Colson Whitehead: ¡°Si las cosas no van bien en Estados Unidos en noviembre, otros cuatro a?os de muerte y destrucci¨®n¡±
La popular presentadora Oprah Winfrey y el expresidente Barack Obama son prescriptores de su obra. Una trayectoria literaria que atesora todo tipo de hitos, como dos premios Pulitzer consecutivos por sus dos ¨²ltimas novelas. Su voz retrata como pocas la realidad negra de su pa¨ªs, Estados Unidos, sumido en los estragos de la pandemia mientras se amplifican los ecos afroamericanos del movimiento Black Lives Matter. A pesar de todo, asegura, puede quedar un espacio para la esperanza.
Aquel libro naci¨® de un inocente error infantil. Qu¨¦ pasar¨ªa si el ferrocarril subterr¨¢neo del que hablaban los padres y los abuelos, met¨¢fora de aquella red clandestina de abolicionistas que ayud¨® a liberar a miles de esclavos, fuera de hecho un tren. Si unas v¨ªas se extendieran bajo tierra hacia una luz remota y Cora, una joven esclavizada en una terrible plantaci¨®n de Georgia, emprendiera por ellas su azarosa huida hacia la libertad. El ferrocarril subterr¨¢neo (2016) lanz¨® a Colson Whitehead al estrellato. Autor de seis libros previos, que van de un divertido ensayo sobre el p¨®quer a una distop¨ªa de una pandemia que degenera en apocalipsis zombi, Whitehead se convirti¨® en el sexto escritor de la historia, el segundo de color, en ganar el National Book Award y el Pulitzer por la misma novela. La recomend¨® Oprah Winfrey. Tambi¨¦n Barack Obama. El libro vendi¨® m¨¢s de un mill¨®n de ejemplares, tuvo un considerable impacto cultural y es ya un cl¨¢sico moderno.
Despu¨¦s de sumergirse en los horrores de la esclavitud y su legado t¨®xico, Whitehead se dispon¨ªa a entregarse a un proyecto m¨¢s ligero. Pero corr¨ªan los primeros meses de la Administraci¨®n de Trump, y entendi¨® que ten¨ªa que abordar de alguna manera todo aquello que estaba pensando. ¡±A veces tienes que sentarte a escribir el libro que tiene m¨¢s sentido escribir¡±, explica, ¡°aunque no sea el m¨¢s divertido de hacer¡±. Acudi¨® a una noticia que hab¨ªa llamado su atenci¨®n unos a?os antes. Igual que su predecesor, Los chicos de la Nickel (Random House), que se publica ahora en espa?ol (Edicions del Periscopi, en catal¨¢n), es una ficci¨®n basada en una realidad. En este caso, la terror¨ªfica historia del reformatorio Dozier, en Florida, donde se encontraron enterrados m¨¢s de 50 cad¨¢veres de ni?os. Durante d¨¦cadas, los supervivientes contaron historias de palizas, torturas y abusos sexuales, pero pocos las escucharon hasta el macabro hallazgo que confirm¨® m¨¢s de 100 a?os de abusos impunes.
La noticia de las exhumaciones salt¨® en 2014, coincidiendo con una sucesi¨®n de casos sobre abusos de polic¨ªas a ciudadanos afroamericanos. Eran los d¨ªas de las revueltas antirracistas de Ferguson, el surgimiento del movimiento Black Lives Matter. Tres a?os despu¨¦s, tras la elecci¨®n de Trump, el autor sinti¨® que deb¨ªa volver a esa cultura de la impunidad y se dispuso a hacer suya aquella historia. Su versi¨®n del reformatorio Dozier ser¨ªa el Nickel. Y la novela seguir¨ªa los pasos de dos adolescentes negros, Elwood y Turner, el primero idealista y el segundo pragm¨¢tico, y sus experiencias con la violencia de las autoridades y sus devastadoras consecuencias.
Los chicos de la Nickel le vali¨® en abril su segundo premio Pulitzer. Es el primer autor que recibe el galard¨®n dos veces por novelas consecutivas. En julio, a sus 50 a?os, Whitehead se convert¨ªa en el escritor m¨¢s joven de la historia en recibir el prestigioso premio de la Biblioteca del Congreso a los logros de una carrera. Reconocimientos que ha recibido confinado con su esposa, la agente literaria Julie Barer, y sus dos hijos, una chica de 15 y un ni?o de 6, en su segunda residencia de East Hampton. Una reclusi¨®n, forzada por el coronavirus, que ha aprovechado para terminar otra novela. Desde all¨ª, en una habitaci¨®n con una estanter¨ªa de dise?o minimalista salpicada con toques de parafernalia pop, se sienta a conversar por Zoom con El Pa¨ªs Semanal.
?Por qu¨¦ decidi¨® que la terror¨ªfica historia de aquel reformatorio de Florida era el veh¨ªculo para contar todo aquello que le atormentaba?
Est¨¢bamos enfrent¨¢ndonos a muchas evidencias de gente que se libraba de pagar por cosas. Eres un polic¨ªa blanco, matas a un adolescente negro desarmado, y te libras. Eres un superintendente o un guardia de un reformatorio, brutalizas y abusas f¨ªsica y sexualmente de cientos de j¨®venes, y te libras. Nunca te llevan ante la justicia, nadie paga por ello. Creo que si hubiera o¨ªdo hablar de Dozier seis meses antes, o seis meses despu¨¦s, no habr¨ªa tenido el mismo impacto en m¨ª. Es un sentimiento de que no hay manera alguna de eludir el hecho de que ocurrir¨¢n cosas terribles a gente inocente y los malos se zafar¨¢n.
La conversaci¨®n sobre la brutalidad policial, sobre la injusticia racial, se repite cada cierto tiempo. ?C¨®mo ha vivido la muerte de George Floyd y las protestas por todo el pa¨ªs que la siguieron?
Es m¨¢s de lo mismo. Crec¨ª en Nueva York en los a?os ochenta y siempre hubo episodios de brutalidad policial. Cada dos a?os hay una gran conversaci¨®n sobre ello y luego se olvida. No es que haya m¨¢s casos o sean m¨¢s graves, es que ahora todo el mundo tiene una c¨¢mara en su bolsillo. Lo que le pas¨® a George Floyd no es nada nuevo. Pero las protestas, en su envergadura y alcance, s¨ª lo fueron.
?Cree que ser¨¢ diferente esta vez?
Puedes promover cambios, pero la siguiente Administraci¨®n republicana los repeler¨¢. Debemos tener esperanza, pero las conquistas son fr¨¢giles y hay que protegerlas.
¡°Ha habido supremacistas blancos, racistas y corruptos en Estados Unidos durante 400 a?os. Ahora, uno es presidente¡±
Hay quien defiende que Trump ha colocado a Estados Unidos frente a un espejo, que refleja una imagen con la que elud¨ªa enfrentarse. Que ha empujado al pa¨ªs a un punto de no retorno ante el que no le queda m¨¢s remedio que abordar al fin este tema.
Tampoco es nada nuevo. Ha habido supremacistas blancos, racistas y corruptos en la historia estadounidense durante 400 a?os. Siempre estar¨¢n con nosotros. Lo que sucede es que ahora uno ha sido elegido presidente, y puede sembrar el caos a una escala que est¨¢ m¨¢s all¨¢ del alcance del racista medio.
?Tan intrincado en la sociedad estadounidense est¨¢ el racismo?
Estamos fundados sobre el genocidio de los nativos americanos y la esclavizaci¨®n de los africanos y sus descendientes. Junto a cualquier contribuci¨®n que haya hecho este pa¨ªs a las ideas de la democracia moderna, tambi¨¦n hay un racismo institucional. Y tan parte de nuestro patrimonio es una cosa como la otra.
Sus tres ¨²ltimos libros hablan de la huida.
Es cierto. Zona uno [2011] es sobre un apocalipsis zombi, y los supervivientes necesitan creer que hay un refugio a salvo de ese horror, donde pueden ser libres y vivir sin ser atacados. Cora, protagonista de El ferrocarril subterr¨¢neo [2017], tiene que creer que hay un sitio de libertad. Y parte de lo que mantiene vivo a Elwood, en Los chicos de la Nickel, es la idea de que la justicia prevalecer¨¢. He estado luchando con eso en los ¨²ltimos 10 a?os, no estoy seguro de por qu¨¦. Supongo que para un padre, si no crees que hay un sitio de seguridad para tus hijos, no tiene sentido seguir adelante. Mis ¨²ltimos tres libros est¨¢n animados por la esperanza de que, a pesar de toda la evidencia en sentido contrario, siempre hay un lugar bueno al que llegar.
Est¨¢ la esperanza de encontrar ese lugar bueno, pero resulta aterrador pensar, por ejemplo, que los abusos en aquel reformatorio de Florida duraron m¨¢s de 100 a?os¡
A nadie le importan los pobres, y menos los pobres de color. Desafortunadamente, es propio de la naturaleza humana: los poderosos abusar¨¢n y oprimir¨¢n a los que tienen menos poder, y la gente mirar¨¢ a otro lado.
En 2016, al recoger el National Book Award, dijo: ¡°S¨¦ amable con todo el mundo. Haz arte. Lucha contra el poder¡±. ?Hacer arte es su manera de luchar contra el poder?
No creo que las novelas en general sean capitales para la cultura. Las personas que pueden cambiar las leyes no son las que leen ficci¨®n literaria, no leen poes¨ªa. Hace mucho tiempo que una novela no ha cambiado la cultura de una manera importante. Habr¨ªa que remontarse, en Estados Unidos, a La caba?a del t¨ªo Tom o a La jungla, de Upton Sinclair. Pero yo soy escritor. Realizo mi contribuci¨®n a trav¨¦s de la escritura. El arte puede transformar a la gente en el ¨¢mbito individual, aunque soy esc¨¦ptico sobre cu¨¢nto puede contribuir al avance colectivo.
?Le sorprendi¨® la victoria de Donald Trump hace cuatro a?os?
No tanto. Tuvimos la esclavitud. Tuvimos a Bush, tuvimos a Reagan. No es que Obama ganara con un 80% del voto: gan¨® con el 51%. El 49% no vot¨® por ¨¦l. Hay gente incre¨ªblemente racista. Gente que vota contra sus propios intereses. Personas abandonadas por el sistema, por el capitalismo, por el sistema educativo, y que siguen votando por quienes los debilitan. Sean imb¨¦ciles, racistas o v¨ªctimas, son la mitad del pa¨ªs. Y no se van a ir a ninguna parte. Siempre estar¨¢n con nosotros.
?Cree que se puede volver a la normalidad, como parece proponer la campa?a de Joe Biden, o hace falta un cambio radical en Estados Unidos despu¨¦s de Trump?
¡°Aunque elijamos a un presidente mejor, tendremos el virus, la devastaci¨®n econ¨®mica, las vidas destruidas. Y? el medio ambiente. As¨ª que estamos jodidos¡±
No s¨¦ qui¨¦n ganar¨¢ en noviembre. No s¨¦ cu¨¢nto tardaremos en volver a cierto sentido de normalidad. Mucha gente estar¨¢ muerta. Muchos habr¨¢n perdido sus casas. Nueva York estar¨¢ devastada. Tardar¨¢ tiempo en volver a ser como era hace solo un a?o. Pero lo hemos hecho antes. Despu¨¦s del 11-S, por ejemplo. Hemos tenido pandemias antes, cat¨¢strofes, y siempre hemos reconstruido.
?Qu¨¦ piensa de la candidatura dem¨®crata de Joe Biden y Kamala Harris?
Ninguno de los dos fue mi primera opci¨®n. Pero estoy incre¨ªblemente emocionado al votar por ellos y ayudarlos a salir elegidos. El sistema bipartidista en Estados Unidos, para la gente negra particularmente, significa que votas por la persona que trata de matarte de manera menos eficiente. Y normalmente esos son los dem¨®cratas. En este caso, los republicanos tratan de matarme de forma tan agresiva que apoyar a Biden y Harris y hacer todo lo que est¨¦ en mis manos para que salgan elegidos es un placer, una alegr¨ªa y una necesidad.
?Elwood y Turner, uno idealista y otro pragm¨¢tico, son un desdoblamiento de su propia personalidad?
Supongo que todos tenemos un poco esa dial¨¦ctica de lucha entre la esperanza y el realismo, y ninguna de las dos filosof¨ªas acaba ganando del todo. Para m¨ª, fue bueno dar voz a las dos partes de mi personalidad y ver c¨®mo discuten la una con la otra.
Se dir¨ªa que Turner se impone en su cabeza estos d¨ªas.
Siempre Turner. Pero para otros puede ser diferente.
?No hay lugar hoy para la esperanza?
Como la mayor¨ªa de la gente, estoy en modo supervivencia. Ojal¨¢ en tres meses podamos tener una elecci¨®n positiva y arreglar cosas. Si no es as¨ª, nos apretaremos el cintur¨®n para otros cuatro a?os de muerte y destrucci¨®n.
?C¨®mo es esa novela que acaba de terminar?
Es una novela negra basada en el Harlem de los sesenta. Es muy diferente en el tono. Transcurre en la generaci¨®n de mis padres, y fue divertido imaginar a mis personajes movi¨¦ndose por la que es mi ciudad en la vida real. Ni ese libro ni el que voy a empezar en oto?o lidian con la historia americana y la raza de la misma manera. Hay m¨¢s humor, y ha sido bonito tener m¨¢s bromas y menos muerte.
Dice que empezar¨¢ en oto?o otro libro. ?De d¨®nde saca tanta inspiraci¨®n?
Var¨ªa. Puede ser algo que lea en la prensa, una idea infantil¡ Zona uno vino de un sue?o. Crec¨ª viendo pel¨ªculas de terror, y tuve sue?os de zombis desde los 10 u 11 a?os. Paso mucho tiempo solo desde que era un ni?o, mirando al infinito, entonces llega una idea y la agarro.
?En esa ni?ez solitaria y casera est¨¢ la semilla de su vocaci¨®n de escritor?
S¨ª. No me gustaba hacer deportes. Prefer¨ªa estar en casa, leyendo c¨®mics y viendo televisi¨®n. Hab¨ªa novelas de Stephen King que mi madre compraba. Cuando ten¨ªa 11 o 12 a?os, me parec¨ªa que escribir historias de vampiros o robots ser¨ªa un trabajo chulo. Podr¨ªa hacerlo desde casa, sin hablar con nadie, todo el d¨ªa solo. Ser un escritor parec¨ªa un trabajo interesante [risas].
?Cu¨¢ndo se convirti¨® en uno?
Escrib¨ª solo cuatro historias en la universidad. Luego empec¨¦ a trabajar para The Village Voice [revista semanal de cultura alternativa ya desaparecida]. Tuve una columna de televisi¨®n de 1994 a 1996. Ahora la cr¨ªtica de televisi¨®n es un trabajo aceptable, pero entonces era el curro m¨¢s mierdoso. La televisi¨®n fue mi ni?era, y que me pagaran por escribir sobre sitcoms era un sue?o hecho realidad. Escribir en peri¨®dicos es dif¨ªcil y, si aprendes a hacerlo, te da confianza para escribir ficci¨®n. Fue mi aprendizaje.
Y entr¨® entre sus lecturas Garc¨ªa M¨¢rquez¡
Para alguien que creci¨® leyendo ciencia-ficci¨®n, Garc¨ªa M¨¢rquez fue un hallazgo. El ferrocarril subterr¨¢neo usa la fantas¨ªa de una manera que aprend¨ª, en parte, de Borges y de Garc¨ªa M¨¢rquez. Est¨¢s en el mundo normal, luego en lo fant¨¢stico, y de vuelta al mundo normal. Fue instructivo leerlo. Tambi¨¦n James Joyce, Thomas Pynchon o Toni Morrison, que le¨ª despu¨¦s de la universidad. Esa gente ten¨ªa modos diferentes de contar historias sobre el mundo.
Al principio, fue rechazado varias veces.
Cada vez que quer¨ªa entrar en cursos de escritura creativa en la universidad me rechazaban. Pero si quieres ser un escritor vas a tener que familiarizarte con el rechazo. Nadie va a querer leer tus cosas. Si aprendes eso pronto, te ir¨¢ mejor despu¨¦s. Fue bueno construir un poco de armadura.
?Cu¨¢l es esa tradici¨®n literaria afroamericana en la que asegura trabajar?
En los ochenta y noventa, el linaje era Richard Wright, James Baldwin, Ralph Ellison, Toni Morrison, Alice Walker. En Beloved, de Toni Morrison, hay un fantasma. Habla de la esclavitud, pero tiene ese elemento fant¨¢stico. Me atra¨ªan los autores que usaban t¨¦cnicas posmodernas y fant¨¢sticas. Despu¨¦s del canon vino mucha gente de mi generaci¨®n, hijos del movimiento de derechos civiles, que crecimos ya con programas de estudios afroamericanos.
?Sus padres estuvieron implicados en el movimiento de derechos civiles?
Iban a las marchas, como cualquiera que creci¨® en un mundo que le privaba de derechos, pero no eran activistas. No puedes crecer en un pa¨ªs racista, en el que eres oprimido y devaluado, sin que eso sea parte de tu educaci¨®n.
Hay escritores con buenas cr¨ªticas; otros, con buenas ventas. Usted es de los pocos que las conjuga.
Tengo nueve libros publicados, algunos tuvieron buenas cr¨ªticas y otros malas, algunos tuvieron m¨¢s ¨¦xito y otros menos. Con los dos ¨²ltimos he sido muy afortunado. Dentro de 10 a?os a nadie le importar¨¢, pero me alegra haber tenido dos libros que hayan funcionado. He podido ahorrar algo de dinero para mandar a mis hijos a la universidad. He disfrutado de la libertad de no dar clases. Pero como free lance todo es muy endeble, las cosas suben y bajan. Estos dos libros funcionaron. Ponlos en una caja, si¨¦ntete feliz por ello y trata de hacerlo bien la pr¨®xima vez.
?Tanto reconocimiento se traduce en presi¨®n a la hora de enfrentarse a la hoja en blanco?
Soy lo suficientemente duro yo solo conmigo mismo. As¨ª que solo intento no cagarla. No pienso que pueda volver a tener un libro que reciba tanta atenci¨®n como El ferrocarril subterr¨¢neo y, si no crees que eso va a pasar de nuevo, te quita mucha presi¨®n de encima.
?C¨®mo es un d¨ªa normal en su vida?
Ya no lo s¨¦, llevamos cinco meses confinados. Hemos sobrevivido, estamos aqu¨ª con los ni?os, asegur¨¢ndonos de que todos estemos bien. No escribo cada d¨ªa. Hay d¨ªas en que me levanto y s¨¦ que no va a funcionar. Intento escribir ocho p¨¢ginas a la semana. En un mes son treinta y pico, y en seis meses ser¨¢ medio libro. Si no viajo y tengo seis meses para m¨ª, es como un sue?o. Los ni?os van al cole, trabajo hasta que vuelven, hago la cena.
?Se siente parte de una generaci¨®n de escritores?
Me siento parte de los de la generaci¨®n X, gente de 40 y 50 a?os, como Jonathan Lethem, Nathan Englander, Mat Johnson. Pero no hay una historia unitaria, hacemos cosas diferentes. No es como Par¨ªs en los a?os veinte o los beatniks o Norman Mailer discutiendo con William Styron. A qui¨¦n le importa. Prefiero pasar el tiempo con mi familia.
Los clich¨¦s de la generaci¨®n X encajan con el oficio de escritor¡
S¨ª, ese t¨®pico de que somos ignorados, que nadie nos cuida. Eso de que nos hemos criado con la televisi¨®n, en nuestras casas. Son atributos reales.
Ya ha escrito sobre una pandemia en Zona uno. ?Hay en la actual buen material para un novelista como usted?
Muchos dicen que algunas cosas que pasan ahora les recuerda a Zona uno. Pero ¨²ltimamente ubico mis libros en el pasado. Hay gente m¨¢s joven, m¨¢s lista y m¨¢s enfadada para hablar del momento que vivimos. Se lo dejar¨¦ a ellos.
?C¨®mo cree que podremos salir de esta?
Hay gente a la que todav¨ªa le gusta Donald Trump. Hay como 150 millones de ellos. Y estar¨ªan contentos de que el mismo disparate continuara. Hay una crisis de verdad y en sesenta y pico d¨ªas tendremos que pelear por que nuestro voto cuente. Gente muy mala est¨¢ poniendo mucha energ¨ªa en pensar en c¨®mo privar a la gente de su voto. Primero tenemos que lidiar con eso. Y, aunque elijamos a un presidente mejor, tendremos el virus, la devastaci¨®n econ¨®mica, las vidas destruidas. Y si arreglamos todo eso, queda el medio ambiente [risas]. As¨ª que estamos jodidos. Pero tengo que confiar en que mis hijos tendr¨¢n un mundo mejor. Debemos pelear por ello. Depende de nosotros.
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