S¨ª, tambi¨¦n hay madres que asesinan a sus hijos (y eso no anula la violencia machista)
Evitar estos cr¨ªmenes pasa por comprender qu¨¦ hay detr¨¢s de cada uno de ellos y conocer las caracter¨ªsticas espec¨ªficas del contexto en el que se producen
El asesinato de un ni?o, de una ni?a, supone siempre un abismo. Un agujero negro que se abre en la familia, en la sociedad, y que a veces deja ver las grietas del sistema por las que se cuela la capacidad de prevenirlos. Sobre todo, cuando los asesinos son los progenitores. ?Hay padres que asesinan a sus hijos? S¨ª. ?Hay madres que asesinan a sus hijos? S¨ª. ?El resultado es el mismo? S¨ª, la muerte de una ni?a o de un ni?o. ?Por qu¨¦, entonces, siendo la misma tragedia atroz, es necesario distinguir? Porque evitarlos pasa por comprender qu¨¦ hay detr¨¢s de cada uno de esos cr¨ªmenes, y entre ambas casu¨ªsticas hay marcadas diferencias relacionadas con la motivaci¨®n y el contexto, seg¨²n sostienen los expertos. Sin embargo, de forma intermitente, algunos casos hacen que vuelva a dispararse y a extenderse la idea de que todas las violencias pueden ser tratadas de la misma forma.
El ¨²ltimo ha sido el asesinato de Olivia, la semana pasada en Gij¨®n, a manos de su madre, Noem¨ª Mart¨ªnez. La madrugada del domingo al lunes 31 de octubre, el hermano de la mujer recibi¨® un mensaje, seg¨²n public¨® El Comercio: ¡°Antes de dejarla con ¨¦l, la mato¡±. ¡°?l¡± era el padre de la ni?a, Eugenio Garc¨ªa, a quien dos d¨ªas antes, el viernes, la justicia hab¨ªa concedido la custodia de Olivia. El hermano de Mart¨ªnez intent¨® localizarla, pero no pudo, y llam¨® a la polic¨ªa. Cuando los agentes llegaron al piso de esa ciudad asturiana, la ni?a y Mart¨ªnez estaban en la cama. La menor ya estaba muerta, la madre no. Ambas hab¨ªan ingerido una alta cantidad de barbit¨²ricos. Mart¨ªnez permanece en prisi¨®n provisional sin fianza. Olivia fue enterrada el 1 de noviembre en Torrecaballeros, en Segovia.
Desde ese d¨ªa, el asesinato de esa ni?a de seis a?os ha sido utilizado no para entender qu¨¦ ocurri¨® en ese caso, sino para negar otros muchos, mezclar conceptos y generar ruido y bulos sobre algo factible y contrastable desde hace d¨¦cadas por organismos nacionales e internacionales: la violencia machista. Y, dentro de esta, la violencia vicaria de g¨¦nero. La existencia de una violencia no anula la existencia de las dem¨¢s. Los asesinatos de hijos a manos de sus madres no anulan la realidad de la violencia machista. Y la violencia machista no anula la realidad de que hay madres que asesinan a sus hijos. La comprensi¨®n y el conocimiento cient¨ªfico de ambas realidades son la ¨²nica v¨ªa para tomar decisiones a distintos niveles y activar medidas que impidan que sucedan tanto unas como otras. El objetivo primordial de cualquier pol¨ªtica p¨²blica debe ser la protecci¨®n de los menores.
¡°Es muy dif¨ªcil construir y muy f¨¢cil destruir¡±, dice al tel¨¦fono Miguel Lorente, exdelegado del Gobierno contra la Violencia de G¨¦nero. Se refiere a c¨®mo ¡°el horror¡± de un crimen se ¡°est¨¢ utilizando para cuestionar la realidad, se aprovecha para discursos pol¨ªticos machistas y para lanzar mentiras¡±. Entre las m¨¢s extendidas, que las legislaciones espa?olas que protegen a las mujeres perjudican a los hombres o que todas las violencias son iguales.
¡°La violencia vicaria y la de g¨¦nero no pueden convertirse en un combate pol¨ªtico. A todos nos sobrecogen estos abominables cr¨ªmenes, que son una tragedia para la sociedad espa?ola. Que nadie dude de que no daremos ni un paso atr¨¢s en la lucha contra todos los tipos de violencia¡±, public¨® en su cuenta de Twitter el presidente del PP, Alberto N¨²?ez-Feij¨®o, el pasado mi¨¦rcoles a ra¨ªz del asesinato de Olivia, englobando todas las violencias en l¨ªnea con un discurso cada vez m¨¢s extendido en la derecha que consiste en no pronunciar el concepto violencia machista.
Hubo otras pol¨ªticas que fueron m¨¢s all¨¢, neg¨¢ndola. ¡°Esto no va de hombres ni de mujeres. Va de personas, de ni?os, de vidas destrozadas¡±, poste¨® Isabel D¨ªaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid (PP). La retuite¨® Roc¨ªo Monasterio (Vox) a?adiendo: ¡°Exactamente. Por eso mismo, porque la violencia es violencia y no tiene g¨¦nero, tenemos que transformar la Ley de Violencia de G¨¦nero de la Comunidad de Madrid en una Ley de Violencia Intrafamiliar. ?Vamos a ponernos a ello!¡±.
Exactamente. Por eso mismo, porque la violencia es violencia y no tiene g¨¦nero, tenemos que transformar la Ley de Violencia de G¨¦nero de la Comunidad de Madrid en una Ley de Violencia Intrafamiliar. ?Vamos a ponernos a ello! https://t.co/kaZyB4IkiJ
— Rocio Monasterio (@monasterioR) November 1, 2022
La violencia la puede perpetrar cualquiera, ellos y ellas. Hay hombres que asesinan como hay mujeres que asesinan. ?Qu¨¦ dicen las cifras, cu¨¢l es la realidad constatable de la violencia? Seg¨²n las estad¨ªsticas, en todo el mundo, los hombres est¨¢n detr¨¢s de la inmensa mayor¨ªa de los actos violentos, son tambi¨¦n ellos quienes m¨¢s los reciben y, en esa proporci¨®n, las mujeres son una de las partes vulnerables. El ¨²ltimo estudio de la ONU sobre el homicidio en el mundo cifra que ¡°el 90% de los sospechosos en casos de homicidio eran hombres¡±, y que ¡°alrededor del 81% de las v¨ªctimas de homicidio¡± tambi¨¦n lo eran.
El informe especifica que tiene como objetivo la ¡°b¨²squeda de soluciones¡±. ¡°Al reunir los datos disponibles, se busca arrojar luz sobre diferentes fen¨®menos, desde la letal violencia de pandillas a los asesinatos de g¨¦nero¡±, para ¡°aprender, comprender y fortalecer la prevenci¨®n¡±. Y aunque el ¡°feminicidio representa solo un peque?o porcentaje del n¨²mero total de homicidios, nuestro an¨¢lisis indica que quienes perpetran esta violencia letal requieren respuestas personalizadas¡±. Los homicidios cometidos por parejas o exparejas, contin¨²a, ¡°rara vez son espont¨¢neos o aleatorios, y deben ser examinados como un acto extremo en un continuo de violencia relacionada con el g¨¦nero que sigue sin denunciarse y con demasiada frecuencia se ignora¡±.
¡°La violencia puede no tener g¨¦nero. El g¨¦nero, sin embargo, s¨ª tiene violencia. Entender las diferencias y las causas de cada una tiene un prop¨®sito: prevenirlas, tomar medidas, poder atajarlas. Y no hay, o no deber¨ªa haber, ning¨²n problema en hablar de todas ellas¡±, afirma Lorente, el m¨¦dico forense.
La comprensi¨®n y los datos sobre las distintas violencias, en cierto modo, est¨¢n descompensados. Por dos motivos. Por un lado, los filicidios tienen una prevalencia baja, tanto a manos de hombres como de mujeres, por lo que no hay una extensa literatura al respecto, o no tanta en comparaci¨®n a otros delitos; en cualquier caso, expertas y especialistas coinciden en que el objetivo es que esa prevalencia sea cero y para ello se deber¨ªa ahondar en los contextos y las circunstancias espec¨ªficas.
Por otro, la prevalencia de la violencia machista es tan alta que la OMS la define como ¡°end¨¦mica en todos los pa¨ªses y culturas¡±. La sufren m¨¢s de 1.200 millones de mujeres en el mundo, una de cada tres. Y esas cifras, desde hace d¨¦cadas, han provocado que gobiernos y organizaciones se vuelquen en el an¨¢lisis de sus causas y el estudio de las mejores herramientas para erradicarla. De ah¨ª que en este caso se conozcan m¨¢s y de forma m¨¢s profunda los entresijos de su esqueleto: perfil de v¨ªctimas, agresores, cifras, elementos estresores que la agudizan, espacios en los que se da, contextos facilitadores o consecuencias.
En Espa?a, ese an¨¢lisis lleg¨®, entre otras, de la mano de Lorente, profesor de Medicina Legal en la Universidad de Granada. Pero es reciente a nivel legislativo y pol¨ªtico. La ley de 2004 marc¨® un antes y un despu¨¦s que pudo hacerse gracias a ese an¨¢lisis previo: ¡°Vimos que en la violencia contra las mujeres hab¨ªa una serie de caracter¨ªsticas diferentes, con car¨¢cter estructural¡±.
Por ejemplo, que ¡°muchas veces es ¡®no motivada¡¯; algo como una comida fr¨ªa o un retraso supone una paliza e incluso la muerte. Hay una falta de motivaci¨®n a una violencia desproporcionada¡±, explica el m¨¦dico forense. Tambi¨¦n que es ¡°aleccionadora, para que la mujer sepa lo que le puede pasar si no obedece, y se usa para ejercer y demostrar el poder y someterla¡±. Y que a veces es ¡°extendida¡±, es decir, que se usa a otra persona sistem¨¢ticamente para alcanzar el objetivo ¨²ltimo, el control sobre ella, a trav¨¦s de la amenaza, la coerci¨®n o la intimidaci¨®n, ¡°y se hace fundamentalmente con los hijos e hijas¡±. ¡°Tanta violencia¡±, a?ade, ¡°que casi 1,7 millones de ni?os en Espa?a viven en casas donde el padre maltrata a la madre, eso supone al 18% de la poblaci¨®n de menos de 18 a?os viviendo y aprendiendo de esta violencia¡±.
Con esa casu¨ªstica, en 2012, la psic¨®loga Sonia Vaccaro acu?¨® el t¨¦rmino violencia vicaria de g¨¦nero, por primera vez introducida de forma oficial en Espa?a con el Pacto de Estado contra la Violencia de G¨¦nero, dentro ya de distintas normativas auton¨®micas y dentro de la ley de 2004 desde el 7 de octubre, cuando entr¨® en vigor la llamada ley del solo s¨ª es s¨ª, que hizo modificaciones en esa norma de hace 18 a?os. La violencia vicaria supone el uso de los hijos que hacen los padres agresores machistas para hacer da?o a las madres. Los ni?os se convierten en herramientas, en un instrumento m¨¢s de la violencia machista. ¡°Cuando ocurre en su extremo, el asesinato, el m¨®vil no es matar a los hijos, sino causar un sufrimiento a las madres all¨ª donde m¨¢s les duele, y de por vida¡±, desarrolla Luc¨ªa Avil¨¦s, magistrada y una de las fundadoras de la Asociaci¨®n de Mujeres Juezas.
Recuerda adem¨¢s que este da?o, que tiene su m¨¢xima expresi¨®n en el asesinato, se puede ejercer en muchas otras formas: ¡°Abusos sexuales, violencia psicol¨®gica o econ¨®mica con los impagos de pensiones, por ejemplo, que cortan su proyecto vital, no pueden tener tratamientos m¨¦dicos como gafas u ortodoncias o estudiar lo que quieran, no pueden socializar en igualdad de condiciones. Y eso se hace sobre hijos e hijas para ejercer poder sobre la mujer¡±.
Diferencias constatables
Lo que ocurre en el ¨¢mbito familiar puede derivarse de multitud de casu¨ªsticas, tanto para mujeres como para hombres. Pero cuando se trata de aclarar los comportamientos, estos responden a una estructura muy definida en las relaciones, y las diferencias son palpables. La informaci¨®n judicial plasma a lo largo de los a?os esas diferencias.
El informe An¨¢lisis de las sentencias dictadas en el a?o 2019 relativas a homicidios o asesinatos por violencia de g¨¦nero y dom¨¦stica, ¨²ltimo sobre el tema publicado por el Observatorio de la Violencia Dom¨¦stica y de G¨¦nero del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), incluye una comparativa de las sentencias de ambas violencias, la dom¨¦stica (que se da entre miembros de una familia) y la de g¨¦nero (la de los hombres contra las mujeres). De las que llevan estudiadas hasta ahora, dictadas desde 2011, hay 357 de homicidio u asesinato por violencia de g¨¦nero y 61 por dom¨¦stica (mujeres que asesinan a sus parejas o exparejas o asesinatos que se dan dentro de parejas del mismo sexo o g¨¦nero).
De las 338 sentencias condenatorias en violencia de g¨¦nero, por ejemplo, el 80% lo fueron por asesinato, el 18% por homicidio y el 2% por homicidio imprudente; frente al 50%, el 41% y el 9% en la violencia dom¨¦stica. En ning¨²n caso de violencia dom¨¦stica ¡°se han registrado v¨ªctimas mortales distintas de la pareja o expareja del/la homicida¡±, pero ¡°por el contrario, salvo en 2018, en todos los a?os se registraron otras v¨ªctimas mortales [ni?os, suegras, hermanas, amigas] en conexi¨®n con el feminicidio¡±. ¡°En ninguno de los casos de muertes por violencia dom¨¦stica estudiados desde 2011 ha habido constancia de la presencia de hijos testigos de los hechos¡±, mientras que en violencia de g¨¦nero, alrededor del 18% de las veces los menores est¨¢n presentes.
Y la violencia previa hacia la mujer, la que se ejerce antes del asesinato, se aprecia ¡°en un porcentaje importante de las sentencias (27%) dictadas tanto por violencia de g¨¦nero como dom¨¦stica, en este ¨²ltimo grupo en el contexto de la denominada violencia de respuesta¡±, pero ¡°solo en dos de las sentencias se reflej¨® que el var¨®n, v¨ªctima mortal, hubiera sufrido violencia previa a manos de su pareja o que, condenado por homicidio o asesinato, hubiese actuado dentro de una din¨¢mica de violencia de respuesta¡±.
Cuando esa violencia se extiende a los hijos e hijas, la literatura judicial y m¨¦dica tambi¨¦n registra diferencias. Cuando son los padres los perpetradores, la forma de matar es m¨¢s cruenta (arma blanca, asfixia o estrangulamiento, incendios o golpes); en las condenas no es raro que aparezca la alevos¨ªa como agravante. Cuando son las madres, ¡°el uso de medicamentos o el envenenamiento que no cause dolor es lo m¨¢s extendido¡±, matiza Miguel Lorente.
En pr¨¢cticamente ninguna sentencia en violencia vicaria de g¨¦nero existen eximentes, completas o incompletas, aunque las defensas de los acusados suelen solicitar la libre absoluci¨®n en aplicaci¨®n de la eximente completa de alteraci¨®n ps¨ªquica. En el caso de las mujeres, ¡°suelen existir esos eximentes¡±, o el contexto es el de una ¡°situaci¨®n extrema social, econ¨®mica o de violencia¡±, a?ade el m¨¦dico forense. La literatura cient¨ªfica suele hacer referencia a cuestiones como la pobreza, el estr¨¦s, el trastorno mental y las llamadas motivaciones altruistas (cuando el asesinato se produce porque se cree que as¨ª se alivia el supuesto sufrimiento de la v¨ªctima); cuestiones que tambi¨¦n aparecen en los cr¨ªmenes perpetrados por hombres, aunque de forma puntual.
Y la motivaci¨®n, las razones que llevan a acabar con la vida de los hijos o hijas, dice Lorente, ¡°suelen ser diametralmente opuestas¡±. No resta dolor ni justifica, ¡°nunca, en ning¨²n caso; la cuesti¨®n es que es importante conocerlas para lograr prevenirlas¡±, a?ade. Una aclaraci¨®n, puntualiza, es que la violencia vicaria puede ser ejercida por cualquiera contra cualquiera, porque vicaria quiere decir ¡°a trav¨¦s de otro¡±. Es la violencia que se produce para hacer da?o a alguien a trav¨¦s de otra persona. ¡°Por eso es importante matizar que la violencia vicaria de g¨¦nero solo puede darse en el caso de asesinatos de hijos a manos de los padres¡±, dentro del marco de la violencia machista.
Phillip J. Resnick, el psiquiatra forense pionero en el an¨¢lisis de la violencia vicaria, public¨® un estudio en 1969 (Asesinato de ni?os por los padres: una revisi¨®n psiqui¨¢trica del filicidio) que es a¨²n utilizado por la medicina. Aunque los par¨¢metros han cambiado tras la evoluci¨®n social de m¨¢s de medio siglo y los avances y el conocimiento en este ¨¢mbito, siguen vigentes muchas de sus concepciones, como que ¡°no existe un crimen de comprensi¨®n m¨¢s compleja que el asesinato de un menor por parte de alguno de sus progenitores¡±.
Tambi¨¦n la clasificaci¨®n que despleg¨®, que engloba varios tipos. El filicidio altruista, con dos subtipos, el altruista asociado con el suicidio del agresor y el que se comete para aliviar el sufrimiento de la v¨ªctima, cometido mayoritariamente por las madres; el filicidio de hijo no deseado, lo que se denomina neonaticidios, tambi¨¦n perpetrado sobre todo por las mujeres; el accidental, como causa de maltrato, cuyos principales agresores son los hombres; o el que ¨¦l llam¨® ¡°de venganza¡±, que encaja con el actual concepto de violencia vicaria de g¨¦nero y que en su estudio el porcentaje de padres que lo llevaban a cabo era levemente superior al de las madres.
?Puede existir cuando son las madres las asesinas? Es decir, ?puede una mujer matar a sus hijos para hacer da?o al padre? Puede ocurrir, s¨ª. En abril el Tribunal Supremo ratific¨® la prisi¨®n permanente revisable para Ana Mar¨ªa Ba?os, que asfixi¨® a su hijo de siete a?os el 10 de octubre de 2019 con un trozo de tela. El jurado consider¨® ¡°probado que la mujer quiso de forma consciente y voluntaria causar el mayor da?o posible al otro progenitor, aumentando su sufrimiento y menoscabando su salud ps¨ªquica¡±. Ese caso es un ejemplo de violencia vicaria ¡ªno de g¨¦nero, que solo puede darse dentro del marco de la violencia machista¡ª, algo que los an¨¢lisis, los estudios y las sentencias reflejan de forma excepcional, pero que en ocasiones se da, como en ese asesinato.
En los padres, esa motivaci¨®n aparece de forma usual. ¡°No las vas a volver a ver¡±, le dijo Tom¨¢s Gimeno a Beatriz Zimmermann, su exmujer, el 27 de abril de 2021 antes de secuestrar en Tenerife a sus dos hijas, Anna y Olivia, de uno y seis a?os. Solo se encontr¨® el cad¨¢ver de la mayor de ellas en el mar. ¡°Me voy a cargar lo que m¨¢s quieres¡±, le dijo en 2017 a Itziar Prats su expareja. Asesin¨® a Nerea y a Martina, de seis y dos a?os, un a?o despu¨¦s.
¡°Te voy a hacer da?o donde m¨¢s te duele¡±, ¡°sin matrimonio no hay hija¡±, le dijo por tel¨¦fono a su expareja un hombre condenado por la Audiencia Provincial de Valencia a la pena de prisi¨®n permanente revisable por el asesinato de la hija de ella, que no era su hija biol¨®gica. Ten¨ªa dos a?os cuando la degoll¨® con un cuchillo, seg¨²n el relato que hace el CGPJ en uno de sus informes: ¡°La esposa y su amiga, de camino a denunciar ante la polic¨ªa la anterior frase, escucharon la llamada del acusado [una videollamada con defecto de imagen] en la que le dec¨ªa a su esposa que escuchara los ¨²ltimos temblores de su hija, correspondiendo este macabro aviso con las convulsiones propias de la muerte, a juicio de los forenses. No admite, pues, discusi¨®n el objetivo intencionado y consumado de causar un da?o atroz a la madre de la menor asesinada¡±.
Falta de transparencia en los datos
El asesinato, lo cometan padres o madres, ¡°es lo mismo. Es la estructura la que es totalmente distinta¡±, insiste Lorente. Tambi¨¦n las cifras son distintas, y suponen otro de los argumentos en los que m¨¢s sustenta su discurso la ultraderecha y los negacionistas de la violencia de g¨¦nero, que repiten que las madres son las que mayoritariamente asesinan a sus hijos en una proporci¨®n de siete a tres frente a los padres.
Se hace a menudo y ha vuelto a ocurrir en esta ¨²ltima semana en declaraciones de pol¨ªticos y tertulianos, en redes sociales y en diversos medios de comunicaci¨®n, usando esa proporci¨®n anterior, de siete a tres ¡ªextra¨ªda del estudio de 1969 de Resnick, con una revisi¨®n de 155 filicidios documentados desde 1751 hasta 1967¡ª, y unos datos sacados de la respuesta a una pregunta de una diputada del Partido Popular en el Senado, Cristina Ayala, en junio de este a?o.
Ayala registr¨® en mayo esta cuesti¨®n: ¡°?Cu¨¢l es el n¨²mero de progenitores que han asesinado a sus hijos en los ¨²ltimos 15 a?os? [definir n¨²mero de asesinatos y especificar cu¨¢ntos han sido cometidos por mujeres y cu¨¢ntos han sido cometidos por varones] ?D¨®nde se publican estos datos?¡±.
La contestaci¨®n fue que ¡°por lo que se refiere al ¨¢mbito de competencias del Ministerio del Interior, se informa que el Sistema Estad¨ªstico de Criminalidad no dispone de variables estad¨ªsticas que puedan ofrecer respuesta espec¨ªfica a lo requerido en la presente iniciativa¡±. Y que los datos que se pod¨ªan ofrecer eran aquellos de los que se dispone en el Registro Central de Medidas de Protecci¨®n Integral contra la Violencia Dom¨¦stica y de G¨¦nero. Una tabla con el n¨²mero de condenados y condenadas por sentencia firme por asesinato de su hijo o hija, desde 2007 hasta la fecha (era mayo de 2022). Seg¨²n esos datos, 24 hombres y 26 mujeres han sido condenados por ese motivo.
Pero ese dato no sirve para saber lo que Ayala pregunt¨®. Por tres motivos. Primero, porque las condenas siempre son posteriores a los hechos, por lo que ubicar la l¨ªnea temporal de los asesinatos con procesos que pueden dilatarse a veces a?os es imposible. Segundo, porque a veces casos como el de abandono de beb¨¦s reci¨¦n nacidos que acaban muriendo por ese abandono ni trascienden ni es f¨¢cil encontrarlos en documentos oficiales. Y tercero, porque ese dato, que recoge las sentencias firmes, no contabiliza a quienes se suicidaron despu¨¦s del asesinato ¡ª28 hombres desde 2013¡ª, puesto que no pudieron ser juzgados.
?C¨®mo saber entonces cu¨¢l es la cifra exacta? Mientras que estudios y expertos afirman que en el caso de menores de dos a?os suelen ser las madres las que cometen el crimen, a partir de esa edad entran en escena con mayor frecuencia los padres. En cualquier caso, con la informaci¨®n p¨²blica disponible, no se puede conocer el dato.
Solo es posible hacer una aproximaci¨®n cruzando la informaci¨®n del Ministerio del Interior, la del Consejo General del Poder Judicial y la de la Delegaci¨®n del Gobierno contra la Violencia de G¨¦nero; porque mientras que esta ¨²ltima s¨ª recoge desde 2013 el n¨²mero de menores asesinados por violencia vicaria de g¨¦nero, ning¨²n otro organismo ofrece datos actualizados y desglosados por sexo de estos delitos. Y el Registro Central de Informaci¨®n sobre la Violencia contra la Infancia y la Adolescencia que estableci¨® que se creara la Ley Org¨¢nica de Protecci¨®n Integral a la Infancia frente a la Violencia, en vigor desde el pasado a?o, a¨²n no est¨¢ en marcha.
Para hacer ese acercamiento, primero, los enviados por Interior a este diario cifran en 51 los asesinatos en los que la relaci¨®n de la v¨ªctima y el autor o autora era hijo, hija, hijastro o hijastra desde 2015 ¡ªa?o en el que se introdujo en el C¨®digo Penal la prisi¨®n permanente revisable (PPR), en la que encajan estos cr¨ªmenes¡ª. Fueron siete en 2015, cinco en 2016, ocho en 2017, ocho en 2018, siete en 2019, ocho en 2020, siete en 2021 y uno de enero a junio de 2022. Con varios peros: no detallan si fue la madre o el padre quien asesin¨®; los de la Ertzaintza recogen los datos desde 2019 y no se dispone de cifras de los Mossos d¡¯Esquadra.
Por otro lado, la Delegaci¨®n contra la Violencia de G¨¦nero cifra en 37 los menores asesinados por violencia machista desde ese a?o. Ahora, esos datos son de asesinatos, no de agresores ¡ªa veces, como ocurri¨® en el caso de Jos¨¦ Bret¨®n en 2011, el asesino mata a m¨¢s de uno de sus hijos, en el caso de Bret¨®n, a Ruth y Jos¨¦¡ª. Para hacer la aproximaci¨®n m¨¢s exacta posible, hay que ir al Observatorio de la Violencia de G¨¦nero y Dom¨¦stica del Consejo General del Poder Judicial, que en sus informes recoge que entre 2016 y 2020 hubo 18 asesinos (para 22 asesinatos que recoge la Delegaci¨®n contra la Violencia de G¨¦nero en esos a?os). No hay datos precisos de 2015, y de 2021 y 2022 a¨²n no se han publicado las estad¨ªsticas.
As¨ª, con los n¨²meros de ambos organismos, son 33 los hombres que asesinaron a sus hijos. Si se cruza esa cifra con la de Interior, el resultado es que de los 51 asesinatos desde 2015, 33 fueron cometidos por hombres y 18 por mujeres.
¡°Los datos¡±, dice Miguel Lorente, ¡°como el an¨¢lisis cient¨ªfico de las distintas violencias, tambi¨¦n demuestran que s¨ª son cuestiones de hombres y mujeres. Hablemos de todas las violencias, pongamos freno a todas las violencias, entendiendo que no son las mismas, conociendo sus diferencias. Es la ¨²nica forma de prevenirlas¡±. Todas ellas.
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