Carl Zimmer, periodista cient¨ªfico: ¡°Es preocupante que est¨¦ regresando el racismo envuelto en el lenguaje de la gen¨¦tica¡±
El escritor de ¡®The New York Times¡¯ explica en su libro ¡®Tiene la sonrisa de su madre¡¯ c¨®mo los miedos hist¨®ricos y el conocimiento del ADN modelaron la idea de herencia entre generaciones
¡°La herencia nos define y nos da una oportunidad de tener futuro¡±, escribe Carl Zimmer en su nuevo libro, Tiene la sonrisa de su madre (Capit¨¢n Swing, 2023). El periodista cient¨ªfico de The New York Times analiza c¨®mo ese concepto, ligado a la transmisi¨®n de la propiedad entre familiares, mut¨® a trav¨¦s de los siglos y pas¨® a ser una forma de diferenciar colectivos y medir los grados de pureza de las personas: la gen¨¦tica.
Zimmer (56 a?os, Connecticut, EE UU) considera preocupante c¨®mo se est¨¢n popularizando de nuevo ideas err¨®neas en este campo, que incluso en ocasiones rozan la pseudociencia racial del siglo XIX. La tecnolog¨ªa para el estudio de los genes se ha abaratado desde el Proyecto Genoma Humano del a?o 2000, y millones de personas se han hecho test de ADN para relacionarse con padres desaparecidos, conectarse con antepasados lejanos y resignificarse en identidades ¨¦tnicas e incluso para conocer su grado de blanquitud. Por esa raz¨®n, Zimmer decidi¨® dedicar su decimotercer libro a la historia del concepto de herencia y c¨®mo ha cambiado seg¨²n los conocimientos cient¨ªficos, las creencias y los p¨¢nicos morales de cada ¨¦poca. Y a c¨®mo las personas han justificado su lugar en la sociedad, de ah¨ª que el subt¨ªtulo de la obra sea: ¡°Poder, deformaci¨®n y potencial de la herencia¡±. Zimmer, que cuenta con m¨¢s de 30 a?os de experiencia en el ¨¢mbito de la comunicaci¨®n de la ciencia, atiende a EL PA?S por videollamada desde California.
Pregunta. Un ejemplo de experimentaci¨®n en tiempo real al que apunta es el de la monarqu¨ªa espa?ola durante la dinast¨ªa de los Habsburgo, entre los siglos XVI y XVII.
Respuesta. Al igual que otras familias reales, quer¨ªan conservar el poder para s¨ª mismos. As¨ª que sus parientes cercanos se casaban entre s¨ª solo para mantener el poder. Y tambi¨¦n porque pensaban que la realeza debe casarse con la realeza, porque no quieres diluir esa sangre real. La iron¨ªa es que, al hacer eso, en realidad estaban cayendo en uno de los peligros de heredar mutaciones que conducen a enfermedades hereditarias. Y, en muchos casos, si tienes una mutaci¨®n en una copia de un gen, pero el otro gen funciona, estar¨¢s bien. Pero si ambas copias de tu gen est¨¢n mutadas, puedes tener una enfermedad devastadora.
P. ?Dir¨ªa que es constante la obsesi¨®n con la pureza de la sangre a lo largo de la historia en todas las sociedades?
R. S¨ª, de alguna manera entendemos que hay algo que es fijo dentro de nosotros que se transmite. En Estados Unidos, que depend¨ªa tanto de la esclavitud, hab¨ªa una gran cantidad de justificaciones de la explotaci¨®n de otros humanos a trav¨¦s de reclamaciones sobre la raza: en algunos Estados, a quien ten¨ªa un tatarabuelo negro se le consideraba legalmente negro. Y, por lo tanto, usted podr¨ªa ser vendido como propiedad. As¨ª es c¨®mo, de nuevo, el lenguaje de la sangre, la raza y la herencia han estado atados juntos durante siglos.
P. Cuenta que incluso las personas que se convert¨ªan del juda¨ªsmo al cristianismo segu¨ªan tratadas como ciudadanos de segunda clase. No hab¨ªa redenci¨®n posible.
R. Se contaban historias sobre gente que se convert¨ªa, pero en realidad no pod¨ªan alejarse de su verdadera naturaleza. Las ideas sobre la sangre en Espa?a, Inglaterra y otros pa¨ªses estaban relacionadas con la realeza y la aristocracia, por lo que hab¨ªa sangre real. Es el motivo por el que un rey pod¨ªa heredar de su padre el poder: la gente pensaba que la sangre estaba ligada a una cierta naturaleza noble. Si un noble era criado por campesinos pobres, su nobleza saldr¨ªa porque llevaba esa sangre para que su crianza no pudiera cambiar lo que hab¨ªa heredado. Hoy en d¨ªa, la gente habla de los genes como que de alguna manera est¨¢n determinados. Antes ten¨ªan ese tipo de vocabulario.
La eugenesia fue muy influyente en Estados Unidos a principios del siglo XX y m¨¢s tarde en la Alemania nazi
P. ?En qu¨¦ momento un movimiento para mejorar la especie devino en esterilizaciones masivas y un exterminio sistematizado?
R. La figura del pol¨ªmata Francis Galton es muy compleja y problem¨¢tica en la historia de la ciencia. Era primo de Charles Darwin. Era brillante, y todav¨ªa se utilizan hoy en d¨ªa en muchas ramas de la ciencia t¨¦cnicas estad¨ªsticas que desarroll¨®, incluyendo en la gen¨¦tica. Como cuando hablamos de una correlaci¨®n, si hay ciertos genes correlacionados con la altura, eso viene de Galton, es su lenguaje, esas son sus ideas. Pero tambi¨¦n ten¨ªa un mont¨®n de ideas rid¨ªculas con las que buscaba justificar creencias preexistentes. Cre¨ªa que la herencia explicaba todo tipo de cosas, incluyendo la inteligencia y el comportamiento. Trat¨® de demostrarlo mediante el estudio de gemelos, familias famosas y as¨ª sucesivamente, y finalmente lo desarroll¨® en una ideolog¨ªa llamada eugenesia. Acu?¨® la idea, que b¨¢sicamente significa algo as¨ª como buena crianza. Y ¨¦l lo vio en un sentido muy positivo, que alentar¨ªa solo a las mejores personas a tener hijos. Pero, dicho esto, ten¨ªa un mont¨®n de ideas muy oscuras: hay mucho racismo en su obra, como que cre¨ªa que la eugenesia mostraba que los blancos eran superiores al resto de las razas. Sus ideas fueron muy influyentes, especialmente en Estados Unidos a principios del siglo XX. Y luego m¨¢s tarde en la Alemania nazi.
P. Lo preocupante, detalla, es que no eran creencias marginales. La Sociedad Brit¨¢nica de Eugenesia, aunque se ha cambiado el nombre, sigue existiendo.
R. A principios del siglo XX, dir¨ªa entre 1910 y 1915, quiz¨¢ la mayor¨ªa de los bi¨®logos m¨¢s importantes se habr¨ªan llamado a s¨ª mismos eugenistas. Pero, claro, significa muchas cosas diferentes. Como la palabra en s¨ª, ha pasado por muchos cambios a lo largo de los a?os y en diferentes lugares.
P. En una conferencia alert¨® sobre el renacimiento pop de conceptos hereditarios y gen¨¦ticos que se mezclan con pseudociencia racial o extremismo pol¨ªtico. ?Es tan grave?
R. As¨ª es, es preocupante que viejas ideas desacreditadas sobre la herencia est¨¦n regresando envueltas en el lenguaje de la gen¨¦tica, como si de alguna manera las justificara. En Estados Unidos tenemos que lidiar con esto respecto al supremacismo blanco. La idea de que de alguna manera los blancos son superiores, pero nunca est¨¢ muy claro en qu¨¦ sentido. Ves a supremacistas blancos haci¨¦ndose pruebas de ADN solo para asegurarse de que son ¡°blancos¡±. Pero lo que significa blanco en t¨¦rminos cient¨ªficos no se puede conectar a una lista de genes con la idea cultural de la blancura. Simplemente no funciona as¨ª. Entonces se ven estos intentos muy extra?os por demostrarlo, por ejemplo, algunos supremacistas blancos consideraron que el hecho de que puedan beber leche es de alguna manera una prueba de ser blanco. Existe una mutaci¨®n que es relativamente alta en algunas partes del norte de Europa que permite a las personas descomponer la lactosa en edad adulta. Eso puede demostrar cualquier cosa, como que encuentras miembros de la tribu mas¨¢i en Kenia que tienen una mutaci¨®n muy similar que hace exactamente lo mismo. Y ellos no encajar¨ªan en la noci¨®n de blancura de estas personas. Los genes son una historia muy complicada, con muchas variantes.
P. Los test de ADN para conocer a tus ancestros surgieron como un pasatiempo. ?C¨®mo degener¨® en un movimiento nativista o de pureza racial?
R. Creo que las personas desean con fuerza estar relacionadas con alguien famoso y que una prueba de ADN las conecte con una base de datos geneal¨®gica. Es emocionante, algo de eso hay ah¨ª. El problema es que se desmonta muy r¨¢pido, ya que la genealog¨ªa y el ADN no son lo mismo. La gente piensa que son id¨¦nticos pero, tras 5 o 10 generaciones, vas a estar relacionado con algunos de tus antepasados directos de los que no has heredado nada de ADN, porque se ha combinado o perdido. Y otra cosa que sorprende a la gente es que si te retrotraes lo suficiente, un par de miles de a?os, llegas a personas que son el antepasado directo de todas las personas que viven en la Tierra hoy en d¨ªa.
P. ?Considera que debe interceder en estos asuntos sobre el abuso del lenguaje, pretendidamente cient¨ªfico, relacionado a todo lo que rodea a la herencia? ¡°Los genes no son destino¡±, ha escrito.
R. S¨ª, creo que es importante que los escritores cient¨ªficos no solo presenten las ¨²ltimas investigaciones, sino que traten de conocer c¨®mo se entiende y utiliza la ciencia por el p¨²blico. Y si hay situaciones en las que se da un mal uso o un malentendido, es fundamental tratar de aclarar las cosas. No es f¨¢cil, pero merece la pena intentarlo.
Es fundamental tratar de aclarar las cosas. No es f¨¢cil, pero merece la pena intentarlo
P. ?Es posible que tras una situaci¨®n traum¨¢tica ese estr¨¦s se transmita de padres a hijos?
R. Es posible que las experiencias de los padres afecten a su descendencia, pero de muchas maneras diferentes. Igual que los ni?os que crecen en hogares desestructurados. Cuando la gente pregunta por ello, quieren darle un significado directamente biol¨®gico.
P. ?Quiz¨¢ se refieren a las marcas gen¨¦ticas del sufrimiento?
R. S¨ª. Hay mucha discusi¨®n sobre si una experiencia traum¨¢tica afecta de alguna manera a la biolog¨ªa celular y luego eso se transmite de generaci¨®n en generaci¨®n y causa a la gente todo tipo de problemas. No he visto evidencia de eso en t¨¦rminos de epigen¨¦tica [cambios en la expresi¨®n de los genes provocados por el entorno o los h¨¢bitos], pero hay un mont¨®n de formas por las que el trauma tiene efectos reales a trav¨¦s de las generaciones y a largo plazo. Las privaciones materiales o de derechos. Quiero decir, en Estados Unidos, como sabemos, se secuestr¨® a los africanos. Los esclavizaron y luego los desposeyeron y les impidieron vivir en ciertas ¨¢reas, donde se cre¨® un proceso intergeneracional que conduce hoy a que los afroamericanos tengan mucha menos riqueza que los estadounidenses blancos. No hace falta epigen¨¦tica para explicar esa injusticia.
P. La herencia tiene un significado personal para usted.
R. Me di cuenta del significado de la herencia y de su misterio cuando mi mujer y yo esper¨¢bamos nuestra primera hija, en el a?o 2000. Siempre hab¨ªa sentido curiosidad por mis antepasados, pero, cuando hay otro ser humano que va a heredar cosas de ti, eso realmente te centra la mente. Creo que la gente piensa que la herencia es igual al ADN de una manera simple, pero la verdad es que es mucho m¨¢s complicado, mucho m¨¢s peligroso en cierto modo, pero tambi¨¦n mucho m¨¢s fascinante. Mi esposa y yo nos reunimos con un consejero de gen¨¦tica antes de que naciera nuestra primera hija. Tuvimos una conversaci¨®n muy b¨¢sica sobre las posibilidades a las que nos pod¨ªamos enfrentar en t¨¦rminos de enfermedades gen¨¦ticas hereditarias. El asesor comenz¨® a preguntarnos acerca de nuestra historia familiar. Fue entonces cuando me di cuenta de que, honestamente, yo no hab¨ªa pensado mucho en eso. Como todo el mundo, tengo familiares que han tenido diversos trastornos, as¨ª que pens¨¦: ¡°Espera, ?deber¨ªa haber sido consciente de ello? ?Es algo por lo que deber¨ªa preocuparme? ?Por mi hija?¡±. Esto fue a principios del milenio, antes de la revoluci¨®n en la secuenciaci¨®n del ADN. Habr¨ªa costado miles de millones de d¨®lares analizar un genoma. As¨ª que no sab¨ªa c¨®mo era mi ADN y no sab¨ªa c¨®mo era el de mi hija. Pero ella ahora est¨¢ muy bien. Creo que eso influy¨® en m¨ª como periodista.
P. Despu¨¦s llegaron los resultados acerca de su prueba gen¨¦tica.
R. El asesor gen¨¦tico dijo: ¡°Bueno, no vemos nada por lo que necesite estar preocupado en t¨¦rminos de su propia salud. Usted es portador de dos trastornos gen¨¦ticos, pero son muy raros, y lo habr¨ªa sabido si sus hijos hubieran desarrollado la enfermedad¡±. No fue as¨ª. As¨ª que eso fue todo. Y recuerdo que el m¨¦dico se rio, y me dijo que por qu¨¦ estaba un poco decepcionado, como si hubiera recibido una noticia terrible. Y luego pens¨¦: ¡°Bueno, soy periodista, ?sobre qu¨¦ voy a escribir?¡± [r¨ªe]. No creo que mi genoma sea especial, pero es fascinante, millones de a?os de evoluci¨®n. Me llev¨® a pensar m¨¢s acerca de lo que queremos de estas pruebas y lo que podemos aprender.
No creo que mi genoma sea especial, pero es fascinante, millones de a?os de evoluci¨®n en ¨¦l
P. Ha dicho que en los a?os noventa estaba peor visto escribir sobre evoluci¨®n que de cualquier otro tema, por los creacionistas.
R. Los periodistas cient¨ªficos ten¨ªamos que justificar nuestra existencia, al contrario que los periodistas deportivos. En el equipo de la revista Discover en EE UU recib¨ªamos cartas indignadas por hablar de ciencia. ?ramos j¨®venes y todo era muy divertido. Yo era al que m¨¢s insultos le llegaban. Ahora creo que eso se ha diversificado m¨¢s, y de la evoluci¨®n ha pasado a cambio clim¨¢tico o contra las vacunas.
P. ?Se ha esfumado la fascinaci¨®n por la ciencia? ?Incluso hay oposici¨®n al desarrollo tecnol¨®gico?
R. Creo que hab¨ªa una especie de ideolog¨ªa del progreso que estaba ligada no solo con la ciencia, sino con las empresas que proporcionan nuevos productos para que la gente los compre. Y, durante d¨¦cadas, ha habido gente cuestionando el valor de tener siempre algo nuevo. A veces es valioso hacer esas preguntas. Pero tambi¨¦n es importante no pensar que todo lo nuevo es malo o que ¡°solo lo natural es bueno¡±. Eso est¨¢ relacionado con el negacionismo de las vacunas. La gente dir¨¢: ¡°Oh, yo no quiero contaminar a mi hijo con las vacunas y quiero que desarrolle la inmunidad de forma natural¡±. Pero son personas que no tienen que lidiar con la viruela, la difteria y el sarampi¨®n. As¨ª que ellos no se imaginan ni se enfrentan a estos peligros. Es cierto que no tenemos que preocuparnos por la viruela en este momento. Y eso es porque la gente se vacun¨®, por lo que el movimiento antivacunas, cuando afirma que estas enfermedades no son amenazas, est¨¢ dejando de lado el hecho de que las vacunas ayudaron a eliminarlas o hacerlas muy raras.
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