100 d¨ªas y una sombra de intervenci¨®n
El Ejecutivo traslada que no hay margen de recortes porque el riesgo es enorme La presi¨®n de Europa y el malestar social en Espa?a ejercen una pinza
Estaba previsto que fuera as¨ª, pero no tan pronto. Mariano Rajoy lleg¨® al Gobierno consciente de que el riesgo de achicharrarse era enorme. No supon¨ªa un gran problema para ¨¦l, un tipo ¡°con piel de rinoceronte¡±, seg¨²n sus fieles, un hombre que gan¨® las elecciones a la tercera y despu¨¦s de 30 a?os en pol¨ªtica enfila con la presidencia del Gobierno el final de su carrera. Pero nadie pens¨® que eso pudiera empezar a pasar antes de los 100 d¨ªas, que se cumplieron el viernes.
El fracaso en las elecciones andaluzas, con una victoria que sabe a derrota, ha sido un mazazo de tal calibre que al Gobierno y al PP le est¨¢ costando mucho recuperarse. Pero esta vez no es solo una cuesti¨®n de poder. Rajoy, y con ¨¦l todo su equipo, vive obsesionado por otra cosa: las especulaciones sobre la intervenci¨®n de Espa?a.
En ese contexto, el fracaso en Andaluc¨ªa y el evidente malestar social mostrado en las manifestaciones masivas de la jornada de huelga general preocupan por la imagen de debilidad interna que da ante Bruselas y los temidos mercados. Rajoy, que de nuevo se ha refugiado reduciendo al m¨ªnimo sus comparecencias estos d¨ªas, est¨¢ atrapado en una especie de pinza, seg¨²n la describen algunos de sus fieles. Por un lado, Bruselas y los mercados, que le presionan para que aumente los recortes. Por otro, el malestar social en Espa?a. El PP s¨ª esperaba que la izquierda se movilizara enseguida. Pero lo que les ha descolocado es que sea una parte de su propio electorado quien demuestre ya su enfado d¨¢ndoles la espalda en Andaluc¨ªa, donde han perdido 430.000 votos desde las generales, en solo cuatro meses.
El fracaso en Andaluc¨ªa ha supuesto un mazazo para el PP
La subida de la prima de riesgo, las dudas sobre Espa?a expresadas por varios dirigentes europeos de alto nivel y las informaciones de varios medios internacionales alertando de los problemas espa?oles tienen al Gobierno sobresaltado. Se ha llegado con la lengua fuera a los 100 d¨ªas, el momento en que, en condiciones normales, un Gobierno empieza a asentarse.
El ¨²ltimo golpe ha sido la exigencia del BCE para que los Presupuestos se tramiten ¡°con legislaci¨®n de emergencia¡± y as¨ª se puedan aplicar ya los recortes. A los europeos nunca les gust¨® que Rajoy retrasara los Presupuestos hasta despu¨¦s de las andaluzas. Siempre creyeron que Espa?a estaba perdiendo demasiado tiempo antes de empezar a recortar.
El Gobierno est¨¢ convencido de que con Bruselas se puede recuperar el cr¨¦dito. La reforma laboral y los Presupuestos, los m¨¢s duros de la democracia, se?alan, son un mensaje clar¨ªsimo. Y el apoyo que ayer recibieron del todopoderoso ministro de Econom¨ªa alem¨¢n, Wolfgang Sch?uble, supuso un gran alivio.
M¨¢s preocupan los mercados, con los que no hay negociaci¨®n posible. Rajoy, como Zapatero, vive as¨ª pendiente de la prima de riesgo y de los recurrentes tambores de intervenci¨®n, un riesgo que nadie ve a¨²n como real.
Rajoy, de nuevo, ha reducido al m¨¢ximo sus comparecencias
Convencer a la vez a Bruselas y a los espa?oles es muy dif¨ªcil. Por eso en el Ejecutivo, tras el golpe de las andaluzas, se ha instalado un debate de fondo: ?Hay que contarle a los ciudadanos realmente c¨®mo est¨¢n las cosas? ?Hay que hablar del riesgo de intervenci¨®n? ?Conviene explicar que la presi¨®n de Bruselas es de tal calibre que no hay margen para hacer otra cosa? De momento, el viernes ya se endureci¨® el tono al presentar los Presupuestos ¡ªSoraya S¨¢enz de Santamar¨ªa y Crist¨®bal Montoro hablaron de ¡°situaci¨®n l¨ªmite¡± y ¡°cr¨ªtica¡±¡ª. Pero a¨²n no se ha llegado a pronunciar la palabra tab¨², ¡°intervenci¨®n¡±, porque creen que generar¨ªa una psicosis que podr¨ªa ser muy perjudicial en los mercados.
Algunos miembros del Ejecutivo, cada vez m¨¢s preocupados, no dejan de darle vueltas a la idea de que tienen un problema de comunicaci¨®n ¡ªes lo primero a lo que se apela siempre en pol¨ªtica cuando las cosas no van bien¡ª y quieren encontrar la manera de que los ciudadanos entiendan realmente la gravedad de la situaci¨®n. Algunos creen que el presidente debe salir m¨¢s a explicar los recortes. De momento, el PP ya se ha puesto en marcha para intentar ayudar y, ayer, Dolores de Cospedal organiz¨® una reuni¨®n interna para defender los Presupuestos, que calific¨® como ¡°un acto de responsabilidad, valiente¡±.
¡°Yo no s¨¦ si lo explicamos bien o mal, pero no nos enga?emos, estamos aguantando gracias a la respiraci¨®n asistida de la barra libre de liquidez del Banco Central Europeo. Si no fuera por eso, esto revienta. No tenemos margen para nada, mucho menos para echarnos atr¨¢s y matizar la reforma laboral, por ejemplo. Y eso lo saben los sindicatos, lo sabe el PSOE y lo sabe todo el mundo que tiene alguna responsabilidad¡±, se?ala un miembro del Ejecutivo.
Rajoy ha entrado ya en la fase similar a la de Zapatero en que la solo repet¨ªa una y otra vez un mensaje: mi ¨²nico objetivo es salvar a Espa?a de la intervenci¨®n. Claro que el presidente actual lo ha hecho antes de cumplir 100 d¨ªas en el cargo y ¨¦l, al contrario que su antecesor socialista, no lo dice abiertamente en p¨²blico. Hay otra diferencia abismal: Rajoy tiene una mayor¨ªa absoluta reci¨¦n lograda, un poder enorme en las autonom¨ªas, un cr¨¦dito pol¨ªtico y una legitimidad muy amplia para llevar a cabo reformas y tres a?os y medio hasta las pr¨®ximas elecciones generales.
La liquidez que llega de Europa es la excusa que todos ponen para justificar la necesidad de obedecer. Angela Merkel, en la reuni¨®n clave en Berl¨ªn con Rajoy del 26 de enero, le garantiz¨® que esa liquidez se mantendr¨ªa. Ella tiene la llave pol¨ªtica para presionar al BCE. A cambio, Rajoy le ofreci¨® acelerar la aprobaci¨®n de una dur¨ªsima reforma laboral. Ya entonces tem¨ªa que pod¨ªa costarle una huelga general. Pero nunca pens¨® que adem¨¢s le costar¨ªa el poder en Andaluc¨ªa. Los intentos de Javier Arenas y sus fieles en el Gobierno ¡ªF¨¢tima B¨¢?ez y Montoro¡ª por suavizar esa reforma fueron en vano. Europa presion¨® much¨ªsimo, y Luis de Guindos, el negociador con Bruselas, gan¨® al menos parcialmente esa batalla. Pero el coste pol¨ªtico ha sido muy alto.
¡°?Hay que contar c¨®mo est¨¢n las cosas realmente?¡±, debate el Ejecutivo
Algunos miembros del gabinete admiten que el desgaste es real, pero aseguran que es asumible, de momento. Recuerdan que Aznar tambi¨¦n tuvo desgaste al llegar al Gobierno en 1996. Si la econom¨ªa se recupera, se crea empleo y el PP puede incluso bajar impuestos a final de legislatura, como ha prometido, el desgaste se habr¨¢ olvidado, se?alan en ese flanco del Gobierno.
Un integrante del Ejecutivo, preocupado tras el fracaso en las andaluzas, admite que se llega a los 100 d¨ªas con un deterioro importante, pero trata de mirar m¨¢s all¨¢ y pensar a dos a?os vista: ¡°Si hay intervenci¨®n, evidentemente, nosotros estamos muertos. Pero eso es lo de menos. Una generaci¨®n entera de espa?oles se ir¨ªa al garete, y ah¨ª ya da igual las huelgas que puedas hacer. Te bajan pensiones, recortan el desempleo, obligan a despedir a empleados p¨²blicos en masa, a subir m¨¢s impuestos... Se tarda 10 o 15 a?os en salir de una cosa as¨ª, basta ver lo que est¨¢ pasando en Grecia o Portugal. Te viene la troika y no se conforma con nada¡±.
Convencer a la vez a los espa?oles y a Bruselas es muy dif¨ªcil
La Moncloa, en una actitud muy pol¨ªtica, sigue intentando aguantar frente a esa presi¨®n europea y est¨¢ evitando de momento algunas cuestiones muy sensibles que sin duda supondr¨ªan riesgo real de fractura definitiva con su electorado. Como recordaron Santamar¨ªa y Montoro al presentar los Presupuestos, no se toca de momento el seguro de desempleo, ni las pensiones, ni se baja el sueldo de los funcionarios, ni se sube el IVA. Detr¨¢s de cada una de esas enormes partidas hay decisiones pol¨ªticas de resistencia a la presi¨®n de Europa. Pero nadie sabe cu¨¢nto podr¨¢n aguantar.
Los t¨¦cnicos de Bruselas se han convertido en el epicentro de todas las cr¨ªticas. Desde el Ejecutivo se les ve como dirigentes alejados de la pol¨ªtica, de la opini¨®n p¨²blica, que tienen sus modelos econ¨®micos y sus planteamientos muy ideologizados y no atienden a la realidad. Por eso, algunos miembros del Ejecutivo, aun admitiendo que una huelga general no es buena para ning¨²n Gobierno, creen que al menos puede servir para mentalizar a esos t¨¦cnicos de Bruselas. ¡°Ellos dicen que no estamos haciendo casi nada. Bueno, creo que les habr¨¢ llegado el mensaje de que a nadie le hacen una huelga general por no hacer nada¡±, sentencia un dirigente.
¡°Estamos aguantando gracias a la barra libre del BCE¡±, dice un ministro
El Ejecutivo, en cualquier caso, est¨¢ muy sorprendido por la velocidad de su desgaste. Sobre todo porque insisten, con datos objetivos, en que nadie les puede acusar de no haber tomado decisiones desde el primer minuto.
Algunas de ellas han sido muy pol¨ªticas, muy pensadas, tratando de arrebatar el mensaje a la izquierda subiendo los impuestos del capital o el IRPF a las rentas m¨¢s altas, limitando el sueldo de los ejecutivos de bancos con ayudas, aprobando la ley de transparencia que el PSOE no se anim¨® a sacar, promoviendo los cr¨¦ditos para pagar a proveedores que alivian a las autonom¨ªas...
El Ejecutivo cree que impulso pol¨ªtico no le ha faltado y, adem¨¢s, ha contado no solo con su mayor¨ªa absoluta sino con el apoyo de CiU y otros para muchas normas, en especial la reforma laboral. Por eso preocupa tanto la deriva soberanista de los nacionalistas catalanes.
Sin embargo, las medidas impopulares y la situaci¨®n econ¨®mica, en la que el propio Gobierno admite que este a?o se rozar¨¢n los seis millones de parados, parece haber podido m¨¢s que cualquier intento del Ejecutivo por conservar ese impulso enorme que le dio su espectacular resultado electoral.
¡°Mi ¨²nico objetivo es salvar Espa?a¡±, repite el l¨ªder como hac¨ªa Zapatero
Aunque algunos tambi¨¦n admiten que el propio funcionamiento del Gobierno, con una importante descoordinaci¨®n en ocasiones, ha facilitado ese desgaste. La batalla evidente entre Guindos y Montoro, la presencia de algunos ministros que tienen tanta trayectoria que van por libre, como el de Exteriores, Juan Manuel Garc¨ªa Margallo, o el de Interior, Jorge Fern¨¢ndez D¨ªaz ¡ªmuy criticado en la derecha por hablar de la ¡°dimensi¨®n pol¨ªtica¡± del problema de ETA¡ª y las dos estrellas de las grandes pol¨¦micas medi¨¢ticas, Jos¨¦ Ignacio Wert (Educaci¨®n) y sobre todo Alberto Ruiz-Gallard¨®n (Justicia), en una desconocida faceta de protagonista de la contrarreforma conservadora, forman un c¨®ctel de un Ejecutivo con varios frentes abiertos.
A pesar de todo, el Gobierno sigue contando con una comod¨ªsima mayor¨ªa absoluta y una gran ventaja pol¨ªtica: el PSOE, pese a la alegr¨ªa que se ha llevado en Andaluc¨ªa, sigue bajo m¨ªnimos en las encuestas, apenas tiene poder y no es rival real despu¨¦s de haber sufrido el mayor batacazo de su historia hace solo cuatro meses.
La Semana Santa servir¨¢ para refrescar ideas, pero en el PP y el Ejecutivo la presi¨®n para retomar el pulso es cada vez m¨¢s fuerte. ¡°Empiezan las curvas de verdad, y ahora vienen los recortes auton¨®micos, en sanidad y educaci¨®n. Las autonom¨ªas est¨¢n dispuestas a todo, copagos incluidos, est¨¢n muy ahogadas, y habr¨¢ que frenarlas desde el Gobierno¡±, sentencia otro responsable.
Los 100 primeros d¨ªas han sido cortos, intensos, y dur¨ªsimos para La Moncloa y a¨²n m¨¢s para la econom¨ªa y los ciudadanos afectados por los recortes y el paro. Los pr¨®ximos 100 no parecen mucho mejores. Rajoy, como antes Zapatero, se la juega a una carta: ganarle a la crisis.
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