Estamos ensimismados: nos encanta opinar, pero nos falta di¨¢logo
Necesitamos establecer v¨ªnculos con los dem¨¢s que nos abran al asombro y a la reflexi¨®n. Nuestras opiniones, que tanto nos importan, tambi¨¦n nos encasillan

Mis estudiantes preguntan a menudo si pueden dar su opini¨®n. Esta palabra, ¡°opini¨®n¡±, quiz¨¢s sea una forma de recubrir lo que Milan Kundera llam¨® ¡°la insoportable levedad del ser¡±, al menos por c¨®mo escucho su pregunta. La opini¨®n resulta de una idea cualquiera, en el sentido opuesto a la asociaci¨®n de ideas freudiana, porque asociar, asociar, no asocian demasiado, pero s¨ª dicen lo que piensan: seg¨²n ellos, estudiantes universitarios de asignaturas de Humanidades y Ciencias Sociales, est¨¢n a favor o en contra de algo, aunque no lo conozcan bien, no hayan le¨ªdo sobre ello, ni siquiera comentado con otro, o tampoco hayan visto una serie de Netflix. La opini¨®n es eso: decir algo que no necesariamente tiene un impacto o promueve el di¨¢logo: se est¨¢ a favor o en contra, como en las encuestas de opini¨®n.
Eva Illouz invent¨® un neologismo para esta pseudoexpresi¨®n del individualismo contempor¨¢neo: emodity (parafraseando el objeto de consumo, la commodity). As¨ª como existe un mercado de la opini¨®n, tambi¨¦n existe un mercado de la emoci¨®n. Cita Eva Illouz, en Capitalismo, consumo y autenticidad (Katz Editores, 2019): ¡°La subjetividad se ha trasladado a un plano radical de inmanencia en el cual no son los sentidos colectivos los que aportan significado, sino m¨¢s bien los objetos y experiencias est¨¦ticas en que las sensaciones y las emociones pasan a ser elementos autorreferenciales y operan como agentes de subjetivaci¨®n, como puntos de partida de experiencias subjetivas, emocionales¡±. Y a?ade: ¡°Para usar y torcer un poco la expresi¨®n de Hannah Arendt en otro contexto, las emociones se encuentran en lo que ella llam¨® la posici¨®n intermedia (in-betweenness) de la existencia humana, en este caso entre la subjetividad y el objeto, entre las emociones y las pr¨¢cticas del consumidor¡±.
Lo que mis estudiantes definen como opini¨®n ocupa esta posici¨®n intermedia entre lo que ellos creen saber o pensar (sin dial¨¦ctica con otros) y el mercado de las opiniones (en redes sociales, por ejemplo). La opini¨®n cumple una funci¨®n normativa en la vida contempor¨¢nea. Mis estudiantes creen que los representa, cuando en realidad los clasifica y estandariza, aunque no del todo, todav¨ªa hay algo que ellos pueden pensar y decir. Ahora bien, ?d¨®nde est¨¢ el otro aqu¨ª? El otro es una opini¨®n que se puede sumar a la m¨ªa, o que puede contrarrestar lo que digo, pero que en ning¨²n caso interpela ¡ªno hay ¡°llamado¡± alguno¡ª. Esto se puede entender incluso en un examen, donde la pregunta del profesor est¨¢ puesta por escrito: ¡°conteste las siguientes preguntas¡±, suele decir el enunciado. Un estudiante de mi grupo aclar¨® que no hab¨ªa contestado la pregunta n¨²mero tres porque ¡°no le dec¨ªa nada¡±.
Illouz defiende la posibilidad de una ¡°cr¨ªtica posnormativa¡±, que no desde?e las experiencias ¡ªhay que escuchar las opiniones de los estudiantes¡ª, pero que encuentre una manera de permitir la articulaci¨®n de una brecha entre el ¡°ser¡± y el ¡°deber ser¡±: ¡°tomar en serio la comprensi¨®n que cada actor tiene de s¨ª mismo y su horizonte de expectativas, sin rendirse a la descripci¨®n que las personas dan de s¨ª mismas, porque necesitamos posibilitar la formulaci¨®n y articulaci¨®n de normas provisionales¡±. ?D¨®nde queda la posibilidad de establecer un v¨ªnculo social en el campo de las opiniones que se recogen y se reflejan en un cuestionario, met¨¢fora del ensimismamiento contempor¨¢neo?
Propuse a los estudiantes que por parejas escriban en un cuaderno lo que piensan sobre el contenido tratado en clase. Se trata, en realidad, de transcribir una conversaci¨®n. Una mayor¨ªa de los estudiantes empezaron sus textos con esta frase, por ejemplo: ¡°Berta y yo hemos hablado y hemos llegado a la conclusi¨®n de que¡¡±. La conclusi¨®n es el fin. Hablar no implica hablar sobre algo que requiera¡ seguir hablando. El otro es un medio para conseguir el objetivo de lo que el profesor pide que se haga. En algunas excepciones notables, uno de los estudiantes escribe ¡°una carta¡± al otro, carta para la que no es necesario saber nada de ¨¦l, ni tampoco sobre el contenido de la materia, porque en esa carta uno habla de s¨ª mismo. Seguimos en el registro de las emodities. Opini¨®n y conclusi¨®n no son solo palabras de uso generalizado, m¨¢s o menos anecd¨®ticas: reflejan una modalidad de la vida contempor¨¢nea que todos ¡ªno solo los j¨®venes¡ª convertimos en experiencia diaria y que podr¨ªamos denominar un cierto ensimismamiento, versi¨®n hard del individualismo. As¨ª como el individualismo define a un sujeto que no se divide, el ensimismamiento define a un sujeto que solo se ve a s¨ª mismo y que, por lo tanto, no alcanza a considerar la posibilidad de otro ¡ªni siquiera de otra cosa¡ª m¨¢s all¨¢ de s¨ª mismo. Es un ¡°en-s¨ª¡± en el sentido sartriano. Creo que el ensimismamiento contempor¨¢neo es uno de los principales obst¨¢culos para el aprendizaje, el v¨ªnculo con otros, el contacto con el mundo. ?Qu¨¦ hacer? En uno de sus ¨²ltimos libros, La crisis de la narraci¨®n, el fil¨®sofo germano-coreano Byung Chul-Han da cuenta de su lectura de El narrador, de Walter Benjamin. Benjamin deja claro que en la narraci¨®n debe quedar siempre algo por contar, abierto a futuras historias. Un relato bien construido suscita asombro y mueve a la reflexi¨®n. Es ¡°como esas semillas que durante milenios estuvieron guardadas al vac¨ªo en las c¨¢maras de las pir¨¢mides, conservando su capacidad germinativa hasta el d¨ªa de hoy¡±. Han distingue entre narraci¨®n e informaci¨®n y retoma la met¨¢fora de la capacidad germinativa, la semilla de la narraci¨®n, para contraponerla a la mota de polvo de la informaci¨®n.
Hay en el ensimismamiento contempor¨¢neo, como en la crisis de la narraci¨®n y la credulidad en la opini¨®n, una dificultad para que algo germine, ¡°suscite asombro y mueva a la reflexi¨®n¡±. Ya casi nada es capaz de asombrar, porque todo lo que pueda provocar asombro se puede ver. La cuesti¨®n ser¨ªa c¨®mo generar vivencias que permitan diluir el asombro producido por el algoritmo para entrar en contacto con la realidad de la experiencia corp¨®rea con el otro. ?Qu¨¦ puede hacer aqu¨ª el profesor? Dar tiempo para que la opini¨®n se diluya, dar lugar a la historia que queda por contar.
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