los ni?os practicaba 60 minutos de actividad f¨ªsica diaria, que es lo recomendable seg¨²n la Organizaci¨®n Mundial de la Salud¡±, abunda Orgil¨¦s. Las diferencias en las medidas del confinamiento, seg¨²n su investigaci¨®n, tambi¨¦n habr¨ªan provocado que los ni?os espa?oles estuvieran m¨¢s afectados psicol¨®gicamente que los ni?os italianos.
Ansiedad y trauma
En Espa?a, los servicios de salud mental ya atend¨ªan al 30% de la poblaci¨®n infanto-juvenil, antes de la pandemia. En los pr¨®ximos meses se comprobar¨¢ si las malas predicciones se cumplen y si se eleva esa cifra. Antes de que suceda, varias asociaciones y sociedades cient¨ªficas del ¨¢mbito de la psiquiatr¨ªa y psicolog¨ªa han hecho un llamamiento al ministro de Sanidad, Salvador Illa, para que la salud mental de ni?os y j¨®venes no caiga en saco roto, como hasta ahora.
Los j¨®venes con psicopatolog¨ªas previas y ni?os institucionalizados, con medidas de protecci¨®n de los servicios sociales, que viv¨ªan situaciones desfavorables previas de pobreza, violencia intrafamiliar, depresi¨®n o consumo de sustancias, son los m¨¢s vulnerables. En un reciente webinar organizado por AEPNyA, la doctora Itziar Baltasar, psiquiatra de la Unidad de Adolescentes del Hospital Gregorio Mara?¨®n, el segundo con m¨¢s ingresos de Madrid, describ¨ªa c¨®mo la pandemia hab¨ªa obligado a reajustar el funcionamiento de la Unidad, donde ni siquiera pod¨ªan ofrecer consuelo f¨ªsico a j¨®venes pacientes con desbordamiento emocional.
Adolescentes con cuadros depresivos previos, que no hab¨ªan tenido contacto anteriormente con el servicio de salud mental, hab¨ªan requerido hospitalizaci¨®n durante el confinamiento, mientras otros que no ten¨ªan psicopatolog¨ªas previas, o aquellos con s¨ªntomas depresivos subsindr¨®micos, a ra¨ªz de la pandemia hab¨ªan desarrollado psicopatolog¨ªas graves. Si antes pod¨ªan distraerse de los pensamientos negativos saliendo con amigos o practicando deportes o actividades culturales fuera del hogar, el confinamiento hizo que sus preocupaciones y sensaci¨®n de aislamiento se multiplicaran. De la misma forma, en los servicios de urgencias del hospital se detect¨® un aumento en las tentativas suicidas por precipitaci¨®n. ¡°Mientras que el a?o pasado recibimos dos o tres casos en todo el a?o, en las ¨²ltimas semanas hubo cuatro pacientes ingresados, incluso pacientes que no ten¨ªan contacto previo con salud mental¡±, advierte la psiquiatra.
??C¨®mo diferenciar la tristeza y ansiedad normal, que ir¨¢n remitiendo de forma natural, de los traumas y secuelas a largo plazo? La doctora Abigail Huertas recuerda que ¡°no se habla de trastorno depresivo o duelo traum¨¢tico hasta pasados unos meses, con s¨ªntomas prolongados en el tiempo o limitantes para el desarrollo normal de su vida¡±.
El trastorno de estr¨¦s postraum¨¢tico suele estar ligado a un trauma vivido en primera persona por el ni?o, o un trauma vicario, cuando reflejan los traumas experimentados por sus padres, como pueden haber sufrido los profesionales sanitarios, por ejemplo. ¡°Se distingue porque aparece m¨¢s tarde, con el paso de unos meses. Adem¨¢s de tristeza y ansiedad desproporcionadas, se experimenta visiones de eventos traum¨¢ticos, es decir, vienen recuerdos o flashbacks que les invaden y paralizan, hasta el punto de no poder seguir con su vida en ese momento. Provoca recuerdos invasivos, insomnio, irritabilidad, bloqueos emocionales, y conductas evitativas. Por ejemplo, ni?os que no quieren pisar la casa de sus abuelos fallecidos, porque le evoca recuerdos, o no quieren ni acercarse ni tocar el tel¨¦fono porque les impact¨® ver a su madre gritando y llorando cuando recibi¨® una llamada sobre un familiar fallecido¡±, apunta la doctora Huertas.
Llevar¨¢ tiempo y requerir¨¢ ayuda profesional, pero los psiquiatras y psic¨®logos conf¨ªan en seguir tejiendo una red que sostenga la salud mental de los m¨¢s j¨®venes. Hasta ahora, los terapeutas se han dedicado a grabar recomendaciones para sus propios pacientes, y han facilitado estrategias y herramientas para que los padres pudieran ayudar a ni?os y adolescentes con vulnerabilidad previa. Tambi¨¦n est¨¢n en contacto con pediatras y m¨¦dicos de atenci¨®n primaria, para que detecten de forma precoz los primeros s¨ªntomas. ¡°La tristeza, el miedo y la rabia son normales, pero si detectamos esas emociones muy intensas o prolongadas en el tiempo, nuestra recomendaci¨®n es que nunca se pase por alto el sufrimiento emocional del ni?o¡±, concluye la doctora Huertas. ¡°Si un adolescente habla de que se quiere morir, el silencio o fingir que no pasa nada, no ayuda. Podemos preguntarle qu¨¦ necesita, si hay algo que podemos hacer o dejar de hacer para que se sienta mejor, sin obligar a hablar, pero sin ignorarlo, fomentar que practique deporte, que salga con sus amigos, que desarrolle su creatividad... Y siempre que tengamos dudas, consultar con un profesional porque tambi¨¦n en salud mental, m¨¢s vale prevenir que curar.
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