As¨ª fue 2024: El dinero se abarata, la vivienda se calienta y el mercado laboral bate r¨¦cords
El comienzo de los recortes de tipos de inter¨¦s, el fin de la alta inflaci¨®n, la crisis de alojamiento, la amenaza proteccionista de Trump y la intensa actividad corporativa con la crisis de Grifols o la opa del BBVA sobre el Sabadell marcan el ejercicio que acaba
La fren¨¦tica p¨¦rdida de poder adquisitivo que afrontaron los hogares espa?oles durante la escalada de la inflaci¨®n, el problema econ¨®mico que ha robado el sue?o a gobiernos y bancos centrales en los ¨²ltimos dos a?os, se detuvo por fin en 2024. El respiro de los precios trajo noticias positivas: el BCE baj¨® los tipos de inter¨¦s por primera vez en ocho a?os, abaratando las hipotecas y abriendo las puertas de la financiaci¨®n a muchos particulares y empresas que antes la ten¨ªan vedada. Sin embargo, ese dinero barato que vuelve a fluir cada vez m¨¢s veloz por las arterias de la econom¨ªa no est¨¢ exento de causar efectos colaterales, y amenaza con tensionar a¨²n m¨¢s la situaci¨®n del mercado inmobiliario, que tanto ha dado que hablar en el curso que acaba. Espa?a empieza 2025 como la econom¨ªa que m¨¢s crece de entre las grandes del euro, con un mercado laboral boyante y una industria tur¨ªstica que bate r¨¦cords, pero los riesgos a esa bonanza, desde los aranceles de Trump, las guerras sin cerrar en Ucrania y Oriente Medio, o la ralentizaci¨®n de socios comunitarios como Francia y Alemania, siguen latentes. Estos son algunos de los hitos del a?o que acaba.
El dinero recobra valor. Espa?a termina 2024 con la inflaci¨®n bajo control, un logro que parec¨ªa inalcanzable hace solo dos a?os. A falta del dato de diciembre, que se conocer¨¢ a finales de mes, el ?ndice de Precios al Consumo (IPC) se situ¨® en noviembre en el 2,4%, casi un punto menos respecto al nivel registrado en 2023. El ajuste ha estado respaldado por la rebaja del IVA en alimentos b¨¢sicos y su ampliaci¨®n al aceite de oliva, establecida por el Gobierno. Otra de las claves ha sido la mejora en la productividad y la contenci¨®n de los salarios, que, aunque todav¨ªa crecen, lo hacen a un ritmo m¨¢s lento: del 6% al 4,8%. Esta combinaci¨®n ha reducido los temidos efectos de segunda ronda, alejando el riesgo de un rebote inflacionario.
Los servicios, impulsados por el turismo y la demanda interna, son el ¨²ltimo eslab¨®n pendiente para lograr una contenci¨®n total de la inflaci¨®n. No obstante, se espera que su ritmo de encarecimiento disminuya el pr¨®ximo a?o. De hecho, el Banco de Espa?a pronostica un IPC del 2,1% para 2025, es decir, Espa?a se situar¨ªa muy cerca del 2% objetivo del BCE. Los datos confirman que no solo se ha conseguido el anhelado control de precios, sino que se han sentado las bases para un crecimiento econ¨®mico m¨¢s equilibrado.
La inmigraci¨®n da un empuj¨®n al mercado laboral. Los trabajadores extranjeros sustancian el aceler¨®n del mercado laboral a lo largo de 2024. Da igual la fuente con la que se consulte: seg¨²n los registros de la Seguridad Social, hasta noviembre, el n¨²mero de empleados for¨¢neos ha crecido un 7,8%, frente al 1,8% de espa?oles. Del medio mill¨®n de empleos creados en el ¨²ltimo a?o, 209.000 corresponden a trabajadores de nacionalidades diferentes a la espa?ola: es decir, un grupo que concentra al 13,5% de la fuerza laboral (tres puntos y medio m¨¢s que antes de la pandemia) explica m¨¢s del 42% de la generaci¨®n de empleo de los ¨²ltimos 12 meses. Las dos nacionalidades m¨¢s importantes son los rumanos y los marroqu¨ªs, pero en conjunto los latinoamericanos avanzan cada vez m¨¢s: son, con mucha diferencia, el grupo que m¨¢s crece.
El INE ofrece resultados parecidos y permite ir un poco m¨¢s all¨¢, ya que identifica a los empleados con doble nacionalidad. Muestra que la mayor¨ªa de nuevos puestos de espa?oles se asocian con estos empleados con dos pasaportes. De los casi 400.000 nuevos puestos creados del tercer trimestre de 2023 al de 2024, seg¨²n la Encuesta de Poblaci¨®n Activa, un 48% son de trabajadores extranjeros, un 43% de aquellos con doble nacionalidad y un 9% de espa?oles.
Con estos avances, Espa?a destaca a nivel europeo por un extraordinario ritmo de creaci¨®n de empleo, lo que le permite seguir contrayendo su tasa de paro. Con todo, sigue siendo alt¨ªsima: seg¨²n el ¨²ltimo dato disponible de Eurostat (octubre), el paro asciende en Espa?a al 11,2%, casi el doble que la media de los Veintisiete (5,9%).
La vivienda, una emergencia nacional. La vivienda era una olla a presi¨®n que ha terminado por explotar este a?o, convirti¨¦ndose en una de las principales preocupaciones de los espa?oles, de acuerdo con el CIS. El problema ha escalado de tal forma que ha adoptado la forma de emergencia nacional, es decir, que ya afecta a gran parte de la sociedad. Nunca el alquiler hab¨ªa atravesado una crisis de oferta tan fuerte. La oferta de pisos disponibles se encuentra bajo m¨ªnimos y cada vez es m¨¢s dif¨ªcil acceder por los exigentes requisitos de entrada, lo que ha disparado la demanda de habitaciones. Las rentas aumentar¨¢n este a?o en torno al 10%, seg¨²n Fotocasa.
Respecto a la vivienda en venta, los economistas esperaban una moderaci¨®n en los precios, dado que se cerraban menos operaciones y se firmaban menos hipotecas por el aumento de los tipos de inter¨¦s (no fue hasta junio de este a?o cuando el Banco Central Europeo tom¨® la decisi¨®n de bajar los tipos). Pero eso no ocurri¨®. El ¨²ltimo dato disponible lo aporta el INE: las casas se encarecieron un 8,1% en el tercer trimestre del a?o respecto al mismo periodo de 2023, su mayor repunte en dos a?os y medio.
La falta de oferta y el incremento demogr¨¢fico han provocado un gran d¨¦ficit, nunca visto hasta ahora, que impide la desescalada de los precios. El n¨²mero de nuevas viviendas construidas en Espa?a se ha estabilizado en torno a las 90.000 anuales, un ritmo muy insuficiente para atender a los 330.000 hogares que se crean al a?o. La falta de suelo listo para edificar, los tr¨¢mites burocr¨¢ticos, la importante carest¨ªa de mano de obra, la desaparici¨®n de constructoras y la falta de una pol¨ªtica de vivienda eficaz han sido otros factores que han desencadenado esta tormenta perfecta. El a?o que llega no ser¨¢ mucho mejor. Las subidas de precios, quiz¨¢ algo m¨¢s moderadas, marcar¨¢n 2025.
Protestas por los precios inmobiliarios: Tras a?os de grandes debates y diez meses despu¨¦s de la entrada en vigor de la ley estatal de vivienda, Espa?a estren¨® los controles de precio de alquiler. Fue a mediados de marzo en Catalu?a, ¨²nica comunidad donde hasta ahora se han declarado zonas de mercado tensionado. Un mes despu¨¦s, Canarias viv¨ªa manifestaciones hist¨®ricas contra la turistificaci¨®n, en las que los precios de la vivienda fueron un vector fundamental. Protestas similares han recorrido muchas ciudades espa?olas el resto del a?o. La respuesta de muchas Administraciones ha sido anunciar controles m¨¢s f¨¦rreos sobre los pisos tur¨ªsticos, que por un lado ayudan a masificar algunos destinos y por otro merman el mercado residencial. Barcelona quiere prohibirlos en un lustro, pero incluso Madrid, cuyo Ayuntamiento mir¨® a otro lado durante a?os, ha anunciado cierres y m¨¢s inspecciones.
?Y qu¨¦ pasa con los topes al alquiler tradicional? En eso hay menos consenso. Las comunidades gobernadas por el PP no muestran inter¨¦s en declarar zonas tensionadas, alegando que reducen la oferta. Pa¨ªs Vasco y Navarra s¨ª han anunciado su intenci¨®n de hacerlo, lo que se plasmar¨¢ seguramente en 2025. El pasado octubre, por cierto, salieron datos de Catalu?a: en su primer trimestre completo en vigor (de abril a junio), la regulaci¨®n hizo retroceder los importes de las rentas un 5%. Pero la oferta, no est¨¢ claro si por una menor rotaci¨®n de contratos o por pisos que se pasan a otras modalidades de alquiler, cay¨® un 17%. Un indicador que para algunos expertos presagia dificultades futuras. Lo que es seguro es que la vivienda seguir¨¢ dando mucho que hablar en el nuevo a?o.
Trump vuelve cargado de aranceles. Unos dicen que provocar¨¢ un repunte de la inflaci¨®n en su pa¨ªs al encarecer las importaciones, otros que es solo un arma negociadora y la sangre no llegar¨¢ finalmente al r¨ªo, o al menos no como para provocar una crisis comercial a gran escala. Los analistas no terminan de ponerse de acuerdo sobre el impacto de los aranceles de Donald Trump, pero lo que est¨¢ claro es que la baza de los grav¨¢menes a productos chinos, mexicanos, europeos, y hasta canadienses est¨¢ siendo una de las obsesiones del republicano en las semanas posteriores a su victoria electoral. Los ha utilizado para amenazar a M¨¦xico si no controla la entrada de inmigrantes indocumentados, a Canad¨¢ y a China si no detienen los env¨ªos ilegales a EE UU de fentanilo, esa droga letal que est¨¢ haciendo estragos, y a los pa¨ªses del bloque BRICS para disuadirles de crear una moneda propia que haga frente a la hegemon¨ªa del d¨®lar. Todav¨ªa es dif¨ªcil saber qu¨¦ parte es verdad y cu¨¢l solo un farol, pero Trump ya ha devuelto la incertidumbre y la desconfianza a las relaciones comerciales.
Regresan las bajadas de tipos de inter¨¦s. Tras diez subidas consecutivas del precio del dinero, el Banco Central Europeo recort¨® los tipos de inter¨¦s en junio. Luego lo hizo otras tres veces antes de acabar el a?o, en septiembre, octubre y diciembre. El cambio de tendencia se explica por un cambio de prioridades: la inflaci¨®n ha permanecido todo 2024 por debajo del 3%, y Fr¨¢ncfort calcula que en el segundo semestre de 2025 la batalla se podr¨¢ dar por ganada. En paralelo, la crisis de Francia y Alemania, anta?o motores de la zona euro, ha desviado las preocupaciones hacia el crecimiento, lo que previsiblemente seguir¨¢ alimentando los descensos de tipos: los expertos calculan que no cesar¨¢n durante el primer semestre del a?o entrante, y rondar¨¢n el 2% a mediados de 2025. Entre los grandes beneficiados est¨¢n los hipotecados a tipo variable, que han visto reducirse sus cuotas por la ca¨ªda del eur¨ªbor (o lo ver¨¢n pronto en sus revisiones), mientras que la banca, la gran ganadora del alza del coste de los pr¨¦stamos, dejar¨¢ atr¨¢s sus beneficios r¨¦cord para adaptarse a un entorno algo menos favorable, donde buscar¨¢ aprovechar el probable aumento del volumen de operaciones inmobiliarias por la financiaci¨®n barata.
La UE no despega. La econom¨ªa de la Uni¨®n no coge vuelo. Esquiv¨® por los pelos la recesi¨®n en la crisis energ¨¦tica, pero sigue encallada en la aton¨ªa, con crecimientos trimestrales que apenas superan por unas d¨¦cimas el 0% del PIB. Pesa la crisis estructural alemana, un pa¨ªs que va a necesitar una reconversi¨®n para reorientar su modelo productivo basado en tecnolog¨ªas ya maduras (motor de explosi¨®n). Y tambi¨¦n la otra crisis existencial del otro grande europeo, Francia, esta pol¨ªtica, pero que tiene su vis estructural.
Nada de esto ayuda a que Europa recupere terreno y deje de perder productividad frente a Estados Unidos y China. Ya son dos d¨¦cadas perdiendo terreno y cada vez suena con m¨¢s fuerza la alarma para que la UE no tenga ¡°una lenta agon¨ªa¡±. La expresi¨®n es de Mario Draghi, el expresidente del BCE, que ha estado un a?o elaborando un diagn¨®stico y un recetario que present¨® en septiembre con gran expectaci¨®n. De ese informe parece que va a salir el programa de acci¨®n de la Comisi¨®n Europea que apenas acaba de echar a andar. Tambi¨¦n sale una cifra de la que cuesta hacerse una idea por su envergadura: Europa precisa una inversi¨®n de 800.000 millones al a?o para revertir su paulatino declive.
El turismo crece y despierta rechazo. Espa?a cerrar¨¢ 2024 con un r¨¦cord de turistas extranjeros (95 millones), seg¨²n las ¨²ltimas previsiones que maneja el Ejecutivo, lo que supondr¨¢ un incremento de 10 millones en tan solo doce meses, tras haber registrado un aumento de 13,5 millones en 2023. La consecuci¨®n de este hito va a quedar desdibujada por la irrupci¨®n de brotes de turismofobia, iniciados en abril con protestas masivas en Canarias y secundadas posteriormente en Palma de Mallorca, M¨¢laga o Barcelona. Los vecinos de esas ciudades claman contra la ocupaci¨®n del espacio p¨²blico por parte de los turistas y contra la escasez y el encarecimiento de la vivienda, que achacan a la irrupci¨®n masiva de los pisos tur¨ªsticos, con la consiguiente salida del mercado del alquiler de miles de viviendas. Madrid o Barcelona se disponen a prohibirlos y los propietarios de esas viviendas alertan de que el veto a su actividad no resolver¨¢ el d¨¦ficit de vivienda, que achacan a la inacci¨®n de las administraciones p¨²blicas, ni bajar¨¢ los precios del alquiler, tensionados tambi¨¦n por un exceso de demanda ante la falta de acceso al mercado de compraventa para los m¨¢s j¨®venes.
Final de a?o convulso para los funcionarios. Los convenios que cubren la atenci¨®n m¨¦dica de 2,2 millones de servidores p¨²blicos y de sus familiares directos vencen el 31 de diciembre. El Gobierno present¨® una propuesta para un nuevo concierto p¨²blico en Muface ¡ªla mutualidad que agrupa a casi todos los profesores de la educaci¨®n p¨²blica, junto con polic¨ªas nacionales y funcionarios de prisiones¡ª, pero las compa?¨ªas de seguros que participaban hasta ahora han optado por no presentarse. Adeslas, Asisa y DKV se quejan de que el modelo est¨¢ infrafinanciado y de que con el convenio vigente, 2021-2024, han perdido 600 millones de euros. La mejor¨ªa del 33,5% en tres a?os propuesta por el Ejecutivo para el pago de primas no ha bastado para seducirlas. La mutualidad de los militares y guardias civiles (Isfas) y la de los jueces y fiscales (Mugeju) tambi¨¦n tiene su renovaci¨®n en el alero. Mientras, Sumar trata de marcar perfil propio en el Gobierno y propone acabar con este tipo de colaboraci¨®n p¨²blico-privada. D¨ªa tras d¨ªa, el reloj sigue corriendo y los funcionarios no saben qui¨¦n atender¨¢ su salud en 2025.
La reducci¨®n de jornada, pendiente del Parlamento. El Ministerio de Trabajo ha intentado durante todo 2024 alcanzar un acuerdo con la patronal y los sindicatos para reducir la jornada m¨¢xima legal de las actuales 40 horas semanales a 38,5 horas en este a?o y a 37,5 horas en 2025, en c¨®mputo anual y sin reducci¨®n de salario. Ese era el compromiso alcanzado entre el PSOE y Sumar para el actual acuerdo de Gobierno de coalici¨®n. Pero, finalmente, los empresarios han rechazado cualquier posibilidad de consensuar este recorte del tiempo de trabajo, lo que ha impedido un nuevo pacto tripartito en el di¨¢logo social.
No obstante, Trabajo ha decidido sacar adelante esta reforma solo con el apoyo de los sindicatos, aunque para ello necesitar¨¢ tambi¨¦n cambiar la ley en el Parlamento. Esto requerir¨¢ una importante tarea de negociaci¨®n con los grupos pol¨ªticos en el Congreso de los Diputados, especialmente con sus socios de investidura. Y m¨¢s en concreto con Junts, que son los m¨¢s reticentes a acometer este recorte de jornada. El plan de la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda D¨ªaz es que esta reducci¨®n entre en vigor a mediados de 2025.
Junto a la reducci¨®n de la jornada m¨¢xima legal a 37,5 horas semanales en 2025 (Trabajo ya ha renunciado al plazo intermedio de reducirla a 38,5 horas), el Gobierno pretende acometer una reforma del registro horario, para garantizar que se cumple el nuevo tiempo de trabajo m¨¢ximo. Concretamente, prohibir¨¢ que este registro pueda hacerse en papel y obligar¨¢ a que sea digital y sea interoperable con una red com¨²n de Trabajo para que la Inspecci¨®n pueda acceder a esta contabilidad horaria de forma inmediata y remota en cualquier empresa. Y endurecer¨¢ las sanciones de las compa?¨ªas que incumplan las nuevas normas del registro.
La caja de Pandora de la banca. El sector bancario ha vivido una situaci¨®n in¨¦dita en m¨¢s de 30 a?os, una opa hostil. Tras rechazar el Banco Sabadell por segunda vez una fusi¨®n con el BBVA, el banco vasco lanz¨® una oferta a los accionistas del catal¨¢n. Unos ocho meses despu¨¦s, la situaci¨®n est¨¢ en tablas, tras la decisi¨®n de Competencia de someter la transacci¨®n a su an¨¢lisis m¨¢s estricto, la conocida como segunda fase. No se espera una resoluci¨®n hasta bien entrado 2025 y todo depender¨¢, probablemente, de los palos en la rueda que ponga el Gobierno, que se ha opuesto frontalmente a la transacci¨®n. En el trasfondo est¨¢n los temores a que una nueva vuelta en la concentraci¨®n bancaria nacional reduzca demasiado la competencia y provoque una nueva oleada de cierres de oficinas y despidos.
La agon¨ªa de la reforma fiscal. El Gobierno ten¨ªa que terminar el a?o con el grueso de la reforma fiscal aprobado y lo ha conseguido. De ello depend¨ªa el cobro de 7.200 millones de euros de fondos europeos y evitarse un apercibimiento de Bruselas, ya que la reforma se hab¨ªa vinculado a la aprobaci¨®n de la directiva europea que fija un tipo m¨ªnimo a las multinacionales, y que deb¨ªa recibir luz verde antes del 31 de diciembre. Tras negociaciones ag¨®nicas entre el Ejecutivo y sus socios y una votaci¨®n en el Congreso que result¨® igual de ajustada, Hacienda logr¨® colar varias enmiendas en la norma comunitaria que aseguran parte de sus objetivos. Por un lado, adem¨¢s del tipo m¨ªnimo, se aprobaron la extensi¨®n del impuesto sobre la banca, un alza fiscal al vapeo y a las grandes inversiones y dos correcciones t¨¦cnicas de gran importancia en el IVA y en el impuesto sobre sociedades.
Sin embargo, fruto del antagonismo de sus socios en materia fiscal, la gran derrota para el Gobierno fue que se quedara por el camino la extensi¨®n del impuesto energ¨¦tico y la equiparaci¨®n fiscal del di¨¦sel a la gasolina. Esta ¨²ltima, exigida por Bruselas, aumentar¨ªa los ingresos en 1.500 millones al a?o y es vital para cuadrar las cuentas, por lo que el Gobierno est¨¢ negociando con sus aliados para desbloquearla.
Telef¨®nica, objeto de deseo. La operadora Saud¨ª Telecom Company (STC) sorprendi¨® primero y luego asust¨® cuando anunci¨® en septiembre de 2023 su desembarco en el capital de Telef¨®nica. Tanto es as¨ª que la autorizaci¨®n del Gobierno para la toma del 9,97% de la compa?¨ªa se demor¨® casi un a?o y medio. El 28 de noviembre de 2024, el Consejo de Ministros daba luz verde finalmente a la operaci¨®n, sujeta a una serie de condiciones no desveladas pero que ata?en a la seguridad nacional, entre otras cuestiones. Entre medias, el Gobierno, a trav¨¦s de la SEPI, se convirti¨® en el primer accionista de la operadora con la compra del 10% del capital por 2.384 millones de euros, seguido de CriteriaCaixa (9,9%), que tambi¨¦n elev¨® su participaci¨®n. Los saud¨ªes han pactado sentarse en el consejo de administraci¨®n, pero la suma de las participaciones de SEPI, Criteria Caixa y BBVA garantizan con creces la espa?olidad de la mayor¨ªa de control tanto del consejo como del accionariado, por lo que, junto al blindaje normativo, hacen imposible cualquier operaci¨®n hostil por parte de STC, propiedad del fondo soberano de Arabia Saud¨ª.
La ca¨ªda a los infiernos de Grifols. Grifols ha vivido un a?o m¨¢s que convulso, marcado por una grave crisis burs¨¢til y de confianza. El 8 de enero, la gestora bajista Gotham City Research, que una d¨¦cada antes provoc¨® el hundimiento de Gowex, public¨® un informe en el que acusaba a Grifols de maquillaje de cuentas. Con argumentos relacionados con la manipulaci¨®n del ebitda y la deuda, aseguraba que el valor de Grifols era ¡°cercano a cero¡±. La farmac¨¦utica neg¨®, desde un primer momento, las acusaciones, pero no pudo frenar un duro castigo burs¨¢til. Desde enero, las acciones se dejan un 45%.
La empresa procedi¨® a un cambio en la c¨²pula, al nombrar a Nacho Abia, procedente de Olympus Corporation, como nuevo CEO. En paralelo, los miembros de la familia Grifols abandonaron los cargos directivos; una presencia muy criticada hasta entonces por los inversores. Adem¨¢s, Grifols abri¨® un litigio contra Gotham, con denuncias en EE UU y Espa?a, mientras la SEC y la CNMV realizaron sus propias investigaciones.
En julio, Brookfield irrumpi¨® en el escenario al comunicar sus intenciones de lanzar una opa sobre Grifols, junto a miembros de la familia fundadora. El fondo canadiense inici¨® la due diligence, que se extendi¨® durante meses, pero, en noviembre, cancel¨® la posible oferta. Brookfield ofrec¨ªa 10,50 euros por cada acci¨®n A, con una valoraci¨®n total de 6.450 millones de euros. El consejo se?al¨® que este precio infravaloraba significativamente los fundamentales previstos y el potencial de la compa?¨ªa, que ha vuelto a defender sus planes en solitario para dejar atr¨¢s la crisis.
Incertidumbre para Talgo. El futuro del fabricante de trenes Talgo sigue en el aire un a?o despu¨¦s de que un grupo de inversores h¨²ngaros, cercanos al Gobierno de Viktor Orb¨¢n, armaran una opa de 619 millones, a 5 euros por acci¨®n. La operaci¨®n que daba salida al n¨²cleo duro de accionistas (el fondo Trilantic y las familias Oriol y Abell¨®, con un total del 40% del capital) fue registrada en marzo ante la CNMV y vetada por el Ejecutivo espa?ol en agosto.
El ministro de Transportes, ?scar Puente, lider¨® la oposici¨®n al consorcio Ganz Mavag por una supuesta alineaci¨®n con intereses rusos que pon¨ªa en riesgo la seguridad europea, tal y como alert¨® el CNI a trav¨¦s de informes clasificados. El caso se convirti¨® en un pulso entre un Gobierno progresista como el espa?ol y otro de ultrederecha como es el h¨²ngaro, con el resto de socios de la UE como observadores.
Puente ha tutelado la b¨²squeda de una alternativa con marchamo espa?ol que tome el control de una firma industrial considerada estrat¨¦gica por su tecnolog¨ªa en alta velocidad. La baza que se juega en estos momentos es la de la sider¨²rgica Sidenor, que trata de formar un consorcio vasco e incluso podr¨ªa abrirse a socios extranjeros del sector ferroviario o al capital p¨²blico espa?ol (SEPI o Finkatuz). La polaca Pesa y la india Jupiter Wagons han mostrado inter¨¦s.
Queda pendiente comprobar si el presidente de Sidenor, Jos¨¦ Antonio Jainaga, es capaz de abordar una opa por el 100%, con acompa?antes, o solo persigue el rol de primer accionista con un 29,9%. La del precio es otra partida en juego: Sidenor pone 4 euros y el actual part¨ªcipe de control recuerda que le privaron de una oferta un 20% superior.
Ruido de sables en Naturgy. La mayor gasista y la tercera mayor el¨¦ctrica de Espa?a cuenta los a?os por sobresaltos. 2021, el de los albores de la crisis energ¨¦tica -que dispar¨® sus beneficios a m¨¢ximos hist¨®ricos-, fue tambi¨¦n el de la primera OPA sobre Naturgy: la del fondo australiano IFM, que pinch¨® en hueso, pero que logr¨® hacerse con una posici¨®n muy destacada en su capital. 2022 fue el de la segregaci¨®n fallida en dos compa?¨ªas cotizadas, un intento in extremis por dar una salida a los accionistas que ya empezaban a dar su ciclo cumplido o que ten¨ªan inter¨¦s en uno de sus dos negocios (el regulado o el liberalizado), pero no en los dos. 2023, el del intento, tambi¨¦n fallido, de crear la figura del consejero delegado para que compartiera parte de las funciones ejecutivas con su hasta ahora todopoderoso presidente, Francisco Reyn¨¦s.
El 2024 que ahora termina ha sido el ¨²ltimo de una saga accionarial a¨²n por resolver: fracasado el sorprendente tanteo de Criteria Caixa para una fusi¨®n con la portuguesa EDP, quienes quer¨ªan una salida honrosa -y rentable- de su capital a¨²n no han podido ejecutarla. Con un margen cada vez m¨¢s estrecho: la acci¨®n cae a doble d¨ªgito desde el pasado 1 de enero y cotiza, dividendos aparte, pr¨¢cticamente al mismo nivel de la tentativa de IFM. Vuelta al punto de partida, aunque con m¨¢s cuentas pendientes, toneladas de incertidumbre en el horizonte y un nuevo pope en su consejo de administraci¨®n: el gigante estadounidense BlackRock, que acaba de integrar otro 20% de la energ¨¦tica tras hacerse con GIP.
Con informaci¨®n de: Jos¨¦ Luis Aranda, Emilio S¨¢nchez Hidalgo, Denisse L¨®pez, Miguel Moreno Mendieta, Santiago Mill¨¢n, Sandra L¨®pez Let¨®n, Carlos Molina, ?lvaro Bay¨®n, Ignacio Fariza, Ram¨®n Mu?oz, Javier Fern¨¢ndez Magari?o, Raquel Pascual, Pablo Sempere y Manuel V. G¨®mez.
Tu suscripci¨®n se est¨¢ usando en otro dispositivo
?Quieres a?adir otro usuario a tu suscripci¨®n?
Si contin¨²as leyendo en este dispositivo, no se podr¨¢ leer en el otro.
FlechaTu suscripci¨®n se est¨¢ usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PA?S desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripci¨®n a la modalidad Premium, as¨ª podr¨¢s a?adir otro usuario. Cada uno acceder¨¢ con su propia cuenta de email, lo que os permitir¨¢ personalizar vuestra experiencia en EL PA?S.
En el caso de no saber qui¨¦n est¨¢ usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contrase?a aqu¨ª.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrar¨¢ en tu dispositivo y en el de la otra persona que est¨¢ usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aqu¨ª los t¨¦rminos y condiciones de la suscripci¨®n digital.